Alberto Carleti dice que "desde lo productivo la situación sigue siendo muy preocupante, porque se siguen erradicando montes de cerezas que no se reponen; lo que hace presumir que en pocos años más este cultivo quedará reducido a la mínima expresión en Mendoza".
El empresario advierte que este posible escenario futuro "no es bueno, si pensamos en una matriz productiva diversificada y si tenemos en cuenta que la cereza es una fruta con una enorme posibilidad de mercado".
Reconoce, sí, que "el modelo actual de producción está desactualizado en distintos aspectos, como variedades, sistemas de conducción, riego, porta injertos, entre otros". Entiende, por lo tanto, que "se necesita reconvertirlo, para hacerlo eficiente y rentable" de manera tal que se transforme en "un modelo sustentable para el productor".
Pero apunta que "esto supone "incorporación de nuevas tecnologías e inversión, lo que es un desafío muy importante en el momento económico que nos encontramos"; por lo que "sólo será posible si existe un interés político (como políticas de Estado) que creen condiciones favorables" para desarrollar al sector, "y esto solamente se consigue con la acción conjunta del gobierno y el sector privado".