2 de diciembre de 2012 - 02:04

Opositores y "opositores”

Con la movida por la reforma constitucional, el oficialismo generó fisuras en la oposición que ahora le pueden costar caro en su afán por lograr la rápida aprobación del paquete de proyectos presupuestarios.

En su momento, el justicialismo provincial encendió hábilmente la mecha de la discordia en el seno de la oposición con la intención de destrabar el debate de la reforma constitucional y ahora el escenario político se ha transformado en una caldera en ebullición sin seguros controles de temperatura.

La por momentos desenfrenada disputa que se instaló en el radicalismo puede resultar de consecuencias insospechadas hasta para el gobierno de Francisco Pérez, que en el último mes del año necesita los votos necesarios para las leyes que prioriza y que le permitirán encarar la gestión el año próximo con números certeros.

Mañana debe comenzar en la Legislatura el tratamiento del paquete presupuestario 2013 y los temores en el oficialismo, de que radicales y demócratas orgánicos y respetuosos de sus posturas partidarias les den la espalda, son reales. 

En ese aspecto hay detalles muy curiosos. Desde la oficina de prensa de la Cámara de Diputados se dio a conocer el jueves el organigrama de comisiones para recibir a los distintos ministros del Ejecutivo a partir de mañana, fecha prevista para el ingreso de los proyectos de Presupuesto, Avalúo Fiscal y de ley Impositiva. Un procedimiento normal todos los años porque es en Diputados donde arranca la discusión de estos temas. Sin embargo, el Gobernador y los intendentes plantearon como alternativa hacer ingresar ese paquete por la Cámara de Senadores, donde el oficialismo tiene la mayoría necesaria para lograr las aprobaciones.
 
Así podría sobreponerse, por lo menos en la Cámara alta, a una negativa de la oposición en medio del actual clima de tensión.

Pero lo que nadie explica es cómo se ejecutaría dicha jugada contrariando lo que la Constitución determina: que los proyectos impositivos y de presupuesto deben tener como cámara iniciadora a Diputados.

La piedra en el zapato del radicalismo. La toma del Comité Provincia de la UCR por parte de jóvenes de la Capital, supuestos seguidores de Víctor Fayad, que pedían que Cornejo diera un paso al costado, constituyó un bochorno político grande porque se sumaron a la escena adictos a la conducción partidaria, también juveniles, que pretendían recuperar el viejo edificio. Una disputa partidaria con connotaciones policiales y todo un vecindario céntrico alarmado.

La díscola postura del intendente de la Capital, que públicamente dice no sentirse representado por la conducción de su partido, alienta la discusión interna. Está claro que Fayad prioriza su gestión y por ello se siente autorizado a concretar con la Nación todo lo que resulte beneficioso para la ciudad capital. Esa postura no se le puede objetar. Pero lo que sí debería respetar Fayad es su condición minoritaria dentro del partido y, como tal, plantear su disenso dentro de los carriles normales.

La invitación de hace un par de semanas como único intendente radical de Mendoza al convite de De Vido, en Buenos Aires, y un día después al congreso local de municipalidades y el otorgamiento sólo a la ciudad de Mendoza de 1.400 de las 11.000 casas anunciadas por Cristina Fernández el jueves, dentro del programa de vivienda Procrear, alienta las sospechas de que su alineamiento con el kirchnerismo, y por ende con el PJ local, tiene sustento.

Un senador provincial del radicalismo alineado con la conducción partidaria comentaba ayer que "hay gente que nos para por la calle y nos pide que no nos dividamos otra vez. Nosotros aclaramos que no es nuestra intención, pero no podemos hacer nada ante actitudes como la de Fayad o de los iglesistas, que quieren discutir la reforma constitucional en contra de la voluntad mayoritaria del partido".

Dicen sus voceros que Alfredo Cornejo está dispuesto a resistir las embestidas de quienes piensan distinto respaldado por el abroquelamiento de la mayoría de los dirigentes de peso. Ello quedó expresado en el rápido repudio a la toma de las dependencias de la calle Alem que efectuaron Ernesto Sanz, Laura Montero, Enrique Vaquié, Julio Cobos, los intendentes del Este y la mayoría de los legisladores provinciales.

"No será esta conducción la que busque victimizar a Fayad. Nadie pretende echarlo del partido y, en todo caso, él bien sabe que tiene las puertas abiertas para permanecer o para irse por su cuenta", sostuvo enfáticamente uno de los dirigentes alineados con Cornejo. La misma fuente separó aguas: "Lo que no compartimos es el  momento elegido por el Gobierno para intentar reformar la Constitución, pero no negamos el voto cuando consideramos que es oportuno acompañar al oficialismo" y citó como ejemplos recientes el respaldo a Jorge Mastrascusa para el EPRE y a Omar Palermo para la Suprema Corte.

El oficialismo también tiene sus urgencias. Los recientes contactos en Buenos Aires permiten a los intendentes del PJ asegurar recursos para obras en el año electoral que se viene. Pero también hay de parte del gobierno nacional una exigencia muy clara: sumarse a la oleada re-reeleccionista que sigue esperanzando al kirchnerismo.

Un nuevo período presidencial de Cristina Fernández de Kirchner es la premisa en el Gobierno. El contacto directo con los jefes departamentales tiene como objetivo clarísimo saltear a los gobernadores, porque muchos de ellos (no es por ahora el caso de Pérez) siempre mantienen expectativas electorales para 2015 en el caso, muy probable, de que la embestida para reformar otra vez la Constitución nacional no prospere.

Quienes más frecuentan los despachos del Ejecutivo nacional aseguran que Scioli está dispuesto a subordinar sus propias aspiraciones presidenciales a la espera de que se agoten todas las instancias que pretende mover el cristinismo, al que por estas horas más lo motivan los posibles efectos de su pretendida aplicación por la fuerza de la ley de medios.

El gobernador bonaerense es el dirigente más apetecible de todo el peronismo nacional. No queda sólo en un plan B si se cae la jugada a favor de Cristina 2015. Por eso muchos dirigentes que ahora integran la recientemente lanzada Confederación Popular, de orientación totalmente opuesta al kirchnerismo, lo tienen apuntado como el hombre de consenso que puede asegurar al peronismo un gobierno nacional post kirchnerista.

Muchos se preguntan qué postura adoptará Francisco Pérez, sin estructura interna consolidada, ante esta movida reeleccionista nacional a través de los intendentes. Porque las tres corrientes más importantes del PJ mendocino (la que lideran Ciurca, Abraham y Miranda, los Azules y la de los hermanos Félix) coinciden en mayor o menor medida con la estrategia fijada desde la Casa Rosada.

Entonces al gobierno provincial le queda hacer su aporte a través de la gestión y seguir con su patriada para destrabar la discusión por la reforma constitucional provincial, para lo cual mantiene como aliados a esos intendentes que mayormente tienen la mente puesta en el año electoral venidero y en los fondos que pueden recibir de la Nación. Con reforma local o sin ella, las candidaturas para 2015 son asunto de otro capítulo.

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