En el sexto día del conflicto bélico en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que debe “participar” en la elección del próximo líder supremo de Irán.
El mandatario estadounidense comparó la situación con la transición en Venezuela y afirmó que busca un líder que traiga "armonía".
En el sexto día del conflicto bélico en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que debe “participar” en la elección del próximo líder supremo de Irán.
Tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei durante una operación conjunta de Israel y EE. UU., Trump insistió en que tiene un papel que desempeñar en este nombramiento, estableciendo una comparación directa con su intervención en Venezuela.
"Tengo que participar en el nombramiento, como con Delcy Rodríguez", declaró el mandatario, haciendo referencia a la cooperación de la presidenta interina venezolana tras el derrocamiento de Nicolás Maduro. Según el presidente, el hijo de Jamenei, Mojtaba Jamenei, es un "peso ligero" y un candidato "inaceptable" para Washington.
El mandatario justificó su postura argumentando que busca a alguien que brinde "paz y armonía" a la nación persa. Trump advirtió que si el nuevo líder sigue la línea política de su padre, Estados Unidos se vería obligado a atacar Irán nuevamente "en cinco años".
Estas declaraciones contrastan con la retórica previa de la Casa Blanca, que negaba que la operación militar buscara un cambio de régimen, enfocándose oficialmente en frenar las aspiraciones nucleares iraníes. Sin embargo, Trump reconoció recientemente que las fuerzas estadounidenses han eliminado a gran parte de la cúpula del poder iraní.
A pesar de las pretensiones de Trump, la Constitución iraní dicta que el líder supremo debe ser nombrado por la Asamblea de Expertos, un cuerpo de 88 clérigos chiítas que suele mostrarse firmemente opuesto a la influencia de Estados Unidos.
Entre los nombres que se barajan para la sucesión, además del cuestionado Mojtaba Jameneí, figuran Alireza Arafi, miembro del consejo directivo del país. También está Mohsen Araki, de perfil conservador y Hassan Khomeini, nieto del fundador de la república islámica.
Por otro lado, figuras como Reza Pahlavi, hijo del difunto sha, han propuesto un regreso como figura de transición hacia una democracia laica, calificando de ilegítimo cualquier nombramiento interno de la república islámica.
No obstante, las palabras de Trump sugieren una disposición a trabajar con alguien desde dentro del sistema actual en lugar de buscar un derrocamiento total del gobierno.