En una escalada de la tensión diplomática y militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que el próximo líder supremo de Irán no podrá sostenerse en el poder si no cuenta con el respaldo de su administración.
El mandatario estadounidense condicionó la permanencia del futuro jefe político y religioso, mientras la Asamblea iraní confirma que ya hay un sucesor designado.
En una escalada de la tensión diplomática y militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que el próximo líder supremo de Irán no podrá sostenerse en el poder si no cuenta con el respaldo de su administración.
Durante una entrevista con ABC News, el mandatario fue tajante al señalar que el sucesor del asesinado Alí Khfamenei “tendrá que obtener nuestra aprobación; si no la obtiene, no durará mucho”.
Estas declaraciones se producen poco después de que los medios estatales iraníes confirmaran que la Asamblea de Expertos, el cuerpo clerical responsable de esta decisión, ya completó el proceso de votación.
Aunque el nombre del elegido aún no ha sido revelado oficialmente, integrantes del organismo como Mohsen Heydari y Ahmad Alamolhoda aseguraron que se alcanzó una "opinión firme" y que el anuncio oficial es inminente.
A pesar del hermetismo de Teherán, los nombres de Mojtaba Khamenei, hijo del líder fallecido, y Hasan Jomeini, nieto del fundador de la República Islámica, han circulado con fuerza como posibles sucesores. Sin embargo, Trump ya calificó la posibilidad de que el hijo de Khamenei asuma el mando como “inaceptable”.
Desde el sector clerical iraní, la postura es de confrontación. El ayatolá Mohsen Heidari Alekasir afirmó que el nuevo guía espiritual debe ser alguien “odiado por el enemigo” y destacó que incluso Estados Unidos, al que se refirió como el “Gran Satán”, ya ha mencionado el nombre del elegido en sus discusiones.
La advertencia de Trump se enmarca en un conflicto bélico abierto. El mandatario justificó la presión sobre la sucesión como una medida para evitar que Irán desarrolle armamento nuclear.
Según informes de su administración, el país persa habría acumulado suficiente uranio enriquecido para alcanzar grado militar en menos de diez días, material que se encuentra en instalaciones como Natanz y Fordow, recientemente bombardeadas en una operación conjunta entre Estados Unidos e Israel.
El panorama militar para Irán es crítico tras los ataques que resultaron en el hundimiento de 44 barcos (equivalentes a casi toda su marina) y la destrucción de su fuerza aérea y sistemas de defensa.
Trump no descartó medidas adicionales, incluyendo el envío de fuerzas especiales para tomar control físico de los depósitos de uranio, asegurando que, en términos de letalidad, su estrategia está "adelantada".