12 de marzo de 2013 - 00:26

Un país que espanta

La empresa Vale tiene activos que triplican el Producto Bruto Geográfico de Mendoza. La inversión en Potasio Río Colorado era una de las más grandes en el sector minero argentino y no la podía hacer cualquiera. Ahora hablan de suspensión cuando la inversión tiene un grado de avance importante. ¿Es tan fácil tirar una inversión de este tamaño?

Es claro que la empresa brasileña está presionando para conseguir mejores condiciones y es razonable que use todo su peso para hacerlo. Pero tras las pérdidas registradas por las bajas del mineral de hierro, no le vendría muy bien a sus balances registrar una pérdida de 2.000 millones de dólares por abandonar el proyecto. Cuando se cotiza en bolsa se suele ser muy cuidadoso de la imagen ante los inversores.

Pero es real que en las condiciones actuales no le conviene seguir. Tiene que ingresar dólares para seguir invirtiendo pero no puede pedir préstamos porque nadie le asegura que le vendan dólares para pagar la deuda. Le aumentan los costos internos en dólares y las exigencias de provincias y municipios encarecen el proyecto.

Está claro que este problema le queda grande al gobernador Pérez. Esto solo lo puede negociar Cristina con Dilma, como habían previsto hacerlo en Calafate y no pudieron concretar por el fallecimiento de Hugo Chávez.

Pero hay que tener en cuenta que los problemas que plantea Vale para seguir adelante son los mismos por los cuales no llegan inversores extranjeros, salvo que tengan subsidios del gobierno.

Por eso no será fácil reemplazar al inversor ni conseguirle socios. Son las condiciones del país las que espantan las inversiones.

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