Cuatro mujeres, tres asesinatos y un ataque de odio que estremece: qué se sabe del crimen de Barrancas

El triple crimen de odio que llevó a cabo un lesbicida mantiene en vilo a la población que aguarda por el estado de salud de la cuarta víctima, quien permanece internada. Entre amenazas y hostigamiento, Barrientos se refería a las mujeres a las que prendió fuego como “engendros”, “tortas” y “gordas sucias”.

Cuatro mujeres, tres asesinatos y un ataque de odio que estremece: qué se sabe del crimen de Barrancas
La habitación de las víctimas consumida por el fuego. Foto: Agencia Presentes

El Ministerio de Salud porteño confirmó ayer la muerte de Andrea Amarante, una de las víctimas del ataque de odio en la pensión familiar del Barrio de Barracas. La mujer permanecía internada en grave estado en el Hospital Penna con el 75% del cuerpo quemado.

De acuerdo a la crónica policial, el lunes de la semana pasada -tras varios meses de hostigamiento-Justo Fernando Barrientos, un vecino de las víctimas de 67 años, arrojó un explosivo a la habitación que habitaban cuatro mujeres mientras dormían ellas dormían: Amarante (42), Pamela Cobas (52), quien falleció horas después del ataque, Roxana Figueroa (52), quien murió el miércoles, y Sofía Castro Riglos (49), quien permanece internada.

Murió otra de las mujeres atacadas por un lesbicida en una pensión de Barracas. Foto: Agencia Presentes
Murió otra de las mujeres atacadas por un lesbicida en una pensión de Barracas. Foto: Agencia Presentes

Ataque lesboodiante

El ataque lesboodiante se produjo el lunes pasado por la madrugada en una pensión ubicada en la calle Olavarría 1621, cuando Barrientos, un inquilino que venía hostigando desde hace tiempo a las mujeres por su orientación sexual, a las que se refería como “engendros”, “tortas” y “gordas sucias”, incendió la habitación donde dormían. La Policía de la Ciudad, por su parte, descartó el uso de una bomba tipo Molotov en el ataque.

La única sobreviviente fue Sofía Castro Riglos, de 49 años, quien tiene lesiones leves pero por recomendación médica todavía continúa internada en el Hospital del Quemado. Castro Riglos ya declaró en la causa. Barrientos, en cambio, todavía no fue indagado y el juez Edmundo Rabbione, que subroga el Juzgado número 14, deberá determinar si el apresado es o no inimputable.

La habitación de Fernando, el victimario. La puerta está cerrada con una cadena que permite que esté abierta unos diez centímetros para que entre y salga su gato. Foto: Agencia Presentes
La habitación de Fernando, el victimario. La puerta está cerrada con una cadena que permite que esté abierta unos diez centímetros para que entre y salga su gato. Foto: Agencia Presentes

Asimismo, según informó Página 12, el magistrado todavía no definió si le aplicará al acusado el agravante del artículo 80 del Código Penal: si las tres muertes fueron femicidios agravados por el odio al género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión.

La palabra y los prejuicios de los vecinos

“Él ya las había amenazado una vez. Fue en la última Navidad. Les dijo que las iba a matar a las dos (Pamela y Mercedes) y mirá lo que pasó ahora”, declaró Diego Hernán Britez (51) a la Agencia Presentes. El hombre vive en el segundo piso del hotel familiar ubicado en Olavarría 1621, en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, donde ocurrió el crimen.

Algunos de los vecinos del hotel prefieren no hablar de la relación entre Barrientos y sus víctimas. “Viste cómo son las lesbianas… a los hombres no nos dirigen la palabra”, comentó uno de los habitantes del hotel. Para Diego Britez y otros vecinos, el panorama era diferente. “Acá hay mucha gente que piensa como él (Barrientos)”, dijo, en relación a los prejuicios y el odio contra las personas LGBT+.

Murió otra de las mujeres atacadas por un lesbicida en una pensión de Barracas. Foto: Agencia Presentes
Murió otra de las mujeres atacadas por un lesbicida en una pensión de Barracas. Foto: Agencia Presentes

“No sé por qué dicen que eran problemáticas. Solo porque a veces invitaban a amigas, ponían música un poco más fuerte un viernes, como cualquier persona, compartían pizza y unas cervezas. No eran problemáticas, pero incluso aunque llegaran a serlo tampoco justifica lo que hizo”, afirmó. Y reconoció que la actitud violenta de Barrientos era repetida. “Ya había tenido problemas antes con un hombre gay que vivía en el hotel. Hizo que se fuera. Le arrojaba una zapatilla a su puerta, le gritaba ‘puto’”, recordó Diego.

Según al menos dos personas, entre ellos Diego y Sergio, cuando las mujeres lograron salir de la habitación, Barrientos comenzó a golpearlas. “Cuando salieron de la habitación prendidas fuego, él les pegó y las empujó adentro al fuego de vuelta”, relató Araujo. “Éramos cinco tratando de separarlo de ella para que le deje de pegar”, agregó Britez. Semejante saña del ataque es un rasgo frecuente en los crímenes de odio.

BARRACAS. El hotel-pensión en el que ocurrió el ataque.
BARRACAS. El hotel-pensión en el que ocurrió el ataque.

A las mujeres lograron llevarlas a las duchas para colocarlas debajo del agua. “Fuimos varios que intentamos ayudarlas. Pero hubo personas que no se acercaron a ayudar. Eso me da bronca”, aseguró Sergio, quien desde lo ocurrido no puede dormir bien. Y detalló: “A la más grande la llevé sobre mi espalda para bajar las escaleras. Ahí me dijo varias veces que había sido él. Me siento mal porque no pudimos salvarlas”.

Según consignaron fuentes policiales, luego del ataque la Policía de la Ciudad encontró a Barrientos en el baño del segundo piso del edificio con una sierra afilada con la que se había autolesionado.

Una de las fallecidas había sobrevivido a Cromañon

Cabe mencionar que Amarante había sido una de las sobrevivientes del incendio del boliche República Cromañón, en la zona de Once, que el 30 de diciembre de 2004 dejó como saldo 194 muertos y una gran cantidad de heridos. Sin embargo, nunca recibió atención para su salud mental ni tuvo una reparación económica.

Esto se debió a que no era “parte del padrón de víctimas que el Gobierno de la Ciudad elaboró en 2005″, según había denunciado la Coordinadora Cromañón al conocer lo ocurrido en Barracas. Y sumó: “Andrea estaba en situación de calle y dormía donde podía. Veinte años después, a Andrea se le hicieron realidad todos los miedos y pesadillas”.

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