Otro aspecto que diferencia a Palestino de otros clubes de colonia, son sus reivindicaciones independentistas, soterradas, disimuladas, escondidas, pero que al fin y al cabo son intrínsecas a su existencia.
Unión Española y Audax Italiano, por ejemplo, también son clubes de colonia, fundados por inmigrantes, pero dentro de su naturaleza no existen ese tipo de reivindicaciones.
Algunos podrían traer el ejemplo del club Atlanta en Argentina, que tiene una importante influencia judía, pero éste no fue fundado por inmigrantes judíos, no tiene nombre ni emblema que evoque a Israel o al pueblo judío.
La influencia de esta colonia sobre el club se dio más bien por la llegada, en los años veinte, de judíos y sefarditas al barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires, donde tiene afincada su sede y estadio el club "bohemio".
Algo similar ocurrió con el Ajax de Amsterdam y el Tottenham de Londres. Pero, volviendo a Palestino, lo que hace la diferencia es que acá no estamos en Palestina, sino al otro lado del mundo. Eso lo distingue, por ejemplo, del Athletic de Bilbao, que está en el corazón geográfico de las reivindicaciones nacionalistas vascas.
La camiseta y el mapa
Sin embargo, no hay que apresurarse. Palestino no tiene un discurso político institucional tan marcado ni evidente. No hay un adoctrinamiento de las reivindicaciones nacionalistas ni a sus jugadores ni a sus funcionarios.
En general, han sido cuidadosos para enmarcar al club dentro de una realidad estrictamente deportiva, dejando aparte el tema político. Bueno, casi siempre, porque hubo un par de veces, hace no mucho, en que ya no aguantaron más.
El primer antecedente lo encontramos en la camiseta del arquero Leonardo Cauteruchi, en 2002, que tenía dibujado el mapa de Palestina en el pecho. Algo de polémica hubo, pero no pasó a mayores.
Pero lo de 2014 fue distinto, fue una decisión institucional. Cuando comenzaba el campeonato de Clausura -el cual, por ridículo que suene, parte en enero-, Palestino estrenó una nueva camiseta que tenía una particularidad: el número uno había sido remplazado por la silueta de un mapa de Palestina según sus límites originales hasta 1946, o sea, antes de que existiera el Estado de Israel por una resolución de Naciones Unidas.
Alcanzaron a jugar tres partidos con ella hasta que la comunidad judía puso el grito en el cielo, a través de su legación diplomática: "La Embajada de Israel considera que la utilización del mapa de Israel en la camiseta del Club Palestino es una provocación sin precedentes y especialmente grave por realizarse en un contexto deportivo".
El tema escaló hasta la prensa internacional, haciendo eco de la reacción furibunda del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, que llamó a informar a Israel a sus diplomáticos en Chile para expresarles su descontento con la provocación.
"Un club chileno de fútbol indigna a Israel poniendo el mapa de Palestina en su uniforme", tituló la cadena de noticias Russia Today. El sencillo símbolo del mapa en la camiseta de un humilde -tal vez, el más humilde- club de la primera división chilena estaba en las portadas de todo el mundo.
Tanto revuelo dio lugar a una pequeña sanción económica del Tribunal de Disciplina de la ANFP.
Palestino fue obligado a sacar el número uno con el mapa, pero el Presidente del Club, Fernando Aguad, no dio su brazo a torcer e incorporó el mapa, ya no remplazando al número uno, sino en la parte delantera, junto al escudo.
No están habilitados para usarla en el campeonato oficial, pero sí para comercializarla: las ventas de camisetas de Palestino aumentaron más de un 300% luego de la polémica del mapa, y al club llegaron pedidos desde Francia, Marruecos, Turquía, Portugal, Alemania, España, Brasil, Colombia, además de Oriente Medio, por supuesto.
Este incidente demuestra que el potencial simbólico de Palestino es tremendo. También justifica, en parte, la decisión institucional de no involucrarse en política contingente, con esta pequeña excepción, por supuesto. De persistir en el intento, dejarían de ser un club de fútbol como siempre lo han sido y pasarían a estar en el corazón del conflicto de manera mucho más evidente.
El club ocupa el nombre, los colores, exactamente la misma bandera que Palestina. Son muy pocos los lugares en el mundo donde esta bandera puede flamear libremente como lo hace en el Municipal de La Cisterna. Lo más probable es que los colonos fundadores de Palestino nunca se hayan imaginado el lugar que su club terminaría ocupando en el mundo.
El origen
El Club Deportivo Palestino fue fundado el 20 de agosto de 1920 en la ciudad de Osorno. ¿Por qué en Osorno? Ahí se realizaban unas olimpíadas de colonias extranjeras.
Jóvenes atléticos que atravesaron el mundo para no ser enrolados a la fuerza por el ejército del Imperio Otomano decidieron fundar un club, allá en Osorno, simplemente porque no tenían quién los representara en aquellas olimpíadas. Querían participar, sentirse igual de inmigrantes que los españoles, italianos, alemanes y tantos otros.
Pasaron más de treinta años en el amateurismo con un plantel conformado en su mayoría por jugadores árabes. Hasta que en 1952, luego de haber ganado nuevamente las olimpíadas de colonias, los invitaron a formar parte de la naciente Segunda División.
Llegaron a la final del campeonato y le ganaron en definición por penales por 4 a 2 a Rangers de Talca, en el estadio de la Braden Cooper en Rancagua, y con eso ascendieron a Primera División del fútbol chileno.
Ahí los empresarios textiles de la colonia se entusiasmaron con el equipo, lo que se tradujo en aportes en dinero y gente en las tribunas. La plata se gastó en millonarias contrataciones. Así fue como armaron un equipazo en 1955, cuando descollaba el argentino Roberto Coll, que era de River.
Después nos vamos acercando a una historia más conocida por el hincha: el equipazo de la década de los setenta. El capitán era, ni más ni menos, el mejor jugador chileno de todos los tiempos: Elías Ricardo Figueroa Brander.
Pero don Elías no jugaba solo. También estaban Oscar Fabianni, Rodolfo Dubó, Edgardo Fuentes, Manuel Araya y muchos más que hicieron de ese Palestino uno de los mejores equipos chilenos de la historia. El campeón de 1978, el que todavía mantiene el récord de 44 partidos invicto, el que llegó al triangular que definió las semifinales de la Libertadores de 1979.
Imaginemos por un instante qué habría pasado en Palestina si hubieran tenido la posibilidad de ver los partidos de ese equipo de 1978 en pantallas gigantes, como lo hicieron en 2008.
¡Cómo habrían gozado, cómo se habrían olvidado de la ocupación, de la guerra, del terrorismo, de la represión, disfrutando, simplemente, con ver jugar a Elías y Fabianni con la camiseta de su querida Palestina!
Fuente: www.decabeza.cl