martes 24 de noviembre de 2020

La defensa de Ortubia pide la domiciliaria porque es hipertensa y asegura que “pasa mucho frío en el calabozo”. Foto: Gentileza
Policiales

Las pericias complican a la viuda del “Chacal de la Cuarta”, imputada por facilitar los abusos sexuales a su hija

El Cuerpo Médico Forense constató que Norma Ortubia es hipertensa pero afirmó que, medicada, puede estar en prisión.

La defensa de Ortubia pide la domiciliaria porque es hipertensa y asegura que “pasa mucho frío en el calabozo”. Foto: Gentileza

En pocos días más podría resolverse la situación procesal de Norma Ortubia (68), la esposa del ya fallecido “Chacal de la Cuarta”, el hombre que durante 20 años abusó sexualmente de su hija y la embarazó en siete oportunidades. La madre de la víctima está detenida como presunta “entregadora” para esos vejámenes y, si bien solicita la domiciliaria por su salud, las primeras pericias no la favorecen.

La acusada fue arrestada el martes de la semana pasada mientras caminaba por Godoy Cruz. El fiscal Gustavo Stroppiana había ordenado su captura, luego de que durante meses reuniera pruebas para imputarla como “partícipe necesaria de abuso sexual agravado por acceso carnal y por el vínculo, en un número indeterminado de veces y en concurso real”, tal cual reza la carátula de la nueva causa y que en un juicio podría darle hasta 50 años de condena.

Fue su hija, la mujer violada sistemáticamente por su padre, quien la denunció hace dos años. La víctima creyó durante todo este tiempo que su madre la “entregó” permanentemente para que la abusaran. Las pericias psicológicas corroboran su hipótesis y decidieron al fiscal para avanzar.

Desde que quedó detenida Ortubia, su abogado Carlos Benavídez Bocca, solicitó beneficios. Primero la libertad, rechazada por la fiscalía, y luego la prisión domiciliaria por cuestiones médicas.

Los querellantes, Cristian Vaira Leyton y Agustín Magdalena, se opusieron y recordaron que desde la denuncia en 2018 la sospechosa al menos dos veces fue hasta la casa de su hija a recriminarle y quiso golpearla, lo que claramente para los abogados es un antecedente e indicio de que, si no está detenida, podría entorpecer la investigación.

El fiscal no definió y aguarda los exámenes completos de Ortubia, que en su primera noche en la celda sufrió una descompensación. Esta ex empleada judicial es hipertensa, toma una medicación diaria y tiene una edad avanzada, argumentos esgrimidos por el defensor, quien también remarcó que su cliente siempre estuvo sometida a proceso luego de que la denunciaran y que no se fugó.

Este cuadro de salud fue corroborado por los profesionales del Cuerpo Médico Forense pero aclararon que, si le suministran los remedios todos los días, está en condiciones de ser alojada en la cárcel. Además, resultó imputable en el estudio de rigor al que son sometidos todos los imputados. Estos resultados no favorecen los planes de Ortubia, que asegura que “pasa mucho frío en el calabozo”.

Otra objeción a su objetivo de domiciliaria es que la persona propuesta para darle asilo y ser responsable de ella, es un hijo suyo que también habría amenazado a la víctima tras la denuncia. Esto fue remarcado oportunamente por la querella.

La decisión aún no se tomó, porque los pesquisas quieren completar los informes; sobretodo buscan saber si Ortubia presenta rasgos psicópatas y de perversidad sexual. Esto podría terminar de inclinar la balanza para un lado o el otro, o directamente se esperará a la audiencia de prisión preventiva para que defina un juez.

Dos décadas de abusos y una muerte en la cárcel

Este resonante caso explotó en 2009 y el acusado fue Armando José Lucero (68), conocido como “El chacal de la Cuarta” porque la mayoría de los abusos los cometió en domicilios de la Cuarta Sección de Ciudad.

Estuvo detenido un año y falleció en la cárcel por una afección pulmonar. Se le adjudicaban reiteradas violaciones a su hija, con quien tuvo siete hijos-nietos.

La víctima -actualmente tiene 46 años- soportó esos ataques por 20 años, hasta que pudo contar lo padecido. El tiempo pasó y terminó denunciando a su madre, quien habría sido cómplice del marido.