5 de junio de 2026 - 19:17

Dictaron prisión perpetua para uno de los acusados por el crimen de un finquero en San Martín

Un jurado popular dio el veredicto sobre los dos obreros rurales que fueron juzgados por la muerte de Carlos González, un capataz de finca de 78 años.

Un jurado popular declaró culpable a Jesús Rosas (37) y a Rodrigo Moya (24) por el asesinato de Carlos González (78), el encargado de una finca del departamento de San Martín que perdió la vida en enero de 2025 tras ser golpeado y quemado.

Según detalló el jurado popular, en el caso de Rosas impusieron la pena de prisión perpetua tras ser declarado culpable del delito de homicidio agravado por alevosía y ensañamiento en concurso ideal con homicidio criminis causa en concurso real con robo simple.

Por otro lado, Moya fue encontrado culpable delito homicidio en ocasión de robo en grado de participación secundaria. En su caso, determinaran la pena en una audiencia que se llevara a cabo el próximo jueves 11 de junio.

Los acusados se habían echado la culpa entre ellos

Más temprano se había vivido una situación inédita, previo a los alegatos de cierre, los dos acusados, Jesús Rosas (37) y su cuñado, Rodrigo Moya (24), declararon ante los 12 integrantes del jurado popular y se echaron la culpa mutuamente de haber terminado con la vida de González.

El primero en hablar fue Rodrigo Moya, quien dijo que un testigo lo vio subir a la camioneta “pero jamás maté a nadie, jamás robé como dicen que robaba”.

“Me declaro inocente y es imposible que me vayan a condenar por algo que no he hecho. Estoy nervioso. Me declaro inocente antes que todo”, finalizó.

A su turno, Rosas se hizo cargo de haberle dado una cachetada a la víctima, luego subirla a la camioneta y haber conducido hasta que el vehículo se enterró en la tierra.

Luego de que declararan los dos trabajadores rurales que escaparon del lugar del hecho a caballo, comenzaron los alegatos de cierre del debate en el que se los acusa por “homicidio agravado por alevosía y ensañamiento, en concurso ideal con homicidio criminis causa, en concurso real con robo simple”.

“Esto fue obra del diablo”

El primero en abrir el juego fue Oscar Sívori, jefe de la Fiscalía de San Martín, quien con su particular estilo dijo: “Cuando fui a ese lugar (los médanos donde se produjo el crimen) entendí por qué la gente de Montecaseros decía que por ahí andaba el Mandinga. Porque lo que le hicieron a González es obra del diablo: no puede haber habido tanta maldad. ¿A quién se le puede ocurrir quemar a un viejo de 78 años, atado, dentro de una chata?”.

Luego sostuvo que, aunque los imputados “de alguna manera confesaron, nosotros estamos obligados a traer pruebas del hecho. Y eso se probó: había un plan, que era robarle la camioneta”. Después repasó que ese plan fue confirmado por varios testigos que declararon, sobre todo por el testigo que los vio subir a la camioneta, demarcando el camino que hicieron hasta la zona de los médanos, donde quedó la camioneta en una aguada.

“No hay testigos ahí porque es un desierto. Pero sacaron la batería, tiraron un montón de cosas y prendieron fuego a la camioneta”, dijo el fiscal y luego indicó que ambos fueron vistos en un almacén de la zona.

“Ellos prendieron fuego a la camioneta y González estaba vivo. Lo dijo el médico. Nadie merece morir de este modo. Ellos se tienen que hacer responsables. Esa es la cruda realidad”, indicó el fiscal, explicándole al jurado que se trató de un homicidio agravado por alevosía porque lo ataron, y ensañamiento porque lo prendieron fuego, y que es criminis causa porque lo mataron para ocultar el robo.

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El Juez  Armando Martínez . Gentileza Poder Judicial.

El Juez Armando Martínez . Gentileza Poder Judicial.

Sobre la misma figura penal, Mariano Talquenca, el querellante, solicitó también que ambos sean declarados culpables.

Las defensas

Luego fue el turno de Federico Alissiardi, abogado defensor de Moya, quien indicó que sobre su defendido pesa una dura acusación pero que es inocente porque no hay un móvil del crimen y que “no es lo mismo ser autor que testigo”.

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Federico Alissiardi, abogado defensor de Moya. Gentileza Poder Judicial.

