24 de noviembre de 2017 - 00:00

Paloma Herrera, la pasión toma un nuevo camino

Dos años después, la artista vuelve al mismo escenario donde bailó por última vez, ahora como directora del Ballet Estable del Teatro Colón.

Quizás sea una amable casualidad. Quizás, algo muy bien programado. El hecho es que cada noviembre, desde hace dos años, ella pasa (vuela: la metáfora es inevitable) por Mendoza.

¿Por qué será, Paloma? Ella ríe descontracturada al teléfono. Ahora, que vuelve como Directora del Ballet Estable del Teatro Colón.

El espectáculo es Noche clásica y contemporánea  (hoy a las 21.30, en el Teatro Independencia), donde se muestra al prestigioso cuerpo de baile en su amplitud de estilos coreográficos.

Y la oportunidad de hablar con Paloma Herrera (41) viene justo, porque está metida de lleno en una nueva vida. De hecho: acaba de terminar una reunión (¡ahora es funcionaria!) y el celular la toma desprevenida.

Cuando Estilo le pregunta sobre estos tres noviembres, ella los une rápidamente en su cabeza: “Cada vez fue en etapas diferentes. Me despedí en 2015, algo súper emocionante.

Tengo los mejores recuerdos de mi última función. Para mí fue muy especial, sí, porque fue la ‘última-última’. Dejé mis zapatillas en el escenario”, suspira.

Literalmente: cuando la música de Giselle sonó por última vez y los pies descansaron, Paloma se sentó en el escenario, se desató las zapatillas, las besó y las dejó ahí, como una ofrenda.

Ese 19 de noviembre fue el Teatro Independencia; pero antes había pasado por los teatros más importantes del mundo (especialmente el Met de Nueva York, donde fue desde los 19 años Principal Dancer del American Ballet Theatre).

“El año pasado fui ya de otra forma, a dar clases, y el día del primer aniversario lo pasé dando una charla. Era hablar de lo que había significado ese año... Después de una vida tan intensa, era volver a mi casa, volver a Buenos Aires, dejar de bailar y un montón de cosas...”.

Pasaron muchas cosas, y ella querría nombrarlas, pero termina la idea: “Ahora voy de una forma totalmente diferente: otra vez volví a la vida intensa, pero desde otro punto”. Paloma, que fue estrella antes que quinceañera, parece huir de la pompa de ciertos cargos. Es modesta. Pero que mejor pregunte el periodista:

–¿Significó algún tipo de desafío a nivel personal este cargo como directora?

–He estado muy ligada al tema de la docencia. En los últimos años de bailarina ya había empezado a dar muchísimos cursos. Realmente siempre me encantó, así que sabía que iba a seguir ligada a mi arte de todas formas. El cargo en el teatro me sorprendió, porque no lo esperaba. Es lo más puro de la danza: transmitir.

Y así como en otras ocasiones de la vida fui súper segura, ahora lo pensé mucho, porque sabía que era un cargo muy difícil. Pero en todas las reuniones que tuve con la Dirección General me aseguraron que valoraban mis puntos de vista, y fue muy importante eso.

En todo momento me apoyaron, me dijeron que tenían el mismo punto de vista que yo en lo que había que hacer y por eso me subí al barco.

–¿Y hay dentro de tu programa quizás una necesidad de acercar el ballet a más público?

–Sí, para mí lo principal era que el ballet tuviese más funciones, con un repertorio súper rico, de los ballets clásicos con versiones de calidad, que fuese más abierto y tener programas como este que llevamos a Mendoza: el ballet tiene que hacer giras y no solo bailar en el Teatro Colón. Y que en las provincias también pudieran ver cosas de calidad, por eso el programa que llevamos allá es el mismo que hicimos en el Colón. Es importante dar siempre lo mejor de lo mejor.

Paloma habla rápido, y cada palabra desborda de entusiasmo. Las más usadas: “súper”, “muy” y “tan”. Ha reconocido muchas veces que la maternidad no está en sus planes, y ahora toma vuelo con una doble faceta: directora y empresaria.

–¿Qué es lo que más extrañás y lo que menos extrañás de tu vida anterior?

–La verdad, no soy de extrañar. Vivo las etapas y pienso que cada una es única. Para mí fueron años realmente maravillosos. Al principio todo era nuevo, porque hacía un rol nuevo y todo era diferente, pero después podía encontrarles más matices, jugar cada vez más, trabajar con diferentes coreógrafos... Cada etapa de mi carrera fue súper emocionante, y también con la vida. Ahora puedo estar en un lugar diferente y es súper gratificante: no volvería atrás.

–Pero sí cambiaron un montón de cosas, imagino. Leí que cuando te retiraste por fin pudiste caminar tranquila por la calle, porque antes te daba terror tropezarte...

–Sí. Fueron diferentes “prioridades”, digamos. Antes me cuidaba al extremo porque  obviamente tenía que bailar, me cuidaba muchísimo de lesiones y eso.

En ese sentido ahora estoy muchísimo más relajada. Pero es lo que decíamos: hay etapas, y no volvería atrás. No volvería a los 20, no volvería a los 30, no hay nada mejor o peor: cada etapa tiene lo suyo. Mi carrera me dio todo y muchísimo más de lo que podía pedir, y quería cerrarla como con moñito, perfecta.

Y en estos dos años, ella ha sido muy productiva: Lanzó un perfume y escribió un libro, Paloma Herrera. Una intensa vida (Sudamericana, 2017). Confiesa que fue un proceso muy movilizante.

–¿Tenías en mente estos proyectos antes de retirarte?

–No, yo no planeo. Sólo sabía que me quería retirar bien, el resto no me importaba nada. Después se fueron presentando distintos proyectos y fue súper revelador para mí lo del libro. No me imaginé que iba a ser tan importante: fue un proceso hermosísimo con la editorial Random House. Para decir la verdad, lo escribí pensando que no se iba a publicar.

–¿Por qué?

–Yo escribía e iba mandando los capítulos a la editorial y me los devolvían diciendo “sí, todo bien”. Pensaba que me estaban cargando (risas).

–¿Te costó el proceso de escritura?

–¡Para nada! Necesitaba que la gente que leyera el libro leyera realmente mi voz, y no la de otra persona contando. Y eso es lo lindo, eso es lo que a la gente le llega. La gente sabe que digo lo que pienso. Me parecía importante transmitir eso en el libro.

–Te vemos como una mujer entregada de toda la vida a un don natural, pero si no hubieras sido bailarina, ¿qué hubieras sido?

–Nada, de nada, de nada. Cuando nací ya estaba segura de lo que quería ser. No tenía dudas. No podría imaginarme en otro lugar...

–Leí que una de tus razones para retirarte también fue una especie de distanciamiento con las nuevas generaciones. ¿Crees que está faltando disciplina?

–Yo no creo en la mano dura. Necesito inspirarlos, y por eso mi necesidad de darles más repertorio, más funciones... de nada sirve obligarlos a ensayar.

Lo importante es que ellos pidan ensayar. Siempre entendí así la danza: tuve la carrera que tuve porque yo sola quería bailar más, y más funciones, y más ensayos... Para mí esa es la única forma en que funciona. Estoy tratando de inspirarlos.

La ficha

"Noche clásica y contemporánea"

Fecha y hora: Hoy, a las 21.30

Lugar: Teatro Independencia (Chile y Espejo)

Entradas: $300 y $200, en venta en boletería desde las 18. También disponibles en www.tickepolis.com.ar .

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