6 de marzo de 2026 - 18:23

Crimen del lubricentro: declararon culpable al empleado por la traición que terminó en el asesinato de su jefe

Tras una semana de debate, doce ciudadanos determinaron que Ariel Quarñolo fue el informante clave para el fatal asalto contra Martín Salzmann.

En un fallo unánime, un jurado popular integrado por doce ciudadanos declaró culpable a Ariel Quarñolo (31) por el crimen de Norberto Martín Salzmann (51), ocurrido hace poco más de tres años en Guaymallén.

El imputado, quien se desempeñaba como empleado en el lubricentro de la víctima, fue señalado como el "datero" que facilitó la información necesaria para que una banda de delincuentes perpetrara el robo que terminó en homicidio.

La resolución del jurado determinó que Quarñolo actuó en calidad de coautor del delito de robo agravado por homicidio y por el uso de arma de fuego. Según las pruebas presentadas durante el juicio, el acusado traicionó la confianza de su jefe al delatar que este poseía una importante suma de dinero en su vivienda, la cual se comunicaba con el negocio.

Tras la declaración de culpabilidad, resta que se realice una nueva audiencia para definir la condena exacta que recibirá el ex empleado. Según la escala penal vigente para el delito de homicidio en ocasión de robo, Ariel Quarñolo podría recibir una pena que va desde los 10 hasta los 25 años de prisión.

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Ariel Quarñolo, el acusado, junto a sus abogados. Gentileza Poder Judicial.

Ariel Quarñolo, el acusado, junto a sus abogados. Gentileza Poder Judicial.

Por este mismo caso, ya existen otros cuatro delincuentes condenados desde noviembre del año pasado. Entre ellos, Sebastián Palacios y Jorge Romero recibieron penas de 22 años y 6 meses, mientras que Brian Garro fue sentenciado a 15 años y 6 meses de cárcel.

Una estrategia de "víctima"

Durante los alegatos de clausura, el jefe de la Fiscalía de Homicidios, Fernando Guzzo, fue tajante al afirmar que el rol de Quarñolo fue una "pieza esencial para el delito". La fiscalía logró demostrar que el acusado intentó camuflarse con el "ropaje de víctima" para eludir su responsabilidad, pero el registro de las cámaras de seguridad y los testimonios lo contradijeron.

Entre las pruebas más contundentes se destacó que Quarñolo salió a fumar a la vereda como una señal para que la banda iniciara el atraco. Además, las imágenes mostraron una notable pasividad y buen trato por parte de los delincuentes hacia él, quienes ni siquiera lo encañonaron, a diferencia del trato violento que recibió la hija de la víctima, Guadalupe Salzmann.

Los asaltantes sabían exactamente qué buscar: una caja de seguridad y dólares destinados a unas vacaciones, datos que solo alguien cercano podía conocer.

Hubo otro dateros

El defensor, Fernando Peñaloza, alegó al final y sostuvo que la fiscalía y la querella han enunciado hechos y han tejido una especulación alrededor de estos: “los presentan y no los explican y esa es la dinámica”.

Luego indicó que su cliente no aceptó el abreviado “porque quería demostrar su inocencia y lo hizo con su declaración inicial”.

También, tras referirse a las cámaras de seguridad que captaron el robo dijo que “se afirma algo y no se confronta con la realidad y que muchos sabían de la existencia de una caja fuerte y Quarñolo no manejaba dinero y no sabía de su existencia”.

Por último se refirió a un audio entre dos mujeres relacionadas con el caso donde se habla de quienes fueron los “dateros” del caso: la pareja de Garro, uno de los condenados habla con su madre y “se refieren a dateros, esto que discutimos tanto en el debate y era gente con domiciliaria”, por eso consideró que “con el análisis de toda la prueba el veredicto justo es de no culpabilidad”.

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