29 de septiembre de 2012 - 22:18

El peronismo se acerca a Scioli

Dirigentes de los dos sectores internos más fuertes del PJ admiten que prefieren a Scioli y se distancian de Cristina. Todo por ahora, en absoluto off the record. El temor al castigo es más fuerte que la convicción.

Lenta y silenciosamente, parte del peronismo mendocino se posiciona detrás de un nuevo líder nacional. Nadie se va a animar a poner su firma a tal noticia en los próximos meses, por temor a lo que vendría tras ese sincericidio, pero no son pocos los que desde hace algunas semanas y tal vez meses tejen vínculos con dirigentes de otras provincias y empiezan a armar una red nacional que reconoce en Daniel Scioli al hombre que debería conducir el PJ y el país tras el fin del mandato de Cristina Fernández.

El alineamiento mudo con Scioli lo protagonizan funcionarios del Ejecutivo, legisladores, intendentes y concejales de los dos sectores más importantes del PJ, los azules y la Corriente Peronista. Son ellos los que manejan el territorio y también los que dicen entender las razones del cacerolazo que hace 17 días sorprendió a oficialistas y opositores en todo el país. Esa masiva protesta, que en Mendoza reunió a más de 20 mil personas, reforzó la convicción de buena parte del peronismo provincial de que es momento de cambiar de aire.

¿Dónde está parado el Gobierno? A Francisco Pérez nadie se lo imagina jugando en otro espacio que no sea el kirchnerismo. Aunque no pueda ser identificado como un K de la primera hora, el Gobernador se alineó con la Rosada desde la campaña y no tiene mucho margen de acción: despegarse significaría recibir el trato del santacruceño Daniel Peralta y también perder su principal respaldo en la mesa de negociaciones partidaria. Un tercer factor es que se ilusiona, cuando piensa en 2015, con la idea de jugar desde este espacio en el escenario nacional.

Muchos de los que miran a Scioli como el dirigente que debe encabezar la próxima etapa del peronismo, tal vez mimetizados con su estilo timorato, se confiesan desencantados con la Presidenta pero en voz apenas audible y cuando están seguros de que nadie los escucha. También están convencidos de que la Presidenta no va a intentar un tercer mandato. Pero en actos y declaraciones a la prensa se muestran defensores a ultranza de Cristina y, sobre todo, del modelo que ella dice encarnar. Y si se los apura con la re-reelección, son capaces de decir que la apoyan.

Claro que el kirchnerismo se resiste a irse y agita la posibilidad de una reforma constitucional como amenaza para mantener a raya a los que intuye pueden dar el salto. Aunque los K mendocinos también creen que la re-reelección no se va a plantear, la instalación de tal idea sirve para fortalecer a la Presidenta para que sea ella quien elija al candidato a sucederla. Un postulante al que ninguno se arriesga a ponerle nombre.

El moderado

“Me gusta Scioli, sí”, admite en su oficina un dirigente de peso del PJ mendocino, bajando bien la voz, como manda la situación. “Scioli puede ser el próximo líder”, vaticina otro referente interno, también en su oficina, ubicada a un par de cuadras de la del interlocutor anterior. Ellos no son precisamente amigos y militan en los dos sectores antagónicos del PJ, pero su pensamiento es el de muchos de sus compañeros. La condición para hablar es no ser identificados, ni siquiera por sus cargos.

“Si yo salgo a decir que quiero que el próximo presidente sea Scioli, al otro día me sacan de acá sin pedirme explicación”, dice el primero, que llegó al puesto que ocupa por el voto popular y reconoce ser parte de la red que está empezando a tejer el gobernador bonaerense en el país. Los contactos abarcan a dirigentes de varias provincias y el encargado de la tarea es su jefe de gabinete, Alberto Pérez. Este juego, por ahora subterráneo, lo juega hasta un gobernador que estuvo en todos los “ismos” del PJ.

¿Qué gusta de Scioli? “Su gestión. Ha demostrado que sabe en la provincia más complicada del país”, responde uno de sus defensores. “Es un compañero, nadie puede dudarlo”, define otro.  “La moderación”, suma un tercero que, aunque no se reconoce militante de la causa aún, sí se lo puede catalogar como simpatizante. Con su descripción elogia el estilo del ex motonauta, contrapuesto al del kirchnerismo y mucho más cercano al del ortodoxo peronismo mendocino.

