¿Será la hora de los liderazgos en la oposición nacional?

Omar De Marchi y Alfredo Cornejo. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes
Omar De Marchi y Alfredo Cornejo. Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

Como muchos radicales, Cornejo anhela que un referente de su partido compita por la presidencia de la Nación en 2023, pero siempre bajo el paraguas protector de la coalición.

Pasó el año electoral. Juntos por el Cambio logró su objetivo: ganar en la sumatoria de votos del país para generar un fuerte impacto político y, en ese contexto, impedir que el oficialismo mantuviese su dominio en el Congreso. Esto último fue posible, principalmente, por los triunfos opositores en provincias que eligieron senadores nacionales, en especial las que tradicionalmente resultaban favorables al justicialismo.

Sin embargo, una vez renovada la conformación de las cámaras legislativas se encendieron varias alertas en la oposición por las desinteligencias (luego superadas con esfuerzo) que afloraron rápidamente entre radicales y por una poco clara estrategia entre los principales partidos que conforman la coalición. El oficialismo ya no tiene mayoría en ninguna de las cámaras del Congreso, pero eso no le garantiza a la oposición poder neutralizar iniciativas del Gobierno no compartidas, o impulsar con éxito una legislación alternativa, como sucedió con Bienes Personales. En pocas horas, y tras el rotundo freno al Presupuesto 2022, errores de la oposición le dejaron servida al oficialismo una victoria tal vez impensada.

En el 2021 que acaba de finalizar la oposición de Juntos por el Cambio tuvo la gran virtud de mantenerse unida, como desde que arrancó en ese rol desde la asunción de Alberto Fernández, en diciembre de 2019. Superó, no sin asperezas o recelos, la disputa interna en muchas provincias a través del mecanismo de las PASO, dando otra señal positiva hacia sus votantes y hacia quienes, finalmente, volvieron a cambiar su voto desencantados con los dos primeros años del kirchnerismo otra vez en el poder.

Sin embargo, superado el exitoso año electoral que tuvo, llega la hora de que el principal armado opositor del país vaya mostrando quiénes serán sus mayores referentes pensando ya en la carrera presidencial de 2023. Como si fuese llegando la hora de los liderazgos, principalmente para que el capital legislativo obtenido en las últimas elecciones no se vuelva intrascendente por culpa de las diferencias que siempre existen.

La mesa nacional de conducción de la coalición se constituyó cuando ésta comenzó a transitar como oposición en la escena política y tuvo el mérito de ponerle freno de entrada al protagonismo individual de muchos dirigentes y tender a que todos empujaran juntos el carro en el nuevo rol que les dio la gente con el voto.

En estos momentos los dos principales partidos de Juntos por el Cambio tienen como presidentes a dirigentes con fuerte personalidad y declaradas expectativas electorales para el año próximo: Patricia Bullrich y Gerardo Morales. Pero no son los únicos. En ambas estructuras hay varios anotados que no ocultan sus pretensiones, en algunos casos con la ventaja de muchos años participando de una gestión, como Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño y antes mano derecha de Macri cuando éste era el alcalde porteño.

¿Surge desde Mendoza algún postulante para asumir liderazgo y con posibilidades presidenciales en la principal oposición? Está claro que el protagonista ya es Alfredo Cornejo. Logró ser el titular del interbloque en el Senado, lo que lo convierte en la principal voz desde las bancas a la hora de debatir con el oficialismo. Y ese rango lo coloca otra vez entre los que integran la