En un juicio abreviado, fue condenada una banda de presos alojados en la cárcel de Almafuerte liderada por Pedro “Peter” Morales, un recluso que está imputado por ser el autor intelectual de una tentativa de homicidio que tuvo como víctima a una niña de 11 años y cuyo trasfondo fue, justamente, el comercio de droga.
El miércoles, el Tribunal Oral Federal N° 2 condenó a 6 años de cárcel no sólo a Morales, sino también a Marcelo Agüero Declaux, quien es el padre de la nena baleada en Godoy Cruz en marzo pasado.
La condena también alcanzó a los reclusos Ángel Kevin Fernández y Juan Cruz Arregui. Todos se declararon responsables del delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por la intervención de 3 o más personas y por ocurrir dentro de un penal”, durante un juicio abreviado, cerrando así un acuerdo entre sus defensores y la fiscal federal Eugenia Abihagle.
Días atrás ya habían sido condenados el penitenciario Renzo Rojas y Yamila Agüero Declaux, tía de la niña baleada, a cuatro y tres años de prisión, respectivamente, por el mismo caso.
El penitenciario Rojas fue quien permitió destapar el negocio narco que habían organizado los condenados dentro de la cárcel de Almafuerte: el 18 de diciembre pasado, cuando el uniformado iba a ingresar al penal, fue requisado por sus propios compañeros y le encontraron un paquete con 300 gramos de cocaína que escondía en la entrepierna. De inmediato le requisaron el auto y descubrieron $500.000 y 800 gramos de marihuana.
El teléfono del penitenciario fue la clave para establecer cómo se organizaba el ingreso de la droga al penal, luego de que Yamila se la entregara a Rojas.
Ideólogo de ataque a la menor
En abril pasado, la fiscal Florencia Díaz Peralta imputó a Pedro “Peter” Morales Anisio por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, en calidad de autor intelectual”.
Morales cumple una condena por homicidio y es considerado por las autoridades penitenciarias como un preso de “muy alto perfil” en la escala que clasifica a los reclusos por su peligrosidad y poder dentro del sistema penitenciario.
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Uno de los detenidos durante los operativos realizados por la niña baleada en Godoy Cruz. Gentileza Ministerio de Seguridad y Justicia.
Con la imputación de Morales se confirmó la hipótesis que desde el Ministerio de Seguridad y por parte de algunos testigos del caso se venía planteando casi desde el inicio de la investigación: que la nena fue baleada como una suerte de venganza narco contra su padre y su tía.
Además, un joven de 17 años imputado por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa por dos hechos” habría sido el tirador que siguió las órdenes que Morales le dio desde la cárcel de Cacheuta.
Baleada en Godoy Cruz
El violento ataque a la niña de 11 años ocurrió cerca de las 19:20 del sábado 21 de marzo en la intersección de las calles Martín Coronado y El Carrizal, del barrio Los Cerrillos, cuando los vecinos alertaron al 911 tras escuchar varias detonaciones de arma de fuego y ver a un hombre escapar corriendo del lugar.
Según los testigos, alguien golpeó la puerta de su vivienda y la menor salió a atender. En ese momento se produjeron los disparos y la menor resultó herida en una mano y en una pierna.
La niña recibió tres impactos de bala calibre 9 milímetros: dos en la pierna izquierda, uno en la derecha y otro en la mano derecha; mientras que el tirador, que logró llegar a un patio interno de la vivienda, escapó por la calle El Carrizal y luego se habría subido a un auto que lo esperaba.
Según indicaron fuentes policiales, el agresor, que vestía campera azul con capucha y bermuda de jean, permanece prófugo. En la escena trabajó la Policía de Mendoza junto a peritos que secuestraron vainas servidas calibre 9 milímetros. También se investiga un tiroteo ocurrido días antes en la calle Renato Della Santa, un lugar que tendría relación con la tía de la niña.
Tras la internación de la nena, Johana, la madre, contó que reconstruyó el momento con crudeza. “Yo entré al baño y ella va y abre la puerta. La vi porque tengo un antepatio. Golpearon la segunda vez más fuerte y le tiraron. Ella cayó al piso. Había niños jugando. No hay detenidos. No se sabe, está todo bajo investigación”, contó.
Tras el ataque a la menor, la desesperación fue inmediata: “Mi hija se estaba desangrando y los vecinos empezaron a ayudarme para asistirla. Un vecino la subió a la camioneta, la llevamos al Lencinas y nos trajeron al Notti. De inmediato la pasaron a cirugía”. La menor ya fue dada de alta.