La historiadora, docente y divulgadora Florencia “Pupina” Plomer presentará este sábado 30 de mayo, a las 21, en el Teatro El Círculo, su nuevo espectáculo unipersonal “Depende: El pasado no es el problema”, una propuesta que mezcla humor, reflexión política y análisis histórico para discutir cómo se construyen los relatos sobre el pasado.
Con una comunidad de cientos de miles de seguidores en redes sociales y un estilo que combina lenguaje cotidiano, memes, ironía y rigurosidad académica, Pupina se convirtió en una de las divulgadoras históricas más reconocidas del país. Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Córdoba, desde hace años trabaja sobre la relación entre memoria, poder y perspectiva de género, llevando discusiones que antes parecían reservadas al ámbito universitario hacia públicos mucho más amplios.
El camino de la historiadora feminista
Después del éxito de “Historia y Mujeres”, el espectáculo con el que recorrió distintas provincias revisando el lugar de las mujeres en el relato histórico argentino, Plomer vuelve a los escenarios con una propuesta diferente. Esta vez, el foco está puesto en las interpretaciones del pasado y en las tensiones que aparecen cuando la historia deja de verse como algo cerrado y objetivo.
“La historia siempre fue un campo de batalla”, sostiene la historiadora, que en sus charlas y contenidos suele analizar cómo figuras como San Martín cambian de significado según quién las invoque y para qué. En ese sentido, “Depende” se mueve lejos de la clase tradicional o la conferencia académica solemne: el espectáculo funciona más como una invitación a sospechar de los discursos absolutos y a preguntarse quién decide qué se recuerda y qué se olvida.
La cordobesa ganó popularidad justamente por esa manera descontracturada de comunicar temas complejos. En entrevistas anteriores explicó que su intención nunca fue “simplificar” la historia, sino encontrar “un lenguaje más amable” para democratizar el acceso al conocimiento. Esa mezcla de humor, crítica y accesibilidad es uno de los sellos más fuertes de sus presentaciones en vivo.
Otros proyectos de peso
Además de su trabajo en redes, Pupina participó de proyectos audiovisuales, podcasts y charlas TED, y se consolidó como una voz muy activa dentro de la divulgación histórica con perspectiva feminista. Gran parte de su trabajo apunta a recuperar sectores históricamente invisibilizados, especialmente mujeres y grupos subalternos que quedaron fuera de los relatos oficiales durante décadas.
En “Depende”, sin embargo, el debate se amplía todavía más. La obra pone sobre la mesa preguntas incómodas sobre las formas en que se enseña la historia, los usos políticos del pasado y los discursos negacionistas que crecieron en los últimos años. “No existe una verdad en la historia”, plantea Plomer durante el espectáculo, donde insiste en que toda interpretación necesita método, fuentes y contexto.
En esta charla con Los Andes reformula su propuesta en el show detalla aspectos importantes a tener en cuenta cuando se analiza el pasado.
—En el espectáculo cuestionás mucho la idea de que “la historia sirve para no repetir errores”. ¿Creés que esa frase simplifica demasiado el vínculo que tenemos con el pasado?
—No, creo que no simplifica. Tal vez es irrespetuoso pensar que esas cosas simplifican. Mi idea con el show es abrir el debate hacia el pasado justamente, dejar de quedarnos en frases o eslóganes como “la historia se estudia para no repetir errores” o “quien no conoce su pasado está condenado a repetirlo”. Queda todo reducido a slogans. Con esa frase invito justamente a abrir el debate. Capaz si vieron solamente un posteo con esa frase, bueno, hay que ver el juego completo.
—“Depende” parece invitar a desconfiar de las verdades absolutas. ¿Qué tan peligroso puede ser un relato histórico contado como una verdad única?
—Hay que tener en cuenta que no existe una verdad en la historia. Yo no pretendo la verdad. La historia es una construcción, son interpretaciones que no buscan una única mirada, sino justamente interpretar con los ojos y las complejidades del presente al pasado. De ahí viene justamente el “depende”: va a haber tantas interpretaciones como historiadores. Ahora, esas interpretaciones siempre tienen que estar basadas en un método científico y en fuentes.
—En tiempos donde todo se discute en redes, ¿sentís que la historia se volvió también un campo de batalla político y emocional?
—Sí, obvio. La historia siempre fue un campo de batalla. Los sentidos que le damos hoy se utilizan para justificar cosas. Pienso, por ejemplo, en figuras como la de San Martín. Hay tantos San Martín como versiones de Spider-Man. Dependiendo del arco político, van adaptando las figuras. Desde el libertario más libertario hasta la izquierda más izquierda toman la misma palabra de libertad de San Martín y la moldean a la coyuntura del presente.
—¿Qué episodios, personajes o miradas sentís que quedaron históricamente afuera de los manuales?
—Las mujeres, básicamente el 50% de la población. Hoy están siendo reivindicadas y obviamente están más presentes en el discurso, pero durante mucho tiempo no lo estuvieron. También sectores empobrecidos y sectores subalternos.
—El espectáculo mezcla investigación académica con humor. ¿El humor ayuda a que ciertas discusiones entren mejor?
—Sí, el humor ayuda a todo. Si vos querés comunicar cualquier cosa, el humor es la primera puerta de entrada para hacer accesible algo que tal vez es complejo. Por supuesto que es un primer paso. No significa que todo tenga que ser “jijijaja” divertido, pero al menos ameniza discursos que históricamente se pensaron más rígidos.
—En el show aparece una frase muy potente: “Lo que narramos sobre lo que fuimos define lo que creemos que podemos ser”. ¿Qué cosas de la Argentina actual sentís que todavía estamos narrando mal?
—No sé si esa es la forma correcta de decirlo porque, como decía antes, no hay una verdad, no hay un bien ni un mal. Sí creo que hoy existen discursos negacionistas y eso sí serían discursos del mal porque no tienen un justificativo teórico ni un marco de análisis. No están fundamentados en hechos reales.
—Después de recorrer distintas ciudades con este trabajo, ¿qué descubriste sobre la relación emocional que tiene la gente con la historia?
—Creo que siempre hay una conexión emocional con el pasado. Acá capaz la sentimos más intensa porque somos intensos todos, pero es algo mundial. Y de eso hablamos en el show: de cómo se nos enseñó a amar a la patria. Todas las performances y discursos alrededor de las fechas patrias son una forma de inculcarnos amor por determinada idea de patria. No es casual, tuvo una intención. Desde chicos nos configuran emocionalmente. A veces ves un niñito que quiere festejar el cumpleaños de San Martín y pensás: “¿Cómo un niño de cinco años quiere festejar el cumpleaños de San Martín?”. Bueno, porque hay una construcción emocional a partir de la escuela, los medios y la familia.
El por qué de su éxito en redes sociales
Florencia “Pupina” Plomer es historiadora, docente y creadora de contenido. Nacida en Córdoba, ganó popularidad durante la pandemia gracias a sus videos en redes sociales, donde empezó a explicar hechos históricos con un lenguaje cotidiano, perspectiva de género y mucho humor. Además de su trabajo como divulgadora, participó en ciclos educativos, podcasts y programas vinculados a la historia y la comunicación digital. Su perfil creció especialmente entre públicos jóvenes por su capacidad para conectar debates históricos con temas actuales, desde la política y los medios hasta las discusiones sobre memoria e identidad. Hoy es una de las voces más reconocidas de la divulgación histórica argentina.