1 de mayo de 2026 - 16:38

Un discurso al que le faltó pasión (y nación)

A diferencia de lo que propuso en sus anteriores aperturas de la Asamblea Legislativa, esta vez Cornejo hizo poco más que un balance administrativo de gestión sin enmarcarlo dentro de una convocatoria a los mendocinos a movilizarse por un proyecto provincial estratégico. Se habló mucho del pasado y del presente, pero poco del futuro. Y se obvió al gobierno nacional.

El gobernador Alfredo Cornejo ofreció ante la Asamblea Legislativa el tercer y penúltimo discurso de su segunda gestión. Y el séptimo de sus dos gobernaciones. Fue “climáticamente” el más rutinario de todos porque apenas consistió en enumerar los avances puntuales de aquellas grandes transformaciones que con tono de utopía y de proyecto casi fundacionales postuló en las dos aperturas de Asamblea anteriores, sin agregar nada nuevo. No es poco, pero tampoco suficiente.

Se trató más de una rendición de cuentas o de un balance contable administrativo de los últimos 365 días de gestión que de la explicación de un modelo de gobierno y de provincia que sintetice de algún modo la era Cornejo. A Cornejo le faltó explicar el cornejismo, que ya lleva una década continuada de conducción política en Mendoza. Como pensando que, en esta Argentina tan complicada, de ciertas cosas mejor no hablar.

Hace dos años, lanzó su primer sueño que podría sintetizarse así: Tenemos más de mil millones de dólares extras por los fondos de Portezuelo y con ellos Mendoza en general, pero su infraestructura en particular comenzará a tener desde ya mismo un cambio revolucionario”.

Hace un año lanzó su segundo sueño que podría sintetizarse así: “Después de librar desde que asumí mi segunda gobernación la ‘batalla cultural’ por la minería sustentable, les comunico que hemos triunfado y que por lo tanto hoy nace una nueva Mendoza productiva”. Esa que simbolizó magistralmente mostrando en la Legislatura una botella de agua, un vaso de vino y un pedazo de cobre como las tres caras compartidas -y también complementarias- del futuro mendocino.

Este año, en cambio, sólo se limitó a enumerar lo que se está haciendo con la plata de Portezuelo y los proyectos mineros que van surgiendo. Mientras que lo único que propuso hacia adelante fue la “ampliación de la matriz productiva”, algo con lo que nadie podría estar en desacuerdo pero que no pasa de ser un concepto abstracto y generalista más que el título de un proyecto grande de futuro, como hizo las dos veces anteriores.

En cuanto a anuncios, en realidad hubo uno solo que ya se había anticipado: la de que el Fondo de Transformación pasa a ser una especie de Dirección política para ayudar a las pymes que en los últimos tiempos se vienen quejando por sus dificultades crecientes. Quejas a las que el gobierno provincial suele responder con que las respuestas económicas concretas dependen en un 95% de políticas nacionales.

Con lo cual aparece el quizá gran faltante del discurso de Cornejo: la de la relación del gobierno provincial con el nacional, de lo cual no habló nada, salvo avalar el rumbo macroeconómico, algo que dice todos los días en todo lugar y a todo quien se lo pregunte. Muy distinto lo que “no dijo” en este discurso de lo que “sí dijo” esta semana en un reportaje en Buenos Aires cuando afirmó textualmente sobre la presidencia de Milei: “Volver atrás sería un suicidio. Para hace falta una reforma fiscal integral y eliminar impuestos distorsivos y el sistema de coparticipación genera incentivos incorrectos en algunas provincias. Y el Estado no puede retirarse de golpe de la obra pública”. O sea, un fuerte apoyo general a Milei y cuatro fuertes críticas concretas.

Esas críticas son las que -sí o sí- debió haber incluido en su discurso para alcanzar un contenido más equilibrado. Para peor, habló de cosas que el gobierno provincial está haciendo que le corresponde hacer al gobierno nacional, pero sin criticar al gobierno nacional por eso, cuando lo que -por lo menos- debió haber dicho, es algo así: “Señor presidente, Mendoza se está ocupando con sus propios recursos de problemas que les corresponden a ustedes, como ayudar a las pymes que ustedes no ayudan o reparar las rutas nacionales que ustedes no reparan”.

Porque, así como es aceptable que Cornejo respalde la política macro del gobierno, es muchísimo menos aceptable, en su balance ante la legislatura, que no incluya los destratos que el gobierno nacional tiene no solo con Mendoza, sino con todas las provincias.

Durante toda su primera gestión y durante la de su sucesor Rodolfo Suárez, Cornejo aseguró que cuando el país despegara. Mendoza despegaría el doble o el triple, porque se habían hecho todos los deberes locales para ello. Aceptemos que eso de los deberes sea cierto, que Cornejo haya cumplido todo lo prometido, pero de ser así, queda claro que el país sigue sin despegar porque Mendoza sigue sin despegar. Sólo, con suerte, tal como dijo el gobernador: “No estamos rezagados frente al promedio nacional, estamos más o menos iguales”. Por lo tanto, hay solo dos opciones: Una, que el país no ha despegado en absoluto o dos, que si está despegando, no se está cumpliendo la utopía cornejista de que, en un país ordenado, los mendocinos arrasaríamos avasallantes de triunfos poniéndonos al frente del país en lo que a crecimiento se refiere. Por ende, algo en todo esto no cierra.

En síntesis, razonable balance de gestión, pero de tono demasiado administrativista, sin utopías ni proyectos de futuro convocantes como los anteriores, que además se olvidó de criticar en lo que es imprescindible hacerlo al gobierno nacional y que habló demasiado del “Estado” provincial y poco de la “sociedad”. que es la verdadera víctima al ser casi la exclusiva pagadora del ajuste nacional.

Hablar de lo bueno de su gobierno está bien…. pero si eso no se complementa con hablar de la nación en que inserta la provincia…. pero si eso no se refiere con muchísima mayor explicitud a las penurias de la mayoría de los mendocinos…… pero si eso no incluye nuevos proyectos estratégicos a futuro para una provincia que los necesita imperiosamente…. Sin todo eso, el discurso, sea mejor o peor, aparece inevitablemente sesgado.

Probablemente, de los tres discursos en la apertura de la Asamblea Legislativa del segundo Cornejo, este fue el más flojito.

No se privó, sin embargo, de adelantar en parte el contenido del cuarto discurso de su segundo gobierno, el que dará dentro de un año, cuando dijo algo así como que "necesitamos continuidad para que no se rompa todo o para que se deba empezar de nuevo". O sea, les propuso a los mendocinos que la era Cornejo tenga la oportunidad de un cuarto mandato consecutivo.

Por lo tanto, en su desapasionado discurso, el menos utópico de todos los suyos, el único nuevo proyecto a futuro que el gobernador lanzó fue electoral.

* El autor es sociólogo y periodista. [email protected]

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