La investigación por el asesinato de Margarita Gutiérrez de Demaldé avanza sobre una hipótesis cada vez más sólida para la Fiscalía: que el crimen fue cometido por su hijo mayor, David Enrique Demaldé, en medio de una historia familiar cargada de resentimientos, disputas internas y un odio acumulado durante años.
David Demaldé, de 46 años, ya fue trasladado desde la alcaidía de Junín a la cárcel de San Felipe, luego de ser imputado por homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé como única pena la prisión perpetua.
“Fue y vino varias veces, desde las 17.15 hasta las 22 de esa noche”, señalaron desde la investigación. Los registros continúan siendo analizados para reconstruir minuto a minuto los movimientos del imputado.
A esto se suma una importante cantidad de testimonios de vecinos y personas cercanas que aseguran haber visto a David saliendo de la vivienda o deambulando por las inmediaciones durante esas horas.
Además, en la mañana del martes, luego del hallazgo del cadáver, se le realizaron estudios toxicológicos. Los resultados detectaron presencia de cocaína y alcohol en sangre.
Durante el allanamiento realizado en su vivienda, la Policía secuestró una campera con manchas de sangre, un casco también con manchas hemáticas y la motocicleta que habría utilizado durante esos desplazamientos.
Los investigadores también constataron que presentaba lesiones en ambas manos, otro elemento considerado de interés dentro del expediente.
Mientras permanece alojado en San Felipe, la Fiscalía continúa acumulando pruebas: pericias científicas, estudios de anatomía patológica, resultados de la necropsia, análisis de rastros biológicos y nuevas declaraciones testimoniales.
Un crimen atravesado por la saña
Pero más allá de las pruebas materiales, hay un aspecto que impactó profundamente a los investigadores: el estado del cuerpo de Margarita Gutiérrez.
La violencia desplegada sobre la víctima excede, para los pesquisas, la intención de matar o incluso de ocultar pruebas. Hablan de un nivel de ensañamiento que revela bronca, odio y una fuerte carga emocional contra la mujer.
Margarita, de 72 años, fue hallada muerta dentro de su chalet de calle Isaac Estrella, en Junín. El cadáver estaba parcialmente quemado y presentaba graves daños provocados por una sustancia corrosiva.
En algunas partes del cuerpo el ácido había destruido tejidos e incluso afectado estructuras óseas.
La hipótesis principal sostiene que primero habría sido asesinada —posiblemente por asfixia— y luego atacada con fuego y sustancias químicas en un intento por degradar el cuerpo y dificultar las pericias forenses.
La historia detrás del crimen
Para comprender el posible móvil, los investigadores comenzaron a reconstruir la historia íntima de la familia Demaldé. Ese chalet de calle Isaac Estrella había sido durante décadas el núcleo de una familia tradicional y reconocida de Junín.
Margarita Gutiérrez fue docente, referente de la educación inicial y concejal del Partido Demócrata. Su esposo, Enrique Olivio Demaldé, era un empresario local dueño de una olivícola y una bodega sobre calle Primavera.
Tras la muerte de Enrique, ocurrida hace unos años, comenzaron a profundizarse tensiones familiares que, según distintos allegados, venían gestándose desde mucho antes. Los últimos años del matrimonio habrían estado marcados por una convivencia deteriorada. Personas cercanas describen una relación prácticamente rota, sostenida apenas por la rutina y los años compartidos.
Mientras Margarita mantenía una vida social activa y conservaba un carácter vital, Enrique habría atravesado un profundo deterioro emocional y depresivo antes de morir. Esa etapa terminó impactando también en la relación entre Margarita y sus hijos.
Los Demaldé organizaron la herencia de manera tal que el control patrimonial quedara en manos de los tres hermanos: David, Mariano y Ever. Margarita mantenía un buen pasar económico y comodidades, pero no controlaba directamente los bienes familiares.
El hijo con peor relación
Dentro de ese contexto, David Enrique Demaldé aparecía como el hijo con el vínculo más conflictivo con su madre.
Psicólogo de profesión, hacía años que se dedicaba al manejo de las empresas familiares junto a su hermano Mariano. Según distintas fuentes, las tensiones personales y familiares eran conocidas dentro del entorno íntimo.
Ever, el menor, había tomado algo más de distancia de los negocios y desarrollaba su carrera como entrenador de fútbol. En paralelo, Margarita comenzaba a proyectar una nueva etapa de su vida.
El Audi, el viaje y las últimas horas
Semanas antes del crimen, Margarita había vendido un Audi A1 y planeaba viajar a Europa con ese dinero. Incluso había insistido a una familiar para que la acompañara.
Estaba organizando ese viaje cuando fue asesinada. La principal hipótesis sostiene que el crimen ocurrió el lunes por la tarde, después de que se retirara la empleada doméstica.
Ese mismo atardecer, según testimonios recogidos por este medio, un vecino vio a David Demaldé detenido en moto frente a un gimnasio de calle Primavera. Le llamó la atención que tenía una mano lastimada y parecía alterado.
El hombre llamó a uno de sus hermanos para advertirle la situación. Cuando fueron a buscarlo, David aseguró que había sufrido un accidente con la moto.
A la mañana siguiente, la empleada doméstica llegó al chalet y encontró el portón sin llave, la puerta abierta y un fuerte olor proveniente del interior. También observó un gran desorden. Antes de ingresar, decidió avisar a la consigna policial apostada en el microhospital ubicado enfrente.
Dentro de la vivienda estaba el cuerpo de Margarita Gutiérrez. Desde ese momento, la investigación comenzó a avanzar rápidamente hacia el círculo más cercano de la víctima.
Ahora, con David Demaldé detenido e imputado, la Justicia intenta terminar de reconstruir no solo cómo ocurrió el crimen, sino también qué nivel de odio y ruptura familiar pudo desencadenar una violencia semejante.