Los resultados del domingo pasado permiten arribar a algunas conclusiones estrictamente políticas y otras, más profundas, que como marcamos anticipadamente en esta columna, van en línea con la percepción de las transformaciones sociales (incluso en el ámbito más próximo como es la comuna); el sentido del voto y hasta la validez e importancia de la representación en los concejos deliberantes.
Una serie de certezas capaces de abrir debates hacia el interior de los partidos y los frentes, pero también en los ámbitos de decisión legislativa a fin de contener una profunda demanda de perfeccionamiento democrático. Si gran parte de la sociedad percibe que votar es un trastorno, no es necesario multiplicar las instancias del sufragio pues una participación promedio del 47% da cuenta del escaso interés de la contienda, pero también del trabajo mismo de los concejales.
Más allá de eso, cada elección deja huellas y marca rumbos. Leerla correctamente puede ahorrar traspiés futuros, pero además evitar la entronización de la generalizada vuelta de espaldas que los mendocinos hicieron a la dirigencia desdobladora en contexto de incertidumbre y precariedad económica.
1- La fortaleza del acuerdo Milei-Cornejo
Cuando Alfredo Cornejo selló su vínculo con La Libertad Avanza (LLA) fue para sostener y/o ampliar su presencia territorial. La semana pasada concluyó esa tarea con éxitos impensados en aquel momento: recuperar al demarchismo, en particular al intendente Esteban Allasino y con él al Pro mendocino, para así volver a poner a Luján en el mapa oficialista.
Pero también, y de la mano del factor Milei, ganar San Rafael y Rivadavia, así como hacer una muy buena elección en Maipú.
2- Las dificultades del quiebre del PJ
El peronismo volvió a pagar caro su división, en especial con la derrota sanrafaelina, signada por la participación de La Cámpora en otra lista, tal como sucedió en más departamentos, lo que debilitó su inestable caudal de votos.
Frente a una reconciliación que se ve lejana (por el contrario, hay pedidos de expulsión pendientes) la recuperación peronista a futuro, provincial o municipal vuelve a tambalear al igual que su variante kirchnerista.
3- El desinterés de una elección innecesaria
Entre la desinformación y la apatía, los vecinos -mayoritariamente- prefirieron no ir a votar. No sólo por el escaso atractivo, sino también porque descreen de la importancia de los concejales. El desdoblamiento transformó una elección mínima, de casta, en un hecho que intentó ser trascendente pero que la gente no compró.
4- Allasino y la reconfiguración republicana
La elección de Luján fue extremadamente exitosa. Un laboratorio de reconfiguración republicana que recrea el origen del Frente Cambia Mendoza (FCM) y que se había diluido con la salida del Pro y el Partido Demócrata (PD). Una señal fuerte que advierte sobre personalismos y paladares negros que el extendido electorado de trazo grueso no comprende ni avala.
5- Stevanato, apenas aprobado
Si bien el PJ celebró la victoria por 3 puntos en Maipú, y la reversión de la foto de octubre en el departamento, da la impresión que el resultado no tuvo la contundencia de quien desde su propio partido buscan posicionar como candidato a la gobernación. Demasiado ajustado como para pretender un liderazgo que atraviesa además, serios conflictos internos y -especialmente- la percepción de una propuesta que atada a conducciones nacionales desde hace tiempo no sintoniza con los mendocinos.
6- El incierto futuro de los Félix
En la misma línea, la derrota del intendente Omar Félix en San Rafael abre incógnitas sobre el futuro. En especial, si hay un fin de ciclo allí para el peronismo o al menos para los hermanos (Omar y Emir) que desde 2003 se alternan en el manejo del municipio. Por lo pronto, un dolor de cabeza de final incierto.
7- Ubieta y Destéfanis, oasis peronista
Fernando Ubieta (La Paz) y Flor Destéfanis (Santa Rosa) no sólo defendieron con holgura sus departamentos, sino que le dieron victorias significativas a un peronismo cargado de dudas, presentes y futuras. Una luz de esperanza, un oasis en el desierto con capacidad de apuntalar la renovación partidaria aunque provenga de municipios con escasa cantidad de habitantes.
8- Mansur, amenazado
El caso de Ricardo Mansur (Rivadavia) aparece como preocupante. Sin estructura ni paraguas provincial, derrotado con Sembrar su partido local, enemistado con Cornejo y distanciado de su ex partido, la UCR (y por ende de la alianza LLA+CM) aparece con debilidad para sostener lo que queda de gestión. Sin dudas, su experiencia como dirigente puede ser la llave para enfrentar las dificultades que el nuevo escenario le plantea, lo que exige una flexibilidad (o al menos un pragmatismo) que tampoco ha demostrado.
9- El “mito” de la buena gestión
El análisis previo de esta elección partió de la alta consideración de las gestiones que desdoblaron los comicios. Lo cierto es que no necesariamente -ni de manera exclusiva- una buena gestión es siempre suficientemente reconocida con el voto. Pasó en Luján, pero no tanto en Maipú. Mucho menos en San Rafael que si bien ganó en la categoría de convencionales, perdió en la de concejales.
Así como las malas gestiones no siempre se castigan, las buenas parecen tener reconocimiento dispar. O será que además múltiples factores intervienen en la decisión del voto, y que hacer las cosas bien ayuda, pero no siempre alcanza.
10- Proyecciones hacia 2027
De cara al año próximo, el oficialismo de LLA+CM salió no sólo fortalecido sino también expectante. El PJ debe aún resolver sus diferencias, pero no quedan claros los caminos.
La política, no sólo debe sopesar sus conveniencias sino pensar más en los ciudadanos antes que esta apatía ciudadana se traslade a un generalizado desencanto institucional.
* El autor es periodista y profesor universitario.