Ni el intendente de Guaymallén Alejandro Abraham, ni el diputado nacional Omar Félix, ni un militante de La Cámpora que la asegure lealtad a Cristina Kirchner. En Casa de Gobierno se cocina una idea que por ahora manejan unos pocos. Ellos se imaginan al gobernador, Francisco Pérez, a la cabeza de la lista de diputados nacionales del oficialismo para replicar en Mendoza el "vamos por todo" que el kirchnerismo se plantea a nivel nacional. Claro que sólo lo piensan como un postulante testimonial.
Mientras La Corriente y el tándem que han armado los azules e Integración Peronista tensan la cuerda al máximo en la interna, el incipiente paquismo completa la boleta de sus sueños, que creen los llevaría al triunfo en octubre, con algunos intendentes aliados (también testimoniales) y referentes de la cultura y el deporte.
Al PJ local hace rato lo desvela encontrar la fórmula para derrotar al radical Julio Cobos, que parece tener allanado el camino hacia la principal candidatura de su partido y es el político con mayor imagen positiva en la provincia. El oficialismo tiene sólo dos dirigentes que se despegan de un pelotón con poco brillo en las encuestas: Pérez y su segundo, Carlos Ciurca.
El nuevo plan parece arriesgado. Si Pérez es candidato, primero deberá vencer las resistencias que pueda generar en los votantes una postulación testimonial. A Kirchner no le fue bien en Buenos Aires en 2009, cuando "inventó" esta treta electoral y obligó a Daniel Scioli a secundarlo para no asumir. De hecho, sin conocer lo que se habla en los despachos cercanos al del Gobernador, un dirigente de peso del PJ es tajante ante la consulta: "Mendoza no da para testimoniales".
El otro gran peligro es que, con Pérez al frente de la lista, la elección se transformará en un plebiscito de su gestión como nunca antes pasó. Y, hasta ahora, no le sobran logros para mostrar: algunas obras que han ayudado al Gobierno a marcar presencia en los departamentos pero con impacto reducido, mejoras que arrancaron en gestiones anteriores y se terminaron, demasiados anuncios grandilocuentes de proyectos que aún no se ven y no mucho más.
Para sumar puntos en contra, el proyecto Potasio Río Colorado, la mayor inversión anunciada en la historia de Mendoza, se esfumó en las últimas semanas y dejó sin trabajo a varios cientos de mendocinos, cuando a la economía local se le hace cuesta arribar generar empleo. Pero también puede sufrir el voto bronca de la gente contra el kirchnerismo por las cosas que no andan bien, con la inflación en primer lugar.
Una derrota de Pérez sería una catástrofe no sólo ya para su futuro político, sino para los dos años de gestión que le quedarían entonces por delante. Si hoy le cuesta asegurarse apoyos internos reales y no sólo declamativos, por no ser parte de ningún sector interno del PJ, el panorama entre octubre próximo y el fin de su mandato en diciembre de 2015 sería desolador.
Obviamente que quienes se han planteado la candidatura del mandatario han evaluado estos posibles escenarios y se muestran optimistas. Creen que los mendocinos van a entender su inclusión en la lista y lo van a acompañar. "Es el único que puede ganarle a Cobos", insisten. ¿En qué se basan? Hoy Pérez es la cara del kirchnerismo en Mendoza y, según los números que dicen manejar, la aprobación de la Presidenta supera acá el 50%. Según ese mismo sondeo, que citan pero no muestran, Pérez tiene casi 60% de imagen positiva. Esos datos, cuando se consulta a encuestadores de la oposición, son mucho más bajos.
Este plan surge porque el PJ no tiene una figura que pueda atraer a los mendocinos, cuando sólo faltan algo más de cuatro meses para las primarias y siete meses para la general. Abraham, impulsado por Ciurca y el resto de La Corriente, no levanta en las encuestas y está lejos de ser un candidato que pueda captar a la clase media no peronista; mientras que Félix (que busca el apoyo de los azules) ya demostró en 2009 que no tiene peso electoral al norte del arco de ingreso a San Rafael.
