27 de noviembre de 2015 - 00:00

Partícipes de la delincuencia

El delito es moneda corriente en la sociedad actual. Muchos hablan de la ausencia de valores, de buenos ejemplos, de empatía y solidaridad.
La pregunta por hacernos sería: ¿Somos responsables de esa pérdida de principios básicos de ética y moralidad?

Me detengo en dos casos muy puntuales. El primero, referido a la compra de bienes de procedencia dudosa, o bien lo que podría ser el recorrido que realiza el botín de un robo.

Este hecho delictivo comienza con los asaltos, hurtos, entraderas que frecuentemente padecemos y continúa con la venta de las mercaderías robadas (indumentarias, electrodomésticos, telefonías móviles, etc). Las mismas se ofrecen a excelentes precios, conquistando de este modo el bolsillo del "buen ciudadano", quien compra lo robado sin culpa alguna y olvida que su "inocente" accionar incentiva al delincuente a continuar con su modus operandi.

Así es como con la oferta y la demanda existente se cierra un círculo peligroso, el de la delincuencia y la hipocresía social.

El otro caso que se encuentra en el mismo plano delictivo lo integran aquellos que evaden cualquier forma de trabajo y reciben una retribución económica simplemente por ser militantes del partido político gobernante. Aquí recordaremos a los cientos de " ñoquis" que logran establecerse en cargos públicos y que son claro ejemplo de estafa y corrupción.

Al analizar detenidamente las situaciones planteadas, comprenderemos que la mínima intervención personal en la aceptación de coimas, del cobro de sueldos sin trabajar (ñoquis), de la compra de artículos robados, entre otras tantas acciones deshonestas, ocasionan en mayor o menor medida daños a terceros y son el fiel reflejo de actitudes egoístas, corruptas y antisolidarias .

Ahora planteo esta pregunta: ¿No seremos también partícipes de las cadenas delictivas que se extienden en nuestra sociedad?

Gisela E. Pistone 
DNI 20.709.583

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