26 de mayo de 2025 - 13:41

La Justicia trajo a Mendoza a una nena para que viva con su padre pero su madre denuncia que no sabe dónde está

La niña llevaba un año viviendo en San Martín de Los Andes, donde iba a la escuela. La Policía y la Justicia de la vecina provincia realizaron un violento operativo de restitución, según afirma la mamá.

La Justicia Familia de Mendoza hizo traer desde Neuquén a una niña de 5 años en un violento operativo realizado por la Justicia y la Policía de la vecina provincia, y se la restituyó a su padre. Su madre llegó la provincia para tratar de localizarla, pero lleva ya 11 días sin poder verla.

Hace 11 días que no puedo verla, no sé dónde está. El viernes me permitieron hacer una videollamada de cinco minutos. Tenía la mirada apagada, no es la niña que conozco. Cuando vi que la manipulaban, traté de hablarle de cualquier cosa para no angustiarla, pero era imposible. Le dije que estaba cerca, que se cuidara y que la amaba”, cuenta a Los Andes la madre, una mujer de 36 años, quien debió dejar su trabajo ya que es técnica en preparación física y actualmente trabaja en el Club Sarmiento de San Martín de los Andes, en Neuquén.

Tanto la familia de la mujer como sus abogados entienden que esta situación se dio por las demoras de la Justicia de Familia en resolver distintas instancias del hecho: la pequeña llevaba un año viviendo en Neuquén y tenía contactos con su padre a través de videollamadas.

Por otra parte, sostienen que no tuvieron en cuenta los derechos de la madre y de la niña, ya que la pequeña tiene desde hace un año una nueva vida, está escolarizada, concurre a talleres, tiene amigos.

Además, encuentran que la forma violenta en que actuó la Justicia neuquina ya que la forma en que se sacaron de los brazos a la madre fue por demás brutal y sin tener ningún reparo en los sentimientos de la menor y la vida. “El día que me la sacaron me quería morir, entré en estado de shock, angustia, bronca, tristeza, sentí una montaña rusa de emociones. Incertidumbre de no saber cómo está ella. No hay motivos para que un juez actúe así”, dice la madre, cuya identidad no se publica para preservar la identidad de la nena.

El día que me la sacaron me quería morir; entré en estado de shock, angustia, bronca, tristeza. El día que me la sacaron me quería morir; entré en estado de shock, angustia, bronca, tristeza.

“A nadie le importa lo que le puede suceder a una niña, qué puede sentir al vivir con un extraño que es el padre y que está limitado para ejercer ese rol, según dicen las pericias. No me deja verla y no tengo prohibición de acercamiento. Eso demuestra que no está apto”, afirma la preparadora física.

Por lo pronto, los abogados de la madre, Fernanda Riquelme y Oscar Torrez presentaron una denuncia por impedimento de contacto en la fiscalía correccional a cargo del fiscal Lauro Monticone. “Creo que hay otros medios para hacer una restitución, no la violencia. Es algo traumático para una niña: la dejaron sin ir a la escuela, con un padre a quien no conoce. Puede estar bien el exhorto pero que no le informen a los abuelos dónde está la nena, no puede ser”, argumenta Riquelme.

Ahora la niña está en la casa de su padre, un programador de 38 años de Neuquén que reside en Mendoza desde 2015, donde trabaja en una empresa de programación.

Conflictiva separación

La historia de la pareja comenzó en 2016, un año después comenzaron a vivir juntos y fueron padres en 2020. La relación no prosperó y en enero de 2022 se separaron: ella logró que él se fuera de la casa de la Quinta Sección de Ciudad, donde vivían, ya que era de sus abuelos, y se quedó allí con la pequeña.

Tras una mediación por alimentos, se ordenó un régimen de visitas de 30 horas semanales para el padre, que podía llevársela a su casa los viernes y devolverla el sábado.

Tras la pandemia de Covid-19, la preparadora física vivió “una situación extrema": no tenía trabajo, no recibía dinero de su ex pareja y debió dejar la casa porque su familia la iba a alquilar, mientras cuidaba a la niña y seguía estudiando, según cuenta.

En mayo de 2024, cuando el hombre tenía una restricción de acercamiento porque se lo investigaba por abuso sexual, ella hizo un presentación de una medida autosatisfactiva. "Como no tuve respuesta judicial, el 30 de junio nos fuimos a San Martín de los Andes, donde rápidamente conseguí trabajo como preparadora física en el club Sarmiento y comencé a practicar medicina tradicional china junto a mi madre, que es médica. Viviendo en mi propia casa, mi hija empezó la salita de 4 y este año concurría a la sala de 5”, afirma la mujer.

Por su parte, el padre, luego de que la causa por abuso sexual se archivara, inició un pedido de restitución que tuvo una resolución favorable por parte del Marcos Krochick, juez del Sexto Juzgado de Familia de Ciudad.

El magistrado dictaminó que en cinco días la niña tenía que volver a Mendoza y que regía una multa de $300.000 diarios para la madre si incumplía la orden. La medida, con la aprobación de la asesora de menores, fue apelada por Bárbara Codina, abogada de familia de la mujer. “La resolución decía que de no podían quitarme a la nena y que la tenía que traer yo, que no podía vivir con el padre directamente y que se debía regularizar el vínculo de a poco”, afirma la madre.

Violenta restitución

El viernes 16 de mayo pasado, ocurrió algo inesperado y violento. “Estaba almorzando con mi hija y mis padres y golpearon la puerta. Mi padre abrió y era un oficial de Justicia, con cuatro policías de civil, una uniformada y una trabajadora social y dos móviles policiales”, detalla la mujer.

El oficial de Justicia les leyó un exhorto que había tramitado el juez mendocino ante la Justicia de Neuquén para que le restituyeran la niña al padre. “Me dijo: 'Esto se puede hacer por las buenas o por las malas'. Yo llamé a mi abogada de acá (Codina) y ella tampoco entendía nada. Yo le decía al oficial que la iba a llevar yo y no me dejaron subirla a la camioneta. Les gritaba que viniera el padre a buscarla, pero nada”, relata aún angustiada.

Entonces la madre optó por entregarla ya que no quería que la pequeña viviera una situación por demás violenta. “Sólo le pude decir que se tenía que ir con el padre, que no sabía cuándo nos íbamos a volver a ver. Se fue con lo puesto y con unicornio de peluche, su juguete preferido”, cuenta.

Sólo le pude decir que se tenía que ir con el padre, que no sabía cuándo nos íbamos a volver a ver. Sólo le pude decir que se tenía que ir con el padre, que no sabía cuándo nos íbamos a volver a ver.

“Y no la he vuelto a ver desde ese día. El documento de ella lo tengo yo. Fue una locura. Seguimos a la camioneta con mis padres y unos amigos y llegamos a la comisaría y había como 15 policías custodiando. No me la dejaron ver, no me informaron nada, no supe si estaba el padre. Ahí mismo hice una denuncia por la violencia del operativo y mis padres también denunciaron y por el paradero de la nena porque, hasta ahora, no sé dónde está", concluye la mujer, sumida en el dolor y la desesperación.

El domingo de la semana pasada, junto a sus padres, viajó a Mendoza para obtener una respuesta de la Justicia provincial y al día siguiente su abogada logró saber que se había abierto una medida conminatoria en la que el magistrado ordenaba la restitución con la Fuerza pública. Ese expediente no tiene la vista de la asesora de menores, según explicó la letrada.

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