El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño

Emilio Giménez, el empresario asesinado en Guaymallén (Facebook)
Emilio Giménez, el empresario asesinado en Guaymallén (Facebook)

Emilio Giménez, el empresario asesinado este jueves en Guaymallén, era muy querido y solidario. Cuando supo de la existencia de una escuela de fútbol infantil en El Bermejo -y que sacó a muchos chicos de la calle- colaboró con dinero para que el equipo pueda tener su propia camiseta.

Las muestras de dolor, desconsuelo y desolación tras el angustiante asesinato del empresario Emilio Giménez (49), quien fue ultimado de un balazo en el pecho durante la tarde de este jueves en Guaymallén en un intento de asalto, no dejan de hacerse oír.

Durante la mañana de este viernes, en el Mercado Cooperativo de Guaymallén -donde Giménez tenía dos puestos de frutas y verduras- hubo una concentración espontánea y autoconvocada de la que participaron familiares, compañeros de trabajos, amigos y conocidos del hombre. Según recuerdan quienes conocieron a Emilio, era una persona muy querida y solidaria, y en el emotivo acto se exigió justicia y que se esclarezca cuanto antes el asesinato que -por el momento- no tiene detenidos ni sospechosos.

Entre tantas voces que recordaron -y recuerdan- el tipo de persona que era Emilio y su aporte a la comunidad, una de ellas es la de Diego Medina, el recolector de residuos y profesor a cargo de la escuelita de fútbol El Ciclón, ubicada en El Bermejo (Guaymallén) y que nació hace 6 años en el lugar. Esa misma escuelita que hoy tiene distintas categorías de fútbol infantil y que ayudó a sacar a cientos de chicos de la mala vida, de la calle y de los riesgos que suele traer aparejada la vida al desamparo.

Emilio Giménez, el empresario asesinado en Guaymallén  (Facebook)
Emilio Giménez, el empresario asesinado en Guaymallén (Facebook)

El Ciclón está de luto y pide justicia por Emilio. ‘Milín’ es uno de los empresarios que aportó para que la nueva camiseta de El Ciclón sea posible, y hoy nos enteramos de esta noticia. Fuerza a la familia y amigos. Ojalá se haga justicia”, escribió Diego anoche, en su perfil de Facebook y acompañó el posteo con una foto de la camiseta del equipo de Bermejo en la que se ve el sponsor principal al frente de la casaca: el nombre del puesto de Emilio en el mercado cooperativo.

“Milín” era el apodo con que llamaban sus amigos y personas más cercanas a Emilio, y además el nombre de uno de sus puestos en la feria guaymallina. “(Emilio) ha sido una persona generosa, muy querida en el ambiente de la feria. Un trabajador que la peleó de abajo y era muy generoso. Nosotros le pedimos ayuda a través de un empleado y él no tuvo problemas en ayudar”, describe con pesar Diego Medina, quien repasa el momento en que el querido empresario aportó dinero para que los chicos de El Ciclón puedan tener su propia camiseta para jugar. “Yo no lo vi más de 3 o 4 veces, pero me pareció una persona muy buena onda, muy carismática”, agrega, compungido.

“Emilio no tuvo ni medio problema en ayudarnos cuando lo necesitamos, en poner dinero para que a la familia de El Ciclón le fuera más barato tener su indumentaria nueva. No nos conocía de antes, pero no dudó en ayudarnos. Ojalá se haga justicia, ojalá aparezcan los desgraciados que lo mataron”, sintetiza Diego a Los Andes.

El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño. Foto: Diego Medina.
El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño. Foto: Diego Medina.

E historias como la de Diego Medina, de esas que destacan la calidez y calidad humana de Emilio Giménez, se replican por montones; contadas de distintas personas, pero siempre con el foco en la personalidad y solidaridad del hombre. Y todas culminan con el urgente pedido de justicia y que se esclarezca el asesinato del empresario.

Una escuela de fútbol que saca a los chicos de la calle

En septiembre de 2016, Diego Medina y su esposa Julieta dieron forma a un proyecto en el que venían pensando hacía ya tiempo, y así nació la Escuela de Fútbol Infantil (EFI) El Ciclón, en El Bermejo (Guaymallén). El nombre y los colores fueron elegidos por Diego, dejándose llevar por su amor por el Club Atlético San Lorenzo de Almagro (apodado justamente El Ciclón), mientras que el espacio sirvió desde sus inicios como contención para los chicos más humildes de la zona.

“Algo que me da mucho orgullo es que se acerquen los chicos a pedirme prestado un fútbol para jugar. ¡Obvio se los voy a prestar, si antes venían a pedirme fuego para prender un porro!”, resumió Diego hace unos meses, para ejemplificar -con orgullo- el aporte de la escuelita en la comunidad.

El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño. Foto: Diego Medina.
El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño. Foto: Diego Medina.

El terrible asesinato del empresario y el reclamo de justicia

Emilio Giménez fue una de las personas que, incondicionalmente y sin esperar nada a cambio, colaboró con la EFI El Ciclón cuando supo de la existencia de este proyecto social. Pero esa es apenas una de las incontables actitudes generosas y solidarias que enumeran quienes lo conocieron y hoy lloran su muerte.

El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño. Foto: Diego Medina.
El día en que el empresario asesinado ayudó a una humilde escuelita de fútbol a cumplir su sueño. Foto: Diego Medina.

Y es que Emilio fue asesinado de un balazo en el pecho este jueves por la tarde en Guaymallén, cuando regresaba de la casa de un amigo a quien había pasado a saludar por su cumpleaños y se resistió a un asalto. Giménez llevaba un maletín con 5 millones de pesos en su camioneta y el crimen tuvo lugar cuando intentaron asaltarlo, aunque finalmente los asesinos -que lo iban siguiendo en otra camioneta y lo interceptaron- huyeron tras dispararle dos veces y sin llevarse el dinero.

Un amigo y socio de Emilio Giménez, con quien el empresario iba hablando por teléfono y a quien, incluso, la víctima le confesó que se había dado cuenta que lo estaban siguiendo antes de que lo ataquen, fue quien brindó los principales detalles del asesinato. Y es que la víctima no llegó a cortar la llamada antes de que lo asesinaran, por lo que este testigo escuchó toda la secuencia.

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