Un hecho inusual se dio en el juicio por el femicidio de Ivana Molina (39): el acusado abrió la ronda de testigos y se declaró inocente del asesinato de quien, para la Fiscalía de Homicidios, fuera su pareja.
Carlos Díaz apuntó contra la víctima, al remarcar que era adicta y tenía problemas familiares.
Un hecho inusual se dio en el juicio por el femicidio de Ivana Molina (39): el acusado abrió la ronda de testigos y se declaró inocente del asesinato de quien, para la Fiscalía de Homicidios, fuera su pareja.
Es poco habitual que los acusado declaren en los juicios en la parte inicial; sí suelen hacerlo, ocasionalmente, tras escuchar a todos los testigos. En este debate que arrancó el lunes en la modalidad de juicio por jurados, Carlos Díaz (66) abrió el juego sumando su declaración a otra particularidad de caso: el cuerpo de Ivana Molina nunca ha sido encontrado.
Y este hecho permite sostener la hipótesis de la defensa de Díaz –los abogados, Marcelo López y Ariel Benavídez- que sostuvieron durante los alegatos de apertura del debate que es supervisado por la jueza técnica Carolina Colucci: nada probaría que Ivana fue asesinada y que podría haber salido del país.
Esta posición es opuesta a la sostenida por la Fiscalía de Homicidios. Los fiscales Fernando Guzzo y Claudia Ríos explicaron a los 12 integrantes de jurado que se trató de un femicidio, que Ivana era víctima de violencia de género, que Díaz la asesinó en su casa de Ciudad, que hizo desaparecer el cuerpo y que luego se escapó a Buenos Aires, donde fue capturado un mes después.
La misma posición es sostenida por los abogados de la familia de la víctima, los letrados Cristian Vaira Leyton y Agustín Magdalena.
Díaz declaró que la quería, que ya no eran pareja, que habían tenido una relación breve que tenía problemas familiares por el abuso de drogas.
En relación a la sangre de ella encontrada en el colchón, explicó que habían tenido relaciones durante la menstruación.
Tras recordar que era inocente y que no tenía antecedentes, desde la fiscalía aclararon que Díaz que había sido condenado en 2017 a 2 años y 6 meses de prisión por amenazar con un arma de fuego a su pareja anterior y estuvo 30 días en la cárcel.
Ante las preguntas de las partes, el hombre sostuvo que no se drogaba, que no había golpeado a Ivana y que no le cortaba la ropa, sosteniendo que era ella era adicta y que era una trabajadora sexual.
Díaz está imputado por “homicidio agravado por femicidio y por el vínculo”, delito que tiene como única pena la prisión perpetua.
En mayo de 2023 efectivos de la División Homicidios de la Policía Federal detuvieron a Díaz en la calle Stephenson al 1100, zona de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas, a pedido del Juzgado de Garantías N°5 de San Martín para luego ser traído a la provincia.
Ivana Molina fue vista por última vez el sábado 1 de abril de 2023 en la Ciudad de Mendoza. Desde entonces, todas las sospechas apuntaron a su pareja, Carlos Díaz, quien había sido denunciado por ella varias veces por violencia de género y con quien mantenía una relación conflictiva, según los familiares de la víctima.
Molina salió de su casa del barrio Las Rosas, en Las Heras, hogar que compartía con Carlos Díaz y jamás regresó. Ante la falta de noticias sobre su paradero, la preocupación se fue extendiendo entre sus familiares, quienes apuntaron directamente contra Díaz como responsable de la desaparición.
Inicialmente, Díaz había declarado como testigo en la causa por la desaparición de su pareja, pero poco después dejó de ser visto en su domicilio y en los lugares que solía frecuentar. Además, distintos indicios surgieron en medio de la búsqueda, lo que llevó a la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, a activar el protocolo de femicidio y solicitar su detención.
Testigos vieron ese sábado a Ivana y Carlos Díaz en la zona del barrio San Martín. Pasaron los días y su familia no conseguía contactarse con ella. Por eso, familiares y amigos de Molina efectuaron la denuncia el 10 de abril y salieron a las calles para pedir su pronta aparición. También utilizaron las redes sociales para viralizar la foto de la mujer y solicitar la colaboración de cualquier persona que pueda aportar información relevante.
Desde que se reportó su desaparición, se han llevado a cabo distintos rastrillajes en descampados y lotes baldíos entre los barrios Cano y San Martín, con la ayuda del Cuerpo de Canes de la Policía de Mendoza y de los perros especializados en la localización de rastros humanos de la Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza (Escam). Hasta el momento, las búsquedas no han dado resultado.