La investigación por el femicidio de Carla Magallanes sumó en las últimas horas datos clave sobre la mecánica del hecho y el contexto de vida de la víctima. La mujer, de 36 años, fue hallada sin vida en su vivienda de Montecaseros, en San Martín, en una escena que en un primer momento no evidenciaba signos claros de violencia extrema.
El cuerpo estaba sentado en una silla, con el torso inclinado hacia adelante y la cabeza apoyada sobre una mesa, en una posición que simulaba a alguien dormido. Sin embargo, una observación más detallada permitió detectar manchas de sangre en la ropa, golpes en el rostro y una gran mancha oscura debajo del cuerpo, producto del sangrado.
Las pericias determinaron que Magallanes presentaba una única herida punzante en el cuello, ubicada detrás del maxilar, de bordes definidos. Esa lesión fue la causa de la muerte: un desangrado rápido. El arma blanca utilizada, un puñal, fue encontrada por la Policía fuera de la vivienda.
De acuerdo con las estimaciones preliminares, el crimen habría ocurrido el viernes. La hipótesis se sostiene tanto por el estado del cuerpo como por el testimonio de una vecina, quien declaró haber escuchado gritos ese día.
Con estos elementos, la causa quedó encuadrada como femicidio y pasó a manos del fiscal Martín Scatareggi, quien asumió la investigación este miércoles. Hasta ese momento, las actuaciones estaban a cargo del fiscal Gustavo Jadur.
La dura vida de Carla
En paralelo, se conocieron aspectos de la vida personal de la víctima. Magallanes era madre de cuatro hijos. Su hija mayor, de 16 años, vive con su padre. Luego, con otra pareja, tuvo otras tres niñas, una de 9 años y mellizas de 7, que fueron separadas de su cuidado por intervención del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), en un contexto de consumo problemático y dificultades para sostener la crianza.
Las menores fueron inicialmente entregadas al padre, pero posteriormente también fueron retiradas de su entorno y alojadas en un dispositivo estatal, al no encontrar condiciones adecuadas de cuidado en el grupo familiar.
Magallanes había atravesado además situaciones de violencia de género. En 2023 denunció a una tercera expareja, con la que no tuvo hijos, aunque la causa no avanzó debido a que no ratificó la presentación. Según consta, el vínculo se había disuelto y no hubo nuevos contactos.
En los últimos años había recibido acompañamiento de Red Puentes, una organización que trabaja con personas en situación de calle y consumos problemáticos. Tras conocerse el hecho, la institución difundió un comunicado en el que expresó su pesar y reclamó justicia.
“Nos enteramos del femicidio de Carla, participante querida que asistió a nuestro espacio durante largo tiempo. Estamos muy conmovidos y tristes por la noticia. Acompañamos a la familia y pedimos justicia”, señalaron.
La principal línea investigativa apunta a Gabriel Trejo, de 38 años, última pareja de la víctima, quien fue detenido el martes por la tarde. En un primer momento, los investigadores lo buscaron en la vivienda de su madre, en el centro de Rivadavia, muy cerca de la terminal de ómnibus, pero finalmente fue localizado en una casa del distrito de Santa María de Oro, donde solía permanecer.
La Fiscalía continúa con la recolección de pruebas para reconstruir las horas previas al crimen y definir la imputación del detenido.