20 de agosto de 2025 - 16:55

Investigan cómo murió un hombre detenido en Luján de Cuyo que decía que lo habían rociado con nafta

Lucas Abate falleció en el hospital Central el domingo durante un traslado y no se sabe aún la causa del fallecimiento. El caso es investigado por la Fiscalía de Homicidios y la Inspección General de Seguridad.

Se trata de un caso que se inició de forma llamativa ya que algunos vecinos del barrio Las Palmeras de Perdriel llamaron al 911 porque un hombre -identificado como Lucas Nicolás Abate Catalán- se había bajado de un colectivo, marcadamente alterado, diciendo que había sido rociado con algún tipo de sustancia combustible.

El adelanto de la necropsia realizada por los especialistas del Cuerpo Médico Forense determinó que el cadáver de Abate no presenta lesiones externas compatibles con una muerte violenta. Sólo escoriaciones en algunas partes del cuerpo, que no son graves y que son compatibles con la situación previa a la detención.

Es que, según algunos testigos que declararon en sede judicial, el hombre se tiraba al piso, rodaba sobre el asfalto, y ese accionar le habría producido lesiones leves, según explicó una fuente judicial que trabaja en el caso, que está caratulado por ahora como "averiguación muerte".

El incidente también es analizado por la Inspección General de Seguridad, que abrió un expediente para conocer cuál fue el accionar de los policías que se encargaron de la detención de Abate. Por lo pronto, “no hay ningún uniformado sospechado de haber actuado de forma deficiente”, admitieron.

La versión policial del caso

La versión policial del hecho es la siguiente: el domingo a las 14.45, ingresó un llamado al 911 denunciando que un hombre había descendido de un colectivo en la manzana "C" del barrio Las Palmeras, diciendo que lo habían rociado con nafta, mientras se quitaba la ropa.

Cuando llegó al lugar la Policía encontró al hombre, que luego fue identificado como Lucas Nicolás Abate Catalán, de 30 años de edad, vestido pero mostrándose alterado y diciendo que había sido rociado con alguna sustancia química.

Los uniformados intentaron trasladarlo a la comisaría 48, pero cuando estaba por entrar al móvil, habría intentado tomar el arma reglamentaria de un policía, por lo que comenzó un forcejeo. El incidente dejó dañado el acrílico del micro calabozo del móvil policial.

Siempre según la versión de los uniformados, el hombre se desvaneció, por lo que lo bajaron de móvil y comenzaron a realizarle maniobras de RCP.

Luego arribó personal del Servicio de Emergencias Coordinado y un médico le diagnosticó paro cardiorrespiratorio y decidió el traslado al hospital Central, donde ingresó al shock room con asistencia respiratoria. A las 18.20, el médico de turno del nosocomio constató el deceso.

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