Una reciente ley provincial ha declarado que la ciudad de San Martín fundada como Villa Nueva de San Martín en 1823, a partir de la sanción de esta ley, es una "ciudad histórica por su vinculación con el Padre de la Nación argentina, general don José de San Martín.
Sin saberlo y guiados por buenas intenciones, sin duda, nuestros legisladores y los promotores de esta norma retroceden en la consideración y valoración del patrimonio cultural argentino a las primeras décadas del siglo XX, cuando lo "histórico" estaba definido por su vinculación con los Padres de la Patria (las casas de Sarmiento y la de Yapeyú, donde velaron a Lavalle, etc.) o la gesta de la Independencia (Cabildo de Buenos Aires, la Casa de Tucumán, y no por sus valores intrínsecos (léase arquitectónicos, constructivos, tecnológicos, etc.)
Al tiempo del general San Martín (1823) no existía ninguna ciudad, y menos histórica, en las tierras donadas al Libertador. Razón por la cual, hablando con propiedad, podríamos decir que estamos en presencia de un "lugar histórico", pero de allí a hablar de ciudad histórica hay un abismo.
La cultura es convención, y ni qué decir del lenguaje. Por eso no da lo mismo decir un término que otro. Los términos tienen un significado que no es propio, inclusive un significado que tiene una connotación de tipo local.
Yendo al punto de nuestra crítica, decimos que Roma no se define como una ciudad histórica, y vaya si lo es. El significado que internacionalmente tiene el concepto de ciudad histórica es la referencia a ciudades que han quedado congeladas en el tiempo, por ejemplo Pompeya -cerca de Nápoles- (en la foto) o Monte Saint-Michel (comuna francesa en la región de Baja Normandía), y también una ciudad histórica es la ciudad amurallada de Pekín, pero no la ciudad de San Martín en Mendoza, y dicho esto con un profundo respeto por habitantes y autoridades de ese lugar.
¿Por qué? Porque no es cierto que a la época del general San Martín hubiese existido una ciudad allí; había un lugar que podría ser un lugar histórico, pero no una ciudad histórica.
La Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos de la Argentina tiene una serie de categorías. Hay lugares históricos donde no hay materialidad, por ejemplo el escenario de una batalla, como las batallas de Maipú o de San Lorenzo. Cuando hay materialidad estamos en presencia de un monumento histórico. A veces el monumento histórico está dado por el concepto de monumento aislado, la Casa de Tucumán, el Cabildo de Buenos Aires... Las concepciones más modernas incluyen como parte del monumento lo aledaño.
El caserío que se forma alrededor de un monasterio, para citar otro ejemplo. Entonces, hoy existe una idea más contextual de patrimonio. Por otra parte, la palabra monumento es un término antiguo, de finales del siglo XIX o comienzos del XX. Hoy se usa un concepto más moderno, patrimonio. Aquella palabra tiene la misma raíz de amonestación, de advertencia. Un monumento es una advertencia del pasado que perdura en el presente.
Al pretender declarar a San Martín como ciudad histórica, encontramos que no estamos en presencia de un contexto histórico -por ejemplo, si hubiese un rancherío-, pero no había nada. Sí podemos afirmar que la chacra de San Martín, la Chacra de Barriales, es un lugar histórico, pero lo que se construye encima de un lugar histórico no es necesariamente histórico. Y aquí radica el error de los sanmartinianos.
¿Qué lugares históricos tenemos en Mendoza? El solar del Cabildo de Mendoza, donde ahora está el Museo del Área Fundacional, es un lugar histórico de la Nación, pero el museo que está encima no es monumento histórico nacional. Ahí se ve clara la diferencia entre un lugar histórico y lo que se construye arriba. Entonces, el espacio donde se funda Mendoza es un lugar histórico, pero la plaza Pedro del Castillo actual, remodelada en 1991, no lo es.
La ciudad de San Martín tiene elementos como para formar parte del patrimonio sanmartiniano, pero resulta una exageración que se autodefina como ciudad histórica. Considerarla así es dar una información engañosa a los visitantes, a los turistas y al propio habitante local.
Lo que suele hacerse modernamente es delimitar un casco histórico en una ciudad, pero el resto es una ciudad contemporánea. Es así que se usa la denominación de casco histórico. En la ciudad del Este mendocino podrían haber planteado algo así, pero pusieron una categoría inmensa, de ciudad histórica. Lo afirmado no va en desmedro de nadie, sino que apunta a una precisión de términos. Debería redactarse una minuta legislativa que aclare: "donde dice ciudad histórica" léase "lugar histórico".