La tecnología con camuflaje de pingüino es tan realista que engaña a pingüinos emperadores vivos que incluso intentan comunicarse con el intruso electrónico.
La tecnología con camuflaje de pingüino es tan realista que engaña a pingüinos emperadores vivos que incluso intentan comunicarse con el intruso electrónico.
Dicho descubrimiento puede ser invaluable para los científicos que trabajan para observar cambios rápidos en estas aves a medida que el cambio climático impacta su hábitat en el continente más austral, dicen los expertos.
Tradicionalmente, los científicos han estudiado los pingüinos en el remoto y ríspido clima de la Antártida marcándolos con etiquetas de radiofrecuencia, que ofrecen una retroalimentación valiosa pero conllevan muchas limitaciones.
Por ejemplo, capturar y marcar estas aves las estresa y puede llevar a peleas dentro de la colonia cuando se meten al territorio de otra ave luego de ser liberadas.
La tecnología de etiquetado también es limitada: los pingüinos necesitan estar dentro a menos de 0,6 metro de una antena para transmitir información. Eso significa que necesitan estar cerca de una antena fija, o que los humanos deben caminar el área con antenas de mano. También, los pingüinos no pueden identificarse individualmente una vez que se alejan de las antenas.
Por tanto, el autor del estudio, Yvon Le Maho, y sus colegas de la Universidad de Estrasburgo, en Francia, decidieron pensar más allá de los humanos.
Rompiendo el hielo
En 2010, Le Maho y su equipo colocaron monitores cardíacos a 34 pingüinos reyes en las islas Posesión, en la Antártida. Todos estaban incubando huevos y no habían sido marcados o estudiados previamente.
Los investigadores dejaron que los pingüinos se recuperaran durante la noche, y después examinaron sus reacciones, tanto al acercamiento de una persona como al acercamiento de un explorador (todavía sin estar camuflado como pingüino), según el nuevo estudio, publicado en la revista Nature Methods.
Los pingüinos incubadores reaccionaron ante el explorador de la misma forma en que lo hubieran hecho frente a un pingüino intruso: mostraron comportamientos defensivos y su ritmo cardíaco se intensificó, un indicador de aumento de estrés.
Sin embargo, cuando apareció un humano las aves se pusieron más ansiosas: su ritmo cardíaco aumentó cuatro veces más que frente al explorador.
Independientemente de la velocidad de acercamiento del explorador, los pingüinos cesaban de reaccionar ante su presencia tan pronto como dejaba de moverse. Sin embargo, cuando la persona aparecía, las aves no dejaban de reaccionar hasta que el humano abandonaba el área.
Aún más, los pingüinos incubadores fueron menos propensos a moverse cuando el explorador se acercaba, lo que significa que sus huevos estuvieron más seguros.
Un ave de otro plumaje
Cuando los científicos repitieron el mismo experimento con pingüinos emperadores, que son más tímidos que los pingüinos reyes, casi la mitad de los emperadores no reaccionó para nada, mientras que 28% reaccionó ansiosamente y 25% mostró curiosidad hacia el explorador.
Intrigado, Le Maho quería saber qué pasaría si los exploradores estuvieran camuflados como pingüinos.
Al principio, creó un disfraz de pingüino "realmente malo", recuerda, y las aves lo trataron de la misma forma que trataron al explorador.
Luego, trabajó con diseñadores para crear dos disfraces más auténticos: uno de un emperador adulto y otro de un pingüinito. Esta vez, los nuevos y mejorados pingüinos exploradores se adaptaron tan bien que casi todos los pingüinos emperadores de hecho intentaron comunicarse con ellos.
Basándose en estos resultados, dice Le Maho, "ahora sabemos que es mejor usar un explorador que un humano". Los exploradores también tienen limitaciones
P. Dee Boersma, directora del Centro para Pingüinos como Centinelas del Océano de la Universidad de Washington, en Seattle, dice que esta investigación es un avance en el campo, pero templa la emoción de Le Maho.
"Durante décadas, los científicos han buscado minimizar y comprender sus impactos sobre los sistemas que estudian", escribió en un correo electrónico.
Dichos exploradores serán útiles en áreas donde puedan navegar el terreno, pero las máquinas no pueden operar en algunas de las abruptas pendientes donde normalmente viven los pingüinos.
"Hasta con exploradores, los científicos todavía tendrán que capturar o acercarse y manipular al sujeto de estudio para colocar los radiotransmisores, sacar sangre, o colocar dispositivos que se utilizan para aprender más sobre los pingüinos", consideró.
Mientras tanto, el equipo de Le Maho sigue estudiando la eficiencia de los exploradores, lo que incluye trabajar con robots que navegan solos.