Ante la falta de un marco normativo que dé a las parejas con dificultades para concebir la posibilidad de acceder a tratamiento a través de su cobertura de salud, es que no queda más opción que apelar a recursos judiciales para poder exigirlo. Esto es lo que hicieron con éxito Gimena Romero (33) y su esposo Ricardo Ceballes (30), que lograron que la filial local de Osecac se haga cargo de los costos de manera ilimitada hasta tanto se logre el embarazo.
Luego de siete años de búsqueda y de grandes esfuerzos económicos "sentimos que tocamos el cielo con las manos", dice ella esperanzada. Asegura que "lograr un embarazo sería algo precioso, creo que ya por sí solo es un verdadero milagro".
La emocionada mujer contó: "Soy hija única así que toda la vida soñé con tener una familia numerosa; la realidad me marcó otra cosa, pero siento que esta vez lo voy a lograr".
Se estima que una de cada seis parejas tiene esta problemática, en muchos casos se requiere realizar diversos estudios y varios tratamientos hasta que se logra el objetivo, mientras que cada procedimiento de fertilización asistida puede rondar los 45 mil pesos. En estas circunstancias, la maternidad termina siendo un privilegio para pocos.
Casados desde hace 9 años, en los últimos 7 años han intentado concretar su anhelo de tener un hijo. Habían logrado dos embarazos que resultaron ser ectópicos, ubicados por fuera de la pared uterina, en una de las trompas de Falopio. Por tal motivo, Gimena debió ser intervenida y a través de una cirugía laparoscópica le cauterizaron primero la trompa izquierda y luego la derecha, por lo que perdió toda posibilidad de acceder a la concepción de manera natural.
Esto fue lo que los llevó a optar por la fertilización in vitro a través de una inyección intracitoplasmática de espermatozoides o ICSI. Para lograrlo ahorraron durante todo 2009, pero no tuvieron buenos resultados ya que las posibilidades de éxito en cada abordaje rondan 40 por ciento. "Luego de haber hecho tanto esfuerzo y no lograrlo decidimos motorizarlo por otro lado, ya que para nosotros no era fácil gastar 40 mil pesos en un mes", explica la joven.
Así fue que contactaron a los doctores Marcos González Landa y Jorge Caloiro, abogados, a quienes habían visto en los medios por haber llevado otro caso similar. Como primer paso decidieron presentar una nota a Osecac pidiendo la cobertura, la cual -según dijo- no tuvo respuesta. Como segunda instancia presentaron un recurso de amparo ante la Justicia, hasta que luego de la feria judicial de este año surgió la posibilidad de optar por una medida cautelar, que concretaron hace dos semanas y tuvo resolución el 1 de marzo. Allí se determinó que debía darse cobertura integral al 100 por ciento, lo cual incluye médicos, tratamientos, consultas, medicamentos y estudios que fueran necesarios hasta lograr el embarazo.
"El miércoles por la mañana fuimos a la obra social por primera vez, donde nos dijeron que teníamos que presentar una nota; fue un paso simple nos atendieron muy cordialmente", dice Gimena, quien asegura que parte de su felicidad tiene que ver con poder mostrar a otras personas en esta situación que no es imposible lograrlo. "Muchas otras parejas están en la misma situación y fija un precedente que se haya logrado en una obra social sindical tan grande", sostiene.
Como ya se han hecho estudios de diversa índole considera que comenzarán el tratamiento en los próximos días y espera tener resultados pronto ya que dura sólo treinta días.
En tanto, Guillermo Pereyra, titular del Centro de Empleados de Comercio y a cargo de la entidad de salud, explicó que es la primera vez que se da un hecho de este tipo: "Ni las obras sociales ni las prepagas están obligadas a cubrir procedimientos no incluidos en el plan médico obligatorio (PMO) ya que no hay legislación al respecto". Consideró que la orden judicial para hacerlo les da aval ya que "administramos dinero para el PMO y si se usa para otra cosa pueden acusarnos de malversación de fondos".
De todas formas, al no contarse con la norma, no se indica de dónde deben salir los recursos, por lo cual deberán sacarlos de otras prestaciones. Ejemplificó que un sten para el corazón cuesta 10 mil pesos y un trasplante renal 40 mil, mientras que cada tratamiento de fertilización in vitro ronda los 50 mil. "La medida cautelar dice sin límites y pueden ser necesarios varios tratamientos hasta lograr el embarazo; si estuviera la ley esos fondos serían girados desde la APE (Administración de Fondos Especiales del ministerio de Salud)".