El homicidio de un empleado de la Municipalidad de Guaymallén —baleado en su casa cuando cinco sujetos le reclamaban una moto robada que no tenía— ha sumado un tercer detenido, pero persisten las dudas sobre uno de los primeros acusados.
La muerte de Germán Di Giovambattista ya tiene tres acusados. Brian Amaya, de la hinchada de Deportivo Maipú, sería el autor del disparo que terminó con la vida del empleado de Guaymallén.
El homicidio de un empleado de la Municipalidad de Guaymallén —baleado en su casa cuando cinco sujetos le reclamaban una moto robada que no tenía— ha sumado un tercer detenido, pero persisten las dudas sobre uno de los primeros acusados.
En las últimas horas, la fiscal de Homicidios Andrea Lazo imputó a Brian Amaya (34) por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Para los investigadores, el hombre —uno de los líderes de la hinchada de Deportivo Maipú— sería la persona que le disparó a Germán David Di Giovambattista (40) el 11 de abril pasado en su casa de El Bermejo.
Ayer a las 12.50, efectivos de la Unidad Ciclística de Acción Rápida (UCAR), que realizaban tareas de búsqueda en el marco de una medida judicial vigente, lograron la aprehensión de Brian Amaya, quien registraba un pedido de captura por una causa de homicidio.
El sospechoso iba caminando por el barrio Tropero Sosa cuando fue detenido, y su posterior identificación se concretó mediante el sistema biométrico durante el operativo.
Por disposición de la Justicia, el aprehendido fue trasladado a la Subcomisaría Tropero Sosa, en Maipú, y quedó a disposición de la fiscal Andrea Lazo.
De esta forma, la causa suma a su tercer detenido, ya que el 29 de abril pasado habían sido detenidas dos personas: el dueño de la moto robada y su padre. En relación al primero, la Fiscalía de Homicidios no descarta que pueda quedar en libertad, ya que está en duda su participación en el hecho debido a que no habría ido a la casa de la víctima.
Tras el asesinato del municipal, la hipótesis que comenzaron a manejar los investigadores era que unos delincuentes querían robarse una moto y se equivocaron de casa, ya que Di Giovambattista no tenía moto y, en la zona, los vecinos tampoco.
Sin embargo, pudieron conseguir una prueba de gran valor: los registros de una cámara de seguridad de un vecino que captó parcialmente el hecho. En las imágenes se puede ver cómo se estaciona un auto en la puerta del vecino y cómo se bajan cuatro sujetos, mientras que el restante se queda en el vehículo.
La llegada de los delincuentes tiene como respuesta el ladrido de los perros de la zona y, luego, comienza a escucharse una discusión y una alarma que se dispara. Pese al ruido, la cámara captó la voz de alguien que dice: “Es al lado, es al lado”. Continúan los gritos de la discusión y entonces se ve que el auto hace una «U» y se estaciona frente a la casa de la víctima. En ese momento se escucha un disparo y, segundos después, el auto se pone en marcha y desaparece de la imagen.
Pues bien, la hipótesis inicial no estaba muy alejada de lo que realmente habría pasado, según explicó una fuente policial: horas antes del crimen, a un hombre le robaron una moto y un teléfono en las cercanías del Mendoza Plaza Shopping. El dueño del vehículo llegó a su casa, le contó a su padre lo sucedido y comenzaron a rastrear el GPS del teléfono.
Luego convocaron a tres amigos con el fin de organizar la búsqueda de la moto por sus propios medios, sin hacer la denuncia. Un integrante del grupo decidió ir armado: para los investigadores, ese hombre sería el barra de Maipú.
Padre, hijo y amigos se subieron a un auto y se dirigieron al lugar indicado por el GPS: Mathus Hoyos al 4440, de El Bermejo, la cuadra donde vivía Germán David Di Giovambattista. Entonces, se dirigieron a la vivienda del municipal.
Según el relato de la esposa de la víctima, ambos se encontraban dentro de la casa cuando escucharon ruidos en el portón. Segundos después, un grupo de delincuentes irrumpió en la propiedad al grito de “dame la moto”.
La víctima tomó un machete y salió a enfrentar a los asaltantes, quienes salieron del patio de la vivienda. Ya en la vereda, la discusión o pelea continuó y uno de los agresores le disparó a Di Giovambattista con una pistola 9 milímetros. El hombre quedó tirado en el piso mientras los agresores emprendieron la huida en un auto Volkswagen Bora de color gris.
Dos mujeres que pasaban por el lugar en un auto se detuvieron y trataron de reanimar al herido, pero no lo lograron. Un llamado al 911 alertó a la Policía, que al llegar al lugar intentó realizar maniobras de RCP, pero la víctima ya no presentaba signos vitales.
Médicos del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) constataron el deceso y detallaron que el hombre presentaba una herida de bala con orificio de entrada en el costado izquierdo y salida a la altura de la axila derecha.