Una cosecha de 14 millones de quintales, la más baja de los últimos 50 años

Los números de la última vendimia fueron menores al pronóstico del INV. Con la baja de consumo interno y las caída de exportaciones, las dudas crecen.

Una cosecha de 14 millones de quintales, la más baja de los últimos 50 años
Las contingencias climáticas fueron una de las razones de la baja cosecha. Foto: Orlando Pelichotti

El último parte de cosecha publicado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) esta semana mostró finalmente que en todo el país se cosecharon 14.257.427 quintales, un millón de quintales por debajo de lo esperado en la estimación (15.352.900 qq). Un número consistente con lo que se vio en la calle, al menos en Mendoza.

Así, con este dato, la estimación que presentó el INV estuvo con -7,13% de diferencia, casi dentro del margen de error que marcaba un nivel de incertidumbre en la medición de +/- 5%.

Desglosando, en la provincia de Mendoza, ingresaron 9.239.298 quintales y en San Juan ingresaron 4.026.314 quintales. Y las bajas en estas dos provincias explican el cambio sobre la estimación.

La pregunta que todos se hacen es cómo hay que realizar la estimación de existencias. Y evaluando la performance de los despachos al consumo y las exportaciones de los últimos seis meses, los stocks aparecen en equilibrio. Los referentes aseguran que no se debería importar vino. Por lo que la clásica discusión de adelantar la fecha de liberación del vino comienza a perder un poco de fuerza.

Sin embargo, esta semana se puso en marcha otro tipo de rumores sobre un supuesto pedido para hacer una revisión sobre el tema de borras (mínimo, máximo y mermas) para lograr mejor “productividad”, teniendo en cuenta la legislación. Son solo rumores. Con el proceso de elaboración en plena marcha, la idea suena interesante y quizás haya novedades la semana que viene.

En tanto, los datos de despachos de mercado interno siguen preocupando y los de exportaciones también.

En conversaciones informales, muchas bodegas estiman que la posibilidad de exportar y conseguir con ello un valor diferencial para el dólar, hoy se aleja. Según explican, la complejidad de la reglamentación ha terminado por desalentar a algunos. Todavía no le cierran la puerta, pero estiman un camino difícil.

En conclusión, la cosecha fue corta, más de lo estimado. Pero las bajas ventas en el mercado interno y las exportaciones también con algunos conflictos hacen que en este escenario, por ahora, no sea necesario importar.

Igual, es Argentina, y todo cambia. La inflación es un tema determinante en todas las conversaciones. Y la preocupación está puesta allí.

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