El 19 de febrero, a las 22.01, el anestesiólogo mendocino Alejandro Zalazar (29) cruzó la puerta del edificio donde vivía, en la calle Juncal al 4.600, en el barrio porteño de Palermo. Vestía ropa deportiva, volvía del gimnasio, llevaba un sobre en la mano y saludó con un gesto al personal de seguridad, como en cualquier otra noche. Esa fue la última vez que se lo vio con vida.
Al día siguiente, el médico fue hallado muerto en su departamento, con una vía conectada a su pie derecho a través de la cual se habría administrado una sobredosis de propofol.
Su fallecimiento quedó bajo investigación judicial, en una causa que busca determinar si existió algún vínculo con un expediente mayor que investiga el presunto desvío de ampollas de ese anestésico en el Hospital Italiano de CABA. En ese entramado están imputados Hernán Boveri y Delfina “Fini” Lanusse, ambos procesados aunque con apelaciones en curso.
Alejandro Zalazar, antes de salir al gimnasio, la última noche con vida el pasado 19 de febrero
Alejandro Zalazar, antes de salir al gimnasio, la última noche con vida el pasado 19 de febrero
Gentileza / Infobae
El mendocino Zalazar era residente de tercer año de anestesiología en el Hospital Rivadavia, realizaba una rotación en el Hospital Gutiérrez y también trabajaba en la Fundación Favaloro. El viernes 20 es cuando debía presentarse a trabajar allí, pero nunca llegó. Su ausencia encendió las alarmas entre sus colegas, que comenzaron a buscarlo hasta encontrarlo sin vida en su departamento. Junto al cuerpo había una jeringa, una ampolla y un frasco que podrían corresponder a fentanilo y propofol.
Cómo fueron las últimas horas de Alejandro Zalazar
La reconstrucción de sus últimas horas, incorporada al expediente y publicada este jueves por el medio Infobae, se apoyó en cámaras de seguridad y registros telefónicos.
Esa tarde del 19 de febrero, Alejandro había cumplido con su rutina: trabajó, hizo actividad física e incluso había acordado verse con su mejor amigo.
A las 20.06 regresó a su casa con una bolsa en la mano. Menos de una hora después, a las 20.55, volvió a salir rumbo al gimnasio, ubicado a tres cuadras. A las 22.01 ingresó nuevamente al edificio y ya no volvió a salir.
En su teléfono móvil, a las 21.30 recibió una llamada perdida y a las 22.07 realizó su última comunicación saliente. Luego, su línea quedó inactiva hasta el día siguiente a las 14.55, cuando su mejor amigo intentó contactarlo sin éxito. Alejandro ya había fallecido entonces.
Momento en que Alejandro Zalazar vuelve al departamento en Palermo. Última vez que lo vieron con vida.
Momento en que Alejandro Zalazar vuelve al departamento en Palermo. Última vez que lo vieron con vida.
Gentileza / Infobae
El intercambio, a través de WhatsApp, también forma parte del expediente. Los jóvenes habían quedado en verse la noche del 19 de febrero para caminar y sentarse en un bar. “Dale, ¿me bancás que llego y me baño? ¿O es muy tarde?”, escribió Zalazar.
Después de un silencio, envió otro mensaje: “Uh, me quedé dormidísimo”. Más tarde, volvió a escribir: “Perdón doc, me agarró el bajón, pero mal. Perdón, posta. Podemos algo mañana bien temprano”. Finalmente, el par de amigos acordó verse al día siguiente. Nunca ocurrió.
El último chat de Alejandro Zalazar con su amigo vía WhatsApp
El último chat de Alejandro Zalazar con su amigo vía WhatsApp
Gentileza / Infobae
“Estaba mal amorosamente porque había cortado hace poco con su expareja. No lo tomé tan literal, si no hubiese rajado para allá”, declaró su amigo, identificado como F.M.T. También relató que un mensaje le generó dudas, pero que se tranquilizó cuando Zalazar confirmó el encuentro para el día siguiente.
Cuando el médico no se presentó a trabajar en la Fundación Favaloro, la preocupación creció. Su amigo intentó comunicarse varias veces y luego fue hasta el edificio. Como no tenía autorización para ingresar, pidió ayuda al personal de seguridad, que se acercó al departamento y golpeó la puerta sin obtener respuesta. Finalmente, al ingresar, lo encontraron sin signos vitales, con la misma ropa deportiva que había usado para entrenar la noche anterior.
Alejandro Zalazar, anestesiológo fallecido
Alejandro Zalazar, anestesiológo fallecido
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La investigación, a cargo del fiscal Eduardo Cubría, sigue abierta. En paralelo, el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera avanzan en la causa por administración fraudulenta de medicamentos. El foco ahora está puesto en determinar si ambas historias -la muerte del anestesiólogo Zalazar y el presunto desvío de propofol- se cruzan en algún punto o si se trata de líneas que, aunque cercanas, avanzan por carriles distintos.
Hasta ahora sí se pudo confirmar que Zalazar estaba solo cuando murió, entre la noche del 19 y el 20 de febrero.