"Tanto en el sector del aceite de oliva como en el de la aceituna de mesa, tenemos una gran preocupación porque, como siempre, el pato de la boda es el productor agrícola. Tenemos un techo que lo pone el mercado. A partir de ahí empezamos a sacar los costos para terminar ajustando la única variable que podemos ajustar: el productor primario. Así es como se hacen sólo labores de subsistencia o directamente se están abandonando los olivares, o erradicando para cambiar de actividad. Las autoridades tienen que asistir al finquero, en especial, al pequeño".