Federico Alissiardi, abogado defensor de Moya. Gentileza Poder Judicial.

Al final, solicitó un veredicto de no culpabilidad y, en subsidio, por el delito de participación secundaria en un homicidio en ocasión de robo.

Por último, fue el turno de Edith Bunjeil, defensora de Rosas. La abogada dijo que su asistido cometió un delito, el robo, y que lamentablemente se produjo una muerte “pero Rosas nunca quiso esa muerte; la finalidad fue robar, no matar”.

“Rosas tiene que responder por homicidio en ocasión de robo. Pero ustedes pueden llegar a un veredicto de no culpabilidad. Hay una duda razonable”, finalizó Bunjeil.

Escaparon a caballo

El 31 de enero de 2025, los dos acusados habrían atacado a González a golpes de puño, patadas y con algún palo. González gritó varias veces, pidiendo auxilio. Algunos de esos gritos fueron escuchados a lo lejos por otros obreros que estaban en la finca, pero que no imaginaron lo que estaba sucediendo.

El homicidio se produjo dentro de la finca Berrutti, en el distrito de Montecaseros, San Martín, de la que González era el encargado y los sospechosos, trabajadores temporarios.

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Edith Bunjeil, defensora de Rosas. Gentileza Poder Judicial

Edith Bunjeil, defensora de Rosas. Gentileza Poder Judicial

Finalmente, González quedó tendido en el suelo, desvanecido. Los dos hombres cargaron el cuerpo en la caja de la camioneta y salieron de la finca, tomando algunas calles de la zona rural hasta que comenzaron a circular por la calle El Médano. Querían dejar tirado a González en algún lugar alejado y escapar con la camioneta. No tuvieron en cuenta que las últimas tormentas habían anegado la calle, especialmente en un punto entre dos médanos, un sector conocido como "La Pasada de las Brujas".

La camioneta se encajó en el barro y no hubo forma de sacarla de allí. Entonces, los dos hombres metieron a González en la cabina, sacaron la batería y le prendieron fuego. Se cree que González aún estaba vivo y murió por el humo y las llamas.

Las huellas de los dos hombres quedaron marcadas en La Pasada de las Brujas. Un poco más tarde, algunos vecinos de Montecaseros testificaron que los dos hombres anduvieron ofreciendo en venta la batería de la camioneta, incluso diciendo que esta le pertenecía a la camioneta de González.

Otro vecino vio cómo uno de los homicidas arrojaba algo hacia unos arbustos, junto a una calle. Se supuso que eran las llaves de la camioneta. Finalmente, después de muchas horas de rastrillaje, se descubrió el control de la alarma de la Chevrolet de la víctima.

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Los fiscales Martín Scatareggi y Oscar Sívori, de la Fiscalía de San Martín. Poder Judicial.

Los fiscales Martín Scatareggi y Oscar Sívori, de la Fiscalía de San Martín. Poder Judicial.

Mientras tanto, la policía y la fiscalía establecieron que los dos homicidas abandonaron la zona a caballo y se montó un amplio operativo de rastrillaje, que incluyó el uso del helicóptero de la Policía.

La detención de Moya, apresado el pasado domingo 2, se produjo cuando los dos fugitivos habían hecho un alto en un rancherío ubicado a la vera de la calle Carletto, al norte del departamento de San Martín, y se pusieron a beber vino en la casa de un conocido. La policía irrumpió en la reunión y atrapó a Moya, pero Rosas logró escapar entre unos cañaverales.

Durante días, posiblemente bordeando el cauce del río Mendoza, Rosas anduvo hacia el sur, hasta llegar a Palmira, su ciudad de origen. Sabiendo que su casa estaría vigilada, eligió irse a orillas del río y se refugió en un socavón, junto a otro prófugo, un tal Navarrete, que figuraba desde hace tiempo en el orden del día por delitos surtidos. El lugar está ubicado al sur de la ciudad, ya cuando el territorio se confunde con el de Isla Grande.

Pero, así como toda la fuga pareció ser del 1900, la captura fue de este tiempo, ya que los dos hombres fueron avistados por un dron que dio las coordenadas a las patrullas de tierra para que capturaran a Rosas y Navarrete cuando aún estaban medio dormidos, antes de las 6, el 10 de febrero.

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