La validación EITI 2025 ubica a Mendoza como una provincia que avanza con hechos y no solo con discursos en transparencia extractiva, consolidando reglas claras.
El informe reconoce a Mendoza como jurisdicción implementadora.
La Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas —un estándar internacional que promueve la publicación de datos sobre licencias, contratos, producción e ingresos en minería, petróleo y gas— empieza a consolidarse en la provincia como base para el desarrollo.
El informe de validación EITI 2025 deja una señal clara: Argentina avanza en estándares internacionales de transparencia en industrias extractivas, y Mendoza no solo forma parte de ese proceso, sino que aparece bien posicionada dentro del mismo.
No es un dato menor. EITI no evalúa discursos, sino sistemas concretos de información, reglas y acceso a datos. En ese marco, el desempeño de la provincia habla más de su institucionalidad que de cualquier debate político coyuntural.
Uno de los aspectos centrales es que Mendoza es reconocida como jurisdicción implementadora dentro del esquema subnacional. Esto significa que no está en una etapa declarativa, sino operativa: participa en la mejora de registros, en la organización de la información y en la construcción de un sistema que permita entender cómo funciona el sector con datos verificables.
En un contexto donde la desconfianza suele dominar la discusión minera, este punto es clave. La transparencia no busca reemplazar el debate, pero sí ordenarlo sobre una base objetiva.
Además, el informe destaca a Mendoza como ejemplo de buenas prácticas en la publicación de información sobre licencias. Este aspecto es fundamental. Las licencias —y, en el caso de los hidrocarburos, también los contratos de exploración y concesión— definen quién puede hacer qué, bajo qué condiciones y con qué obligaciones. Cuando esa información es clara y accesible, se reduce la discrecionalidad y mejora la previsibilidad.
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La publicación de licencias y la incorporación de empresas estatales amplían el control público y fortalecen la previsibilidad en sectores clave como minería e hidrocarburos.
Este punto es especialmente relevante porque, si bien el EITI abarca a todas las industrias extractivas, los mayores avances en transparencia en Argentina se han dado hasta ahora en el sector hidrocarburífero, que es el más desarrollado en términos productivos y de generación de ingresos.
Y la previsibilidad no es solo una demanda del sector privado: también es una condición para que la sociedad pueda ejercer un control más efectivo.
Otro elemento relevante es la incorporación de empresas estatales provinciales como Impulsa y EMESA al sistema de divulgación. Esto amplía el alcance de la transparencia, incluyendo también el rol del Estado en la actividad. No se trata solo de controlar al privado, sino de establecer reglas claras para todos los actores.
Finalmente, la vinculación de Mendoza con herramientas como el RIGI refuerza la idea de que la transparencia no es un concepto aislado, sino parte de un esquema más amplio de gobernanza. En sectores intensivos en inversión, la calidad institucional —reglas claras, información pública y estabilidad— es tan importante como los recursos disponibles.
El valor del informe no está en que Mendoza forme parte de EITI, sino en cómo lo hace. La provincia aparece asociada a mejores prácticas, a más transparencia y a un proceso de fortalecimiento institucional. En un debate muchas veces dominado por posiciones extremas, esto introduce un elemento distinto: reglas claras, información pública y estándares internacionales como base para discutir desarrollo.