Una pantalla gigante en la esquina de las calles Broadway y 43, en el edificio 4 de Times Square de Nueva York comunica a los transeúntes que Nasdaq, la principal bolsa de valores del sector tecnológico y la innovación de los Estados Unidos, le da la bienvenida a Alfredo Cornejo, “governor of Mendoza Province”. No hay manera que el hoy experimentado dirigente, pero décadas atrás un movedizo joven de Eugenio Bustos con inquietudes políticas, no se haya visto impactado.
I Love NY
La intensa dinámica del vínculo entre Javier Milei y Cornejo lo obligó a establecer prioridades, incluso a cuenta del costo político interno, como sucedió tras postergarse el Acto Central de la Vendimia y la superposición del viaje ya pautado a Estados Unidos como parte de la comitiva presidencial que dejó al gobernador ausente del evento simbólico más importante del año en Mendoza.
Seguramente, no faltarán razones para justificar el faltazo y hasta se podrá coincidir, pero queda claro que la decisión -inclemencias climáticas mediante- es un potente gesto de las prioridades hoy para la Provincia.
En primer lugar, el sostenimiento de la sintonía con el Gobierno nacional, y posteriormente, la urgencia ante el estancamiento y la crisis para buscar nuevas oportunidades de inversión con capacidad de rentabilizar sectores más tradicionales como los hidrocarburos (convencional y no convencional); otros que vienen exhibiendo crecimiento como el turismo; otros en seria crisis global como la vitivinicultura y alguno incipiente pero prometedor como la minería.
Promoción y docenciaArge
Argentina Week, tal el nombre de la convocatoria neoyorkina, un roadshow organizado por JP Morgan, el Bank of America y el fondo Kaszek junto a la Cancillería, fue una inevitable ocasión para el acompañamiento y la ratificación del alineamiento con el modelo nacional (aunque con discrepancias discursivas); pero también, una formidable vidriera para ofrecer la cartera de productos que Mendoza pone a disposición.
No sin antes dejar en claro en el relato oficial que gran parte de lo que aquí se produce y puede potenciarse aún más, no sería posible si el cornejismo no hubiera encarado en la última década una serie de reformas de las que incluso hoy se jacta como un anticipo de lo que Nación ahora pretende: desde lo tributario, el empleo y las cuentas públicas (eficiencia del Estado) hasta el incentivo al sector privado o la identificación de “motores” con capacidad de proyección, justamente porque la provincia está en mejores condiciones que otras jurisdicciones del país.
Cornejo está convencido que una verdadera reactivación, con capacidad de mover en serio la aguja de la economía provincial debe estar dada, en las condiciones de la nueva era mileísta, por inversión internacional. Se trata de una cuestión de escala, que en el sector energético y minero está claro que tiene allí su fondeo, pero que el gobernador también lo hizo extensivo para la agroindustria y el turismo: posicionar a Mendoza como un hub financiero y logístico con impacto regional.
En esa línea de oportunidad, aseguró en el Council of the Americas (COA), en el panel de IDEA y ante potenciales inversores, casi como un ejercicio de docencia para los mercados, que por más impulso y apertura económica que pretenda Milei y su agenda estructural para la atracción de capitales como la Ley Bases, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) o la Reforma Laboral, por mandato constitucional los dueños de los recursos naturales, por ende quienes otorgan los permisos de explotación, son las provincias.
Salí de ahí, Maravilla
Fue de tal magnitud el evento que además de Cornejo, nueve gobernadores de distinto signo político también acompañaron al presidente. Una señal poderosa respecto de uno de los grandes temores de los mercados internacionales: la gobernabilidad y la solidez del modelo macroeconómico luego de las zozobras del 2025 en el Congreso. Pero también asistieron casi 200 Ceo’s y titulares de empresas de distintos rubros; desde el sector financiero, energía o servicios junto al presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) Martín Rapallini, casi un gesto de distensión después de algunos desencuentros públicos.
Allí se dio la polémica de la misión cuando Milei replicó el tono local de sus últimos embates contra los empresarios argentinos, a los que acusó de prebendarios y corruptos, cómplices del modelo decadente que hoy padece Argentina. Un paso en falso que a los inversores internacionales a los que estaba dirigida la intervención poco conocen y además los asusta respecto del trato presidencial hacia sus colegas argentinos.
La incómoda situación obligó a Cornejo a desmarcarse y evitar quedar pegado en el renovado y audaz ataque con una comparación que -como suele hacer- lo favorece. “No soy partidario de las generalizaciones. Cuando el presidente dijo que todos los gobernadores eran gastadores seriales (...) yo tuve muchas diferencias y públicamente las manifesté. Mendoza había hecho su tarea, había hecho equilibrio fiscal, había bajado Ingresos Brutos”, explicó en La Gran Manzana.
Y fue por más: “La generalización de que toda la industria argentina se aprovecha del mercado cautivo, no es positiva porque hay industrias que están preparadas para competir, por ejemplo, la vitivinícola…”, incluso en un contexto desafiante de baja de consumo mundial.
Claramente incómodo, Cornejo buscó diferenciarse del maltrato hacia los mismos a los que se le piden inversiones para recuperar la economía y la generación de empleo a fin de mejorar los deteriorados indicadores poblacionales.
Un rapto de sensatez para no opacar el esfuerzo de ofrecer las bondades del modelo y los atractivos productivos de las jurisdicciones echando mano a esa implacable lógica de pueblo de aquel muchacho de San Carlos, ahora protagonista político en Nueva York.
* El autor es periodista y profesor universitario.