Los elogios a Scioli también parten de algunos kirchneristas, que no se lo imaginan como candidato presidencial pero sí tal vez acompañando en la fórmula a un integrante del núcleo duro cristinista.  “Hay mucho respeto por su lealtad a Néstor y Cristina. Es lo que escucho”, dice un funcionario que tiene trato directo con los movimientos K que operan por fuera de la estructura del peronismo. “Se lo siente parte del proyecto nacional, no como al Gallego De la Sota”, ejemplifica y alude a otro que ya se lanzó por 2015 desde afuera del PJ oficialista.

Pero en sus mismas filas lo contradicen: un legislador con insospechable ADN kirchnerista duda de las buenas intenciones de Scioli, se pregunta por qué se lanzó tan rápido por la Presidencia y asegura que, si fue hostigado por los fieles de Cristina, es porque en definitiva se lo tenía merecido. “Los partiditos de fútbol con Macri y Moyano son mojadas de oreja”, interpreta.

El miedo

¿Qué pasa si Cristina va por un tercer mandato? “Si logra que la habiliten, la apoyaremos”, dicen con resignación, también repitiendo el discurso de Scioli, pero sin mostrar ninguna intención de militar por esa causa. ¿Por qué no les gusta? El estilo, los modos, el atropello. Las razones giran sobre el mismo tópico y suenan muy parecidas a las de los opositores. Creen que así como humilló al gobernador bonaerense o al jubilado “amarrete” por cadena nacional, mañana pueden ser ellos los golpeados.

Precisamente, aquel reto público presidencial y el acoso kirchnerista a Scioli durante semanas generaron una ola de solidaridad con él que se tradujo en llamados de apoyo de referentes de todo el país. “Ese maltrato fue absolutamente injusto. Daniel siempre fue leal”, considera uno de los “sciolistas mendocinos en las sombras”.

“Néstor era distinto. Amenazaba, presionaba, pero siempre dejaba abierta una puerta”, relata un peronista que se encontró más de una vez con el ex presidente. “Contenía a todos, nos escuchaba, aunque después no hiciera nada de lo que le pedíamos”, acota otro que supo ir a la residencia de Olivos, cuando era presidente y cuando ya no lo era, a reuniones a las que convocaba a legisladores e intendentes mendocinos del PJ. Todo eso que le reconocen a Kirchner, está claro, ahora no lo encuentran.

También es cierto que quienes hoy ven en Scioli a un presidenciable intuyen que Cristina finalmente no irá por un tercer mandato. “Dicen que está cansada, que el desgaste ha sido mucho y ni piensa en seguir”, cuenta un peronista que tiene amigos en Buenos Aires con llegada al círculo presidencial. “No hay ningún proyecto ni esbozo de plan de reforma constitucional”, dice otro que suele visitar el Congreso.

Por eso, ante el repliegue kirchnerista que olfatean para el futuro, se agrupan con quien ven como el más fuerte en este momento, para no dejar de estar al calor que irradia el manejo del poder dentro del PJ. Ellos descartan que pueda surgir una figura del propio corazón K y tampoco la quieren, así como no les cae bien De la Sota, a quien no le ven pasta de líder nacional y consideran que se apuró demasiado.

En el kirchnerismo local, la visión es distinta, en parte. Un funcionario se ilusiona con una sorpresa de último momento de Cristina. No porque crea que pueda seguir, sino porque la ve eligiendo como sucesor a un tapado. “La re-re no está en el escenario, pero sí buscamos fortalecer el liderazgo presidencial, para que su presencia se prolongue más allá de 2015, como pasa con Lula en Brasil”, dice un dirigente del Gran Mendoza, que apenas pasa los 40 y se alista entre los K mendocinos. “Trabajamos para fortalecer a la Presidenta”, insiste el ya mencionado legislador K, aunque “si quiere seguir, el anuncio va a ser sorpresivo y vamos a avanzar con todo, como pasó con cada ley prioritaria que se planteó”.

Para entender este quiebre, oculto por ahora pero quiebre al fin, tal vez haya que rastrear en la historia reciente. El peronismo mendocino siempre tuvo una relación distante con los Kirchner: en 2003 sólo un puñado acompañó la candidatura de Néstor y en 2007 la mayoría lo desobedeció y apoyó la postulación a gobernador de Celso Jaque, pese al pedido expreso de que el PJ fuera parte de la alianza con Julio Cobos y resignara la pelea provincial. Ahora, parece que volverán a tomar caminos diferentes.

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