Los paquistas se entusiasman y aseguran que su jefe es el mejor dirigente que ha dado el peronismo local en los últimos años. También, con cierta razón, dicen que es el único que está preocupado y ocupado en la gestión, mientras la mayoría está pensando en las pequeñeces de la interna. Ante las dudas sobre la apuesta, uno de los ideólogos del plan retruca: "Si te arman la lista ellos y perdemos, también lo van a acusar a Paco de ser el culpable de la derrota. Esto es a todo o nada. Nos estamos jugando un proyecto",
Lo que no revelan, pero se intuye como el gran objetivo detrás del plan, es que si Pérez como candidato volviera a ganarle al radicalismo, y en particular a Cobos, cuando todos dan por perdida la elección al PJ, el Gobernador se posicionará en el escenario nacional justo en el momento en que empezará a discutirse quién será el candidato K a la Presidencia en 2015. Soñar no cuesta nada.
El microclima que obnubila
"El gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, dijo que si Vale decide dar por cerrada su participación, igual habrá un proyecto en Río Colorado. Nadie es capaz de adivinar el futuro, pero las declaraciones de Ferreira (presidente de Vale) en Hong Kong permiten dudar razonablemente del optimismo de Pérez. ¿Qué minera querrá meterse si la número dos del mundo se va? ¿Cuál querrá hacerlo cuando la que se va es, justamente, del país vecino y aliado?
¿O el optimismo explícito de Pérez fue para tranquilizar a los mendocinos antes de las elecciones de octubre de 2013 y las presidenciales y para gobernador de octubre de 2015?". Quien dice esto no es un opositor, sino el periodista Martín Granovsky, en una nota que publicó hace una semana en el diario oficialista Página 12.
Desde que asumió, Pérez ha ido ganando espacios en el kirchnerismo y ya no necesita de intermediarios como en un principio (sea Mazzón, Bossio) para llegar al corazón del poder. Habla con la Presidenta directamente y ella siempre le dedica alguna palabra de aliento en público y privado. Esto entusiasma al núcleo cercano al Gobernador y le da alas a sus sueños. Pero también esa cercanía le ha hecho perder muchas veces la perspectiva, como en el caso Vale, y caer en la sobreactuación.
Hace algo más de quince días, en un acto en la Rosada con intendentes locales y rodeado por el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, el mandatario se autocalificó en público como "soldado de Cristina" e impulsó la re-reelección. Al salir de allí, le confesó a sus allegados que se había dejado llevar por la euforia que se respira allí y creía haberse excedido. Uno sus máximos colaboradores coincidió con la autocrítica: "Paco no debe hacer alharaca".
Pero uno de los amigos que tiene Pérez en el PJ, con el que suele analizar y debatir el futuro y al que consulta, apoya aquel exceso verbal porque considera que en los 1.000 días que le quedan al mandato de Cristina Kirchner se define si continúa un proyecto nacional y popular o se vuelve atrás. Además, asegura que este alineamiento le trae beneficios a Mendoza: "De las 23 provincias que pidieron autorización para endeudarse, sólo tres la consiguieron: Mendoza, Chaco y Entre Ríos. Y no es casual que sean tres gobernadores que apoyan a la Rosada. Está bien, no es todo lo que se pidió, pero es no es un buen momento financiero".
Desde la primera línea del propio Gobierno, sin embargo, surgen críticos: "Parece que allá hay un microclima particular. Lo llenan de euforia pero después no está nada de lo que dicen. Ahora no nos firman el endeudamiento que pedimos y estamos en una situación similar a la del año pasado".
Las fichas están echadas. Pérez no sacará los platos del kirchnerismo hasta el final. Ahora, habrá que ver si su mimetización llega al punto de animarse a ser candidato testimonial.