Pistachos, una opción rentable poco difundida

En la provincia existen más de 23 hectáreas. Sin embargo, no se ha encontrado una zona propicia para lograr altos rendimientos. El producto tiene mucha demanda en América Latina. En San Juan se cultiva más del 80% de la producción nacional.

Los cultivos no tradicionales fueron ganando un lugar en la agricultura de la región. Sin embargo, hay algunos de ellos que aún no han sido estudiados correctamente para su buen desarrollo en Mendoza, como es el caso del pistacho. En nuestra provincia, pequeños emprendimientos comenzaron a remplazar a olivares por estas plantaciones que tienen un excelente destino de exportación, no obstante, ante la falta de cuidados precisos, varios cultivos se abandonaron.

En base al último censo frutícola realizado por el IDR, Mendoza cuenta con una superficie implantada con pistacho de 23,3 hectáreas. Están repartidas entre los departamentos de Luján de Cuyo, Guaymallén, General Alvear, Las Heras, San Rafael y Tupungato.

Sin embargo, según un relevamiento realizado por los productores activos, actualmente muchos de los emprendimientos con plantas de pistacho han desaparecido. Además, destacan que desde la provincia no se ha incentivado el cultivo, situación opuesta a la registrada en San Juan, que ha realizado estudios de suelos y clima, y hoy concentra cerca de 500 hectáreas.

Los productores tradicionales de este fruto son Irán, Siria, Turquía, Afganistán, Túnez, India, Pakistán, Italia y Grecia. En Argentina, las zonas aptas para su cultivo son: Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca.

Los principales destinos de producción de Argentina están Latinoamérica con Venezuela y Colombia a la cabeza. A ellos les sigue Europa y Estados Unidos.

Datos del sector dan cuenta que el precio de venta en el mercado externo es de 12 dólares el kilo pelado sin cáscara y de 8 dólares el kilo abierto con cáscara abierta.

Los productores mendocinos

En Mendoza, uno de los desarrollos que se encuentra en funcionamiento es Pistachos Mendoza, ubicado en Bermejo. Este emprendimiento, cuenta con cinco hectáreas, con 2.000 plantas, de las cuales sólo el 50% está en producción.

En diálogo con Fincas, Pedro Arru, uno de los dueños, contó que recién están en el segundo año de cosecha, por lo que actualmente están cosechando cerca de 2.000 kilos, sin embargo, en el próximo año esperan llegar a los 3.000 kilos por hectárea que se constituye en el rendimiento máximo por planta.

El destino de esta producción es el mercado interno. Principalmente es distribuido en: Mendoza, Rosario y Buenos Aires.

Mercedes Díaz, de bodega Caelum es la responsable de otro de los cultivos de pistacho en Mendoza. Según describió, este emprendimiento surgió de la búsqueda de nuevas alternativas que aún no se explotaban en la provincia. Fue así, que "de a poco fuimos trayendo plantas de California. Actualmente ya tenemos 3.000, en seis hectáreas en producción, que nos dan 2.000 kilos de pistacho por hectárea. Algunas de las plantas las tuvimos que ir reponiendo y replantando, ya que al estar en Agrelo, que es una zona muy fría, fuimos perdiendo algunas de ellas".

La experta señaló que en este momento están en el límite de la producción, porque las alternancias de temperaturas provocan que el árbol no crezca mucho y su producción sea menor.

En relación al modo de venta de este fruto, Arru explicó que se puede vender pelado, tostado o salado. En todos los casos, el consumo más común en Argentina, es como snack, por lo que los principales compradores son distribuidores de este tipo de productos o dietéticas.

La estacionalidad del producto se da en invierno, ya que se consume mucho como fruto seco; mientras que en octubre comienza a mermar, señalaron los productores locales.

Actualmente el valor del kilo de pistacho, sea salado o tostado es de 75 pesos el kilo, mientras que si es pelado, el valor sube a 120 pesos el kilo.

En relación a los formatos de venta, los empresarios de Pistachos Mendoza, comentaron que esto se da de manera natural en la cosecha. El 70% de los pistachos salen abiertos, mientras que el 30% restante sale cerrado, por lo que hay que mandarlo a pelar, y ahí se entrega la pepa sola.

La cosecha de este producto es manual, como si fuera del olivo. Sin embargo, Díaz comentó que actualmente vienen unas máquinas que sacuden el árbol desde el tronco y el pistacho cae solo, por lo que de a poco comienza ser una cosecha semi manual, y los costos son más bajos.

Además, del consumo como snack, Díaz indicó que "en el canal gourmet, y de la repostería de alto nivel, la pepa del pistacho, que es verde, se utiliza mucho y tiene mucho valor, ya que se lo reconoce como un producto decorativo de alto nivel".

Finalmente, con respecto al poco desarrollo que hay en la provincia, Arru destacó que muchos emprendimientos se fueron dando de baja con el tiempo, ya que no se invirtió el tiempo y el dinero necesario.

"Lo que ocurre en Mendoza es que muchos que tienen olivos y viñedos y decidieron sumar unas plantas de pistacho, pero al no darles rentabilidad rápidamente las abandonaron", indicó.

Hay que recordar que el tiempo para que la planta comience a dar el fruto es de cinco años, en ese período hay que darle mucha dedicación, igual que a un viñedo.

La provincia, según los productores de pistacho es una zona apta para la producción de este fruto, sin embargo hay que tener muy en cuenta los fríos, ya que son muy sensibles a las heladas.

Este árbol necesita aproximadamente 1.000 horas de frío al año, y en zonas cercanas a Agrelo y más arriba se extiende a más de 1.600 horas.

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