La Justicia rechazó el pedido de excarcelación presentado por la defensa de Nicolás Cichero, el cuidador acusado de agredir a dos residentes de un geriátrico de Mar del Plata, en un caso que generó una fuerte conmoción luego de que se difundieran imágenes de las agresiones.
Los hechos ocurrieron el lunes 27 de julio, cerca de las 19, en el centro de adultos mayores “David”, ubicado sobre Rivadavia al 4000.
La defensa de Cichero había solicitado que el acusado pudiera afrontar el proceso en libertad. Entre sus argumentos, señaló que no tiene antecedentes penales y cuenta con arraigo confirmado.
Sin embargo, el juez de Garantías Daniel De Marco rechazó el planteo y resolvió que el acusado continúe detenido en la Unidad Penal N°44 de Batán.
Por qué rechazaron la excarcelación
Según informó el portal marplatense 0223, el magistrado utilizó argumentos similares a los que había considerado al momento de autorizar la detención solicitada por la Unidad Funcional de Instrucción N°7.
El hombre golpeó y maltrató a dos abuelas de un geriátrico de Mar del Plata.
De Marco consideró que la indignación y el rechazo popular que provocó el caso constituyen un factor que podría motivar al imputado a intentar mantenerse oculto y evitar el accionar de la Justicia.
“Complementariamente, puede agregarse hoy un factor de riesgo adicional que tiene que ver, no ya con el peligro de fuga que puede inferirse de la alta magnitud de pena en expectativa, sino con la necesidad del imputado de mantenerse oculto”, sostuvo el juez.
Y agregó: “Aquí no se trata del estrépito social como fundamento del encierro per se, sino del estado de indignación popular como factor motivacional para que el propio Cichero elija pasar a la clandestinidad”.
De esta manera, el acusado continuará detenido mientras avanza la investigación.
Cichero está imputado por los delitos de lesiones graves agravadas por violencia de género, coacción y amenazas.
Las agresiones quedaron grabadas
Las imágenes muestran al acusado mientras alimentaba simultáneamente a dos residentes.
En un momento, una de las mujeres se resiste a abrir la boca. Según la reconstrucción judicial, el enfermero la obliga a comer por la fuerza y le golpea los labios con una cuchara.
Cuando la víctima intenta cubrirse con un brazo, el hombre la zamarrea y traslada violentamente en su silla de ruedas hasta una habitación.
Las cámaras instaladas en ese sector también registraron la continuidad del episodio. Allí se observa cómo el acusado manipula bruscamente a la mujer para acostarla mientras le dirige reiterados insultos.
Según consta en la causa, durante la agresión le decía frases como: "¿Por qué no te morís de una vez, hija de puta?", además de repetirle en varias oportunidades "Morite" mientras la desvestía, le quitaba las zapatillas y la acostaba.