El Consejo de la Paz "trucho"

El espectáculo de ese “Consejo de la paz trucho” con la participación de cuanto autócrata y aspirante a lograrlo circula por el mundo, debería darles animo a alguno de los partícipes del círculo de allegados al presidente Milei para que deje de hacer esos viajes en los que es tratado como un cortesano por parte de alguien que cree actuar como emperador.

Hace muchos años un político conservador de la provincia de Buenos Aires, muy talentoso, tuvo el ofrecimiento de ingresar al gabinete de un presidente que no era de su partido. La respuesta fue que le aceptaría un cargo muy especial: el de amigo del presidente. ¿De qué se trata ese cargo? le preguntó quién en días iba a asumir la primera magistratura. La respuesta fue simple: es quien le dice la verdad al presidente. En este gobierno parece que nadie se anima.

El espectáculo de ese “Consejo de la paz trucho” con la participación de cuanto autócrata y aspirante a lograrlo circula por el mundo debería darles animo a alguno de los partícipes del círculo de allegados al presidente para que deje de hacer esos viajes en los que es tratado como un cortesano por parte de alguien que cree actuar como emperador, pero ya no inspira ningún respeto y lo que es peor, además de ser un factor de enfrentamiento interno, está terminando con el “soft power” de los Estados Unidos.

La actitud de Trump ante un fallo adverso en la Corte Suprema fue similar a la de cualquiera que descree del sistema republicano de división de poderes, baste recordar las agresiones de Cristina Fernández y también de Alberto Fernández ante situaciones similares, pero que no se creían posibles en los Estados Unidos.

Luego de las elecciones presidenciales de 1936, una conversación mostró la fortaleza institucional de los Estados Unidos. Roosevelt en su primer mandato soportó varios fallos contrarios a sus políticas, y vio en su reelección que le posibilitó al partido demócrata obtener casi las tres cuartas partes del senado, la oportunidad de ampliar la corte para conseguir una mayoría en la misma. No lo logró porque los líderes de la bancada demócrata Joseph Taylor Robinson y su sucesor Albert W Barkley se opusieron respaldados por el resto del bloque. “Es concentrar demasiado poder y eso pone en riesgo mi libertad” le dijo Robinson al presidente que había sido respaldado por más del 60% de los votos y ganando cuarenta y seis de los cuarenta y ocho estados que integraban los Estados Unidos entonces.

En estos días volverá nuestro presidente a los Estados Unidos para otra de esas reuniones sin importancia, pero buscando siempre que lo vea Trump y se solace mostrando que gana elecciones en el mundo mientras ha perdido todas las celebradas en Estados Unidos desde que asumió, esperando hacer ganar también al infiltrado de Putin en la Unión Europea.

Tan trucho es ese Consejo de la Paz que no estuvieron los países de la Unión Europea, China, La India y de nuestra región faltaron Brasil, México, Chile, Colombia. Para citar las economías más grandes de la región.

No sólo el presidente, tampoco ministros concurren a citas como las de Panamá, auspiciadas por la Corporación Andina de Fomento entidad que financia proyectos de obras en este país, y donde Lula y el futuro presidente chileno dieron una lección: se trataron con cordialidad y declararon la necesidad de trabajar juntos en la unidad de la región por encima de afinidades ideológicas entendiendo que las relaciones son entre los Estados. El presidente Lula días pasado visitó la India, la potencia más poblada del planeta y cuya economía ya es la cuarta del mundo como lo hace con otros Estados para promover las inversiones y el comercio. Es lo normal, lo hizo Macri, Menem, Alfonsín. Años antes Perón se reunía con Pinochet como Lanusse con Salvador Allende.

El afán de imitación a Trump llevó al gobierno a crear la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina para “desmentir operaciones y combatir la desinformación” tomando el modelo de la @RaspidResponse47 que ese gobierno formó en la Casa Blanca. Se designó titular a un personaje, Juan Pablo Carreira, que se ha caracterizado en su diario la Derecha por ser un exponente de la concepción autoritaria más cercana a los reaccionarios que a una concepción conservadora liberal. Mientras tanto dificultan el acceso a la información incluso al Congreso, con la falta de respuestas a los pedidos de informes y la dificultad para que asistan a las Comisiones. Entre ellas la que investiga la participación del presidente y su hermana en el negociado de las Cripto monedas. Su función es desmentir a la prensa critica. Entiendo por tal a la independiente de los gobiernos y no teme denunciar atropellos institucionales, corrupción, falencias.

Este Carreira ahora ha logrado notoriedad porque propone una reforma constitucional “para inmortalizar” las reformas de Milei y toma como modelo la reforma constitucional de Fujimori, es decir propone imitar a un dictador corrupto para reemplazar una constitución liberal basada en Montesquieu y el Espíritu de las Leyes y el Federalista de Jay, Hamilton y Madison, que son la base filosófica de las constituciones liberales que limitaron el poder de los gobiernos en salvaguardia de los derechos y libertades individuales.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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