Refugios turísticos de montaña: la apuesta por la arquitectura sustentable en el corazón de Las Compuertas
Se inauguró la primera etapa del Complejo SCV, un conjunto de cabañas que dialogan con el paisaje autóctono de Luján de Cuyo mediante el uso eficiente de recursos y un diseño de bajo impacto ambiental.
Integra arquitectura contemporánea con el respeto absoluto por el entorno mendocino.
En el corredor natural de Las Compuertas camino a Cacheuta, donde la urbanización del Gran Mendoza comienza a ceder ante la impronta agreste del piedemonte, se erige una nueva propuesta que busca redefinir el turismo de descanso. Se trata de la primera etapa del Complejo SCV, un proyecto del estudio ONA - Oficina Nómada de Arquitectura, que acaba de finalizar su construcción este 2026, integrando arquitectura contemporánea con el respeto absoluto por el entorno mendocino.
Montaña: un emplazamiento estratégico dentro de una zona natural
El complejo se despliega sobre un terreno de características singulares: un predio longitudinal de 16 metros de ancho con frente a la Ruta Provincial 82 (Panamericana) que se interna 260 metros hacia el río Mendoza. Las cabañas se ubican específicamente en el sector final del lote, dentro de una Zona de Reserva Ambiental. Esta localización no es azarosa, ya que busca garantizar a los visitantes una relación franca con la naturaleza y una privacidad absoluta, potenciada por la ausencia de tránsito vehicular en el sector de las unidades.
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Refugios turísticos de montaña: la apuesta por la arquitectura sustentable en el corazón de Las Compuertas
El paisaje inmediato, marcado por forestación autóctona y cauces naturales, funciona como el marco de una intervención que demanda sensibilidad respecto a la huella ecológica y el manejo de los recursos hídricos. El proyecto completo, denominado comercialmente como "Riviera Mendoza", prevé sumar en el futuro una vivienda unifamiliar y un salón gastronómico a esta infraestructura inicial.
Diseño compacto y eficiencia térmica
El conjunto actual está formado por cuatro unidades independientes de 48 metros cuadrados cada una. La propuesta tipológica apuesta por la eficiencia: un programa compacto que resuelve en pocos metros un área de aseo y un generoso espacio de descanso flexible que integra dormitorio y estar integrado. Cada unidad ha sido orientada para capturar las visuales más imponentes del cordón montañoso, cuidando siempre el asoleamiento y la intimidad entre los huéspedes.
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Las cabañas se ubican específicamente en el sector final del lote, dentro de una Zona de Reserva Ambiental.
Desde lo constructivo, la obra destaca por una tectónica sobria de hormigón armado visto. Se utiliza este sistema de bajo mantenimiento y alta capacidad de aislamiento térmico, fundamentales para el clima extremo de la zona. Además, el diseño contempla la futura incorporación de cubiertas vegetadas, lo que permitirá mimetizar las construcciones con el suelo y regular naturalmente la temperatura interior.
El compromiso con la sustentabilidad local
La responsabilidad ambiental de la propuesta se traduce en acciones concretas: el paisajismo utiliza exclusivamente vegetación xerófila de bajo requerimiento hídrico, las cubiertas vegetadas en un futuro y la implementación de un sistema de tratamiento de aguas grises con lechos de percolado subterráneo.
La luz como experiencia de los visitantes
La luz natural es el principio rector de la espacialidad dentro de las cabañas. La implantación oblicua de las unidades permite una doble orientación estratégica: hacia el sur se abren los grandes transparencias hacia las mejores visuales y hacia el norte a través de unos patios interiores que aseguran el confort lumínico y térmico durante los meses de invierno, mientras que el diseño de los vanos protege los interiores del sol intenso del verano mendocino. El interior se percibe como un espacio introspectivo, donde las ventanas enmarcan fragmentos del paisaje como si fueran obras de arte en constante cambio.
De esta manera, el Complejo SCV se consolida como un hito de equilibrio entre la funcionalidad turística, el disfrute de la naturaleza por parte de los visitantes y la conservación del paisaje mendocino existente en Luján de Cuyo.