Personal de la Unidad Investigativa Departamental (UID) de Guaymallén detuvo a un hombre que tenía pedido de captura vigente a nivel nacional por una causa de homicidio doblemente agravado, ocurrida en la provincia de San Juan en 2011.
El mendocino Lucio Gallardo Soto estaba prófugo tras ser imputado por homicidio agravado en 2011, en la vecina provincia.
Personal de la Unidad Investigativa Departamental (UID) de Guaymallén detuvo a un hombre que tenía pedido de captura vigente a nivel nacional por una causa de homicidio doblemente agravado, ocurrida en la provincia de San Juan en 2011.
Se trata de Lucio Gallardo Soto, un hombre que perdió la vista en los últimos años, luego de ser herido en sus ojos en dos circunstancias diferentes.
La detención se concretó ayer, tras una investigación de la Dirección General de Investigaciones y un allanamiento autorizado por la Justicia de Mendoza. El sospechoso quedó alojado en la Comisaría 25ª de Guaymallén, mientras se coordinan las actuaciones para su traslado a San Juan.
Según el Diario de Cuyo, Lucio Gallardo Soto perdió la visión de uno de sus ojos durante un operativo policial en Mendoza y, luego, la visión del otro tras recibir un puntazo en la cárcel. Esta condición física le permitió acceder a la prisión domiciliaria.
En noviembre del año pasado, fue detenido en Horcones cuando intentaba pasar a Chile con un acompañante, pero volvió a fugarse.
Para la Justicia de la vecina provincia, Gallardo Soto habría sido la persona que le disparó con una pistola 9 mm el 6 de febrero de 2011 al exboxeador amateur Guillermo Romero (36), quien murió dos semanas después.
En ese momento, el acusado estaba con prisión domiciliaria en la casa de un amigo, en el departamento de Rivadavia (San Juan), imputado por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el uso de un arma de fuego. Cuando fueron a notificarle la prisión preventiva, el hombre había desaparecido.
Según advierte la publicación sanjuanina, “en Mendoza, Gallardo Soto tiene fama de asesino a sueldo”. En el expediente judicial consta que dos vecinos de Romero vieron al mendocino, con un parche en uno de sus ojos, recibir un arma que le entregó Martín Camargo (un vecino de la víctima) y subir a un Dodge 1500 azul.
El día en que le dispararon, el exboxeador salió de su casa cuando lo llamaron y una persona le disparó. Algunos vecinos declararon que el tirador fue Gallardo Soto y escucharon que decía: “Esto es un encargo del ‘Gringo’ Camargo”, antes de huir en una moto.
La noche anterior, Camargo y otros sujetos habían amenazado de muerte a Romero, quien le había ganado una pelea mano a mano. Además, había de por medio denuncias por venta de drogas y un romance con una de sus hijas.
Según el Diario de Cuyo, “Camargo fue protagonista de un hecho polémico: aceptó cadena perpetua en un juicio abreviado, pero el juez le dio 12 años por instigar el crimen, pues consideró que no estaba probado que hubiera enviado a matar a Romero”.