7 de septiembre de 2025 - 00:10

Una elección que casi todos seguirán

El oficialismo mendocino ha tomado suficiente distancia de lo que pueda surgir de las elecciones bonaerenses de hoy. Y posiblemente sólo una eventual caída de la imagen libertaria de cara a las legislativas nacionales del próximo mes podría obligar a un replanteo de estrategia.

La política argentina, de punta a punta del país, mirará con interés lo que ocurra hoy en la provincia de Buenos Aires. Si bien es una elección convocada para que la que la Legislatura bonaerense y los concejos de cada municipio renueven la mitad de sus integrantes, la pulseada entre el oficialismo nacional y el kirchnerismo ofrece en esta contienda un adelanto de la gran cita del 26 de octubre.

Tal vez sin pretenderlo, así lo dispuso el gobernador Kicillof cuando anunció que separaría la elección provincial de la nacional, incluso contra la voluntad de otros referentes del peronismo. Seguramente quiso poner en vidriera su gestión, pensando en las presidenciales de 2027. Argumentó su decisión en la imposibilidad de juntar el mismo día el nuevo sistema de boleta única nacional con el tradicional de lista sábana, que se sigue implementando en aquella provincia, pero obligó a toda la dirigencia a una extenuante doble campaña y especialmente a sus adversarios libertarios a sacar de donde fuese candidatos para competir con posibilidades.

Esas vueltas de la política fueron las que llevaron al mileismo a nacionalizar la elección. Milei y sus candidatos, aunque el presidente no figure en ninguna boleta.

Así, en un año en el que fueron suspendidas las elecciones PASO en todos lados, por presión del gobierno nacional, el desdoblamiento bonaerense termina convirtiendo a esta contienda en una especie de primaria que mantendrá la atención de la política en prácticamente todas las demás provincias, como señalábamos al comienzo de esta nota.

Se puede interpretar que Kicillof fue prolijo al mandar a suspender las PASO provinciales, pero con su desdoblamiento, para nada tradicional en Buenos Aires, terminó inventando otras.

Entre los que mirarán con atención lo que ocurra en territorio bonaerense se encuentran los dirigentes del justicialismo mendocino, espacio golpeado durante años y muy necesitado de mejorar electoralmente.

Como ya se ha dicho, el PJ local aspira a realizar en octubre una más que decorosa elección que pueda llegar a devolverle protagonismo. O, por lo menos, no seguir cayendo. El pobrísimo porcentaje obtenido hace dos años no sólo depositó al PJ en un humillante tercer lugar; también le restó protagonismo. Le quedó una siempre respetable representación legislativa y en especial la indestructible tracción de sus jefes departamentales. Fueron éstos, en definitiva, los que de algún modo terminaron imponiendo condiciones para la difícil unidad lograda de cara a la cita electoral.

Pero más allá de las características de la interna peronista local, lo que logre el PJ en terruño bonaerense puede influir en el ánimo de la dirigencia de aquí. Como se ha visto, la mayoría de las encuestas le otorgan a la lista que encabeza Emir Félix posibilidades de obtener un segundo puesto con 20% de los votos o un poco más, lo cual ya significaría salir del oprobio de hace un par de años. Por ello una inyección de optimismo desde Buenos Aires no les vendría mal.

En cuanto al oficialismo local, pueden estar más compenetrados con la pulseada bonaerense aquellos que forman parte de La Libertad Avanza o quienes, como los demócratas y los libertarios “no alineados”, que apoyan al modelo de Milei, pero resisten la alianza aquí sellada por Petri y Correa Llano con el cornejismo gobernante. El Gobernador era el límite, dijeron más de una vez.

Un buen resultado hoy para el oficialismo nacional podría potenciar a los candidatos de los Milei, a los que, aquí y en todos lados, se les ordenó desde la Casa Rosada teñir de violeta la mayor cantidad posible de distritos. Por eso la decisión de nacionalización de la campaña bonaerense dispuesta por el oficialismo libertario. Porque una eventual caída, aun por pocos puntos porcentuales, obligará a un ajuste de tuercas pensando en octubre.

En cambio, la otra parte del acuerdo electoral oficialista local parece estar más tranquila en esta instancia. El radicalismo cornejista demuestra poder prescindir emocionalmente de lo que ocurra en la fuerte contienda bonaerense, porque, por un lado, ya tiene sellada la unidad local con quienes hacen el esfuerzo en esta oportunidad, los libertarios, y porque el acuerdo sellado aquí pensando en octubre los pone más a resguardo en el plano provincial, comenzando con la doble votación.

Con su visita del domingo pasado a Corrientes para participar de la noche festiva de los Valdés, Cornejo no sólo dejó en claro que su color sigue siendo el de la UCR; también parece haber mandado el mensaje de que el acuerdo logrado puede entrar en período de revisión ni bien se conozcan los resultados de las elecciones de fines de octubre.

Por todo ello el oficialismo mendocino aparenta estar bastante alejado de lo que ocurra hoy en Buenos Aires, lo que de ningún modo significa que el Gobernador y su séquito simpaticen con el kirchnerismo/kicillofismo que busca defender su hegemonía bonaerense.

En tal sentido, en la semana, y como ocurre frecuentemente, el gobernador de Mendoza se encargó de alejar suspicacias remarcando los aspectos de la política nacional que más lo acercaron a Milei. En efecto, en el acto realizado con motivo del plan de obras que será encarado en Potrerillos, Cornejo planteó una vez más que la estabilidad macroeconómica de la Argentina “es condición indispensable para el crecimiento”. Y que esa política es la que nuestra provincia necesita para complementarse con los resultados de una administración equilibrada en cuanto a las cuentas públicas desarrollada en Mendoza desde su primera gestión a la fecha.

Dijo Cornejo que las reglas de juego en el país en materia económica deben ser “claras y duraderas” para que los inversores se acerquen con confianza.

Queda claro una vez más que el respaldo del gobierno mendocino al plan económico nacional es bastante independiente de los vaivenes políticos que generan por partes iguales la inexperiencia de gobierno libertario y la aparición de sucesos graves y controvertidos propios de la casta a la que el mileismo dijo venir a combatir.

Por lo tanto, es evidente que el oficialismo mendocino ha tomado suficiente distancia de lo que pueda surgir de las elecciones bonaerenses de hoy. Y posiblemente sólo una eventual caída de la imagen libertaria de cara a las legislativas nacionales del próximo mes podría obligar a un replanteo de estrategia.

* El autor es periodista. [email protected]

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