18 de mayo de 2026 - 00:15

Oda al trabajo

Independiente Rivadavia juega bien al fútbol. Como dice Ricardo Güiraldes, este equipo tiene esa calma como si todas las cosas le quedaran chicas. Creo que el ejemplo nos sirve a todos, fuere cual fuere nuestro metier. Trabajando duro sobre un plan realista, los límites se corren hasta sitios insospechados.

    Nada más subjetivo y discutible que el fútbol. Lo asumo, aunque a veces lo veamos tan claro que cueste aceptar opiniones diversas.

    Especialmente subjetivo es el gusto por tal o cual jugador, por eso los cambios ordenados por los DTs suscitan debates a veces muy fuertes.

    Los resultados no son buen parámetro para evaluar desempeños porque son engañosos. Todos recordamos aquél o aquellos partidos en que nuestro equipo dominó el juego y perdió o fue dominado, pero ganó.

    Ocurre a menudo eso de caer en el « exitismo ».

    Sí pueden ayudar a mejor entender cuando se mantienen en el tiempo. Cuando no se trata de evaluar un encuentro sino una campaña. A largo plazo no gana cualquiera por un capricho del destino.

    Con verdaderos campeonatos, es decir todos contra todos a dos ruedas, local y visitante como se jugaba en mi niñez, se da lo que la tribuna sintetiza en esta simple frase : «El mejor es el Campeón».

    Las urgencias televisivas han vuelto impracticable ese formato deportivo imponiendo torneos cortos, de una rueda, en dos o más zonas, con series eliminatorias, etc.

    Tampoco podemos decir en estos casos que «lo gana cualquiera» pero sí que se puede ganar con una buena racha o que los mejores pueden quedar en el camino por una mala tarde o apenas por la mala fortuna de un instante.

    En ese contexto me toca analizar a mi equipo de toda la vida, el Club Sportivo Independiente Rivadavia.

    Y aclaro sin temor que soy «azul» desde la cuna sin poder explicar el motivo (me dijeron una vez que llevo sangre azul por mi apellido, bueno . . . ) porque creo que mi análisis será imparcial. No temo caer en fanatismos.

    Comencé haciendo referencia a dos tópicos polémicos, el gusto personal por ciertos jugadores y los resultados; vamos a analizar principalmente funcionamiento, aunque no perderemos de vista esos dos conceptos.

    El proceso actual de La Lepra lleva bastante tiempo, se mantuvo con coherencia y objetivos claros.

    El primer año en la Primera División no fue, ni por asomo, tan bueno como el presente. El equipo penó en el fondo de la tabla con riesgo real de descender.

    Mantuvo deportivamente la categoría, pero por poco margen. Cabe aclararlo porque muchos recuerdan que el año pasado se suspendieron los descensos para conformar estos campeonatos de 30 equipos. Esa medida no favoreció a Independiente porque de todos modos obtuvo los puntos para no descender.

    En la segunda mitad de 2025 y en lo que va del presente año vemos la consolidación de un trabajo bien hecho, por gente capaz y con perseverancia.

    El equipo trajo a Mendoza el primer campeonato de Primera División de la historia, la Copa Argentina, ganando una final en la que lidió contra un rival de muy buen nivel y un referí obstinado en impedir el logro.

    Fue una gran demostración de fútbol y de carácter.

    Ese campeonato abrió la participación al torneo más importante del continente, la Copa Libertadores de América, mítica copa sudamericana; lo hecho en apenas cuatro partidos amerita el nombre de «hazaña».

    Veamos el plantel. Muchos jugadores provienen de la Categoría B, incluyendo su goleador que llegó a Independiente para jugar ese torneo.

    Otros llegaron a préstamo de otros clubes de Primera en los que no tenían lugar.

    Uno solo tiene antecedentes de «figura» en un club de Primera División.

    Un hecho para destacar, ese jugador gravita por su categoría, resumiendo en esta palabra su experiencia y sus capacidades técnica y física (dominio de pelota, pegada, velocidad, potencia, visión de juego), pero el equipo no gira a su alrededor, no depende de él.

    Funciona todo tan bien, que la figura casi deja de serlo. No pasa desapercibido, destaca sin dudas, pero podemos decir que es una pieza más, perfectamente acoplada en una maquinaria brillantemente concebida, pacientemente construida y muy bien aceitada.

    En pocas palabras, sin tener un plantel de estrellas ni mucho menos, pero sí de excelentes jugadores muy comprometidos y con las ideas muy claras, el equipo juega bien.

    Es mi síntesis y la veo muy completa. Simplemente, Independiente Rivadavia juega bien al fútbol.

    A los simpatizantes nos encantó la victoria en el mítico estadio de Rio. Fue un resultado espectacular pero especialmente por el juego, brillante.

    Perder 1 a 0 en ese estadio a los 9 min del PT puede desestabilizar a cualquiera. A La Lepra no le afectó ni un poco, mantuvo su línea, siempre en bloque para defender y para atacar, siempre armónico, siempre en calma y siempre al ataque. Ese triunfo fue proeza, y sin despeinarse.

    Como dice Ricardo Güiraldes, este equipo tiene esa calma como si todas las cosas le quedaran chicas.

    Pero la exhibición de unos miércoles atrás en Mendoza ante el mismo rival fue superlativa, a pesar de que el infortunio le birló el triunfo al final.

    Fluminense es un equipazo, no puedo entender cómo está último en su grupo. Tiene jugadores muy técnicos, gran dinámica, toca de primera, con calidad, sus jugadores se mueven inteligentemente para sorprender y recibir libres cerca del área rival, pero . . . La Lepra lo maniató.

    El funcionamiento del equipo durante todo el partido fue brillante, pero deslumbró en el Primer Tiempo.

    Un bloque, una masa de cemento durísima, paradójicamente flexible y dinámica. El rival terminó luciendo su maravillosa técnica solamente en pases laterales o hacia atrás sin hallar jamás una fisura en la maquinaria leprosa.

    Y a la hora de atacar, veloz, punzante, con variantes, y muy incisivo. El transversal y la suerte del arquero libraron al Fluminense de ser goleado ya en ese PT.

    El DT ha declarado su ilusión de campeonar. Me parece correcto, el deporte es la lucha por la victoria, ninguna otra cosa.

    Pero resultados al margen, lo que destaca en mi forma de ver el fútbol es el juego del equipo.

    Y lo que me interesa especialmente remarcar es la manera en que se logró.

    Concepto, ideas claras, decisión, empuje, trabajo, disciplina, condiciones naturales, obviamente porque no cualquiera juega al fútbol, pero no olvidar que es un equipo sin estrellas que juega tan bien al fútbol que pone en serios aprietos a todos sus rivales, algunos de ellos con presupuestos muchísimo más altos.

    Creo que el ejemplo nos sirve a todos, fuere cual fuere nuestro metier. Trabajando duro sobre un plan realista, los límites se corren hasta sitios insospechados.

    Felicitaciones a todos, porque los logros son de todos, jugadores, CT, dirigentes, socios y simpatizantes.

    Hasta veo otras hinchadas celebrando. No recuerdo otro caso.

    * El autor es un ingeniero mendocino radicado en Canadá.

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