La justicia condenó a 15 años de cárcel a Ariel Quarñolo (31), el empleado del Lubricentro que actuó como “datero” del robo que terminó con la muerte del comerciante Norberto Martín Salzmann (51),homicidio ocurrido hace poco más de tres años en Guaymallén.
Luego de que la semana pasada un jurado popular integrado por doce ciudadanos declaró culpable a Quarñolo, esta mañana en una audiencia de cesura el juez Mauricio Juan fijó la pena para el acusado considerándolo coautor del delito de robo agravado por homicidio, agravado por el uso de arma de fuego.
Previamente, durante el ofrecimiento de pruebas, el Ministerio Público Fiscal había solicitado una pena de 14 años y 4 meses; la querella oficial, 16 años; y la defensa técnica, había pedido 13 años de cárcel.
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Ariel Quarñolo. Genitelza Poder Judicial.
De esta forma, toda la banda que participó del llamado “crimen del lubricentro”, se encuentra en la cárcel ya que cuatro delincuentes fueron condenados en noviembre de año pasado, tras declararse culpables durante un juicio abreviado.
Toda la banda ha sido condenada
Quien recibió la pena más alta por el llamado “crimen del lubricentro” fue Martín Carlos Falcón (36), considerado por los investigadores como el autor del disparo que terminó con la vida del comerciante: el agresor recibió una pena de 23 años y 6 meses de cárcel por el delito de homicidio en ocasión de robo.
En tanto que por el mismo delito fueron condenados a 22 años y 6 meses de prisión Sebastián Palacios (29) y Jorge Romero (28); y Brian Garro (28) fue sentenciado a 15 años y 6 meses de cárcel.
Norberto Martín Salzmann, de 51 años, el comerciante asesinado en un asalto en Guaymallén. Foto: Facebook
Norberto Martín Salzmann, de 51 años, el comerciante asesinado en un asalto en Guaymallén. Foto: Facebook
La semana pasada, durante los alegatos de clausura de juicio por jurados, el jefe de la Fiscalía de Homicidios, Fernando Guzzo, indicó que el rol de Quarñolo fue una "pieza esencial para el delito". La fiscalía logró demostrar que el acusado intentó camuflarse con el "ropaje de víctima" para eludir su responsabilidad, pero el registro de las cámaras de seguridad y los testimonios lo contradijeron.
Entre las pruebas más contundentes se destacó que Quarñolo salió a fumar a la vereda como una señal para que la banda iniciara el atraco. Además, las imágenes mostraron una notable pasividad y buen trato por parte de los delincuentes hacia él, quienes ni siquiera lo encañonaron, a diferencia del trato violento que recibió la hija de la víctima, Guadalupe Salzmann.
Los asaltantes sabían exactamente qué buscar: una caja de seguridad y dólares destinados a unas vacaciones, datos que solo alguien cercano podía conocer.
Muerte en el lubricentro
El brutal hecho de inseguridad se produjo el jueves 16 de febrero de 2023, a las 15.20, en el lubricentro “Penta”, ubicado Mitre al 2.100 de Guaymallén, muy cerca del cruce con Mathus Hoyos.
Tres sujetos con guantes y armados llegaron al lugar en la camioneta Chevrolet S-10 que quedó al mando de un cuarto integrante de la banda.
Allegados a Norberto Martín Salzmann - Archivo Los Andes / Orlando Pelichotti
Allegados a Norberto Martín Salzmann durante un pedido de justicia - Archivo Los Andes
Tras ingresar, amenazaron a la hija del dueño y a un joven empleado que estaban tras el mostrador. Luego, ingresaron a la vivienda de la víctima que se encuentra conectada con el negocio y allí se encontraron con Salzmann que en ese momento salía de la ducha.
Desnudo, el hombre habría tratado de evitar el atraco o bien proteger a su hija, ofreciendo resistencia. Entonces uno de los delincuentes lo golpeó con una barreta en la cabeza en tanto que otro le disparó con una pistola 9 milímetros. El disparo le dio en pecho y le causó la muerte de forma inmediata.
Tras el disparo, los tres hombres escaparon –llevándose una caja fuerte que varias veces le habían pedido a la víctima durante el robo- en una camioneta de color gris que los esperaba en la calle. Horas más tarde esta camioneta -robada en Lavalle un día antes de crimen- apareció totalmente incinerada en la calle Capilla del Rosario de Guaymallén.
Las cámaras de seguridad del negocio llevaban días sin funcionar, pero la noche anterior se repararon y el propietario no se lo había alcanzado a decir a sus empleados. Por lo que los delincuentes se movieron con la confianza de que las lentes no iban a ser las principales testigos de lo sucedido.