8 de marzo de 2026 - 12:22

Se graduó con promedio 3.87, lee como si fuera a primer grado y realizó una demanda que sacude a la educación

La justicia investiga si una escuela de Washington regaló notas a una alumna para graduarla, lo que le quitó el derecho a acceder a programas de apoyo gratuitos.

Makena Simonsen, una joven de Washington con una discapacidad intelectual, celebró su graduación secundaria con un promedio de 3.87. Sin embargo, su alegría se transformó en frustración al descubrir que su nivel de lectura era de primer grado. La demanda presentada contra el Distrito Escolar de Edmonds alega "malpraxis educativa" y "discriminación benévola".

Los abogados de la joven argumentan que el sistema la "empujó" a través de los años escolares otorgándole calificaciones excelentes, como notas A en matemáticas, a pesar de que Simonsen no puede identificar cuántas monedas forman un dólar.

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El vacío legal que dejó a una alumna sin apoyo y la llevó a efectuar la denuncia

Este tipo de situaciones surge de una práctica donde los distritos escolares confieren diplomas regulares de forma prematura a estudiantes con discapacidades. Al otorgar el título, se cortan automáticamente los servicios del Programa de Educación Individualizada (IEP), que están diseñados para ayudar a estos alumnos en la transición hacia una vida independiente y laboral. El mecanismo busca cumplir con los estándares de graduación sobre el papel, pero ignora si el estudiante realmente adquirió las competencias básicas para la ciudadanía o el empleo.

Para Makena, el título secundario resultó ser un obstáculo en lugar de un logro. Al recibirlo, quedó inhabilitada para participar en un programa vocacional gratuito del distrito destinado a jóvenes con necesidades especiales. Esto la obligó a inscribirse en un programa de vida independiente en Bellevue College, cuyo costo supera los 40.000 dólares anuales, generándole una deuda estudiantil que podría alcanzar los 160.000 dólares al finalizar sus estudios.

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El caso de Makena reabre el debate sobre el valor real de los diplomas escolares

El distrito escolar ha negado las acusaciones, sosteniendo que las clases de educación general de la joven estaban alineadas con los estándares estatales. Mientras el caso avanza en la justicia, Simonsen cursa actualmente su tercer año universitario y asegura que, por primera vez, siente que está ganando sus calificaciones con esfuerzo real y comprensión del material.

La situación de Makena ha puesto el foco en un problema que, según sus representantes legales, es sistémico en el estado de Washington. Se cuestiona el valor de un diploma que no garantiza la alfabetización básica y cómo la presión por mostrar altos índices de graduación puede perjudicar directamente a los estudiantes más vulnerables del sistema educativo.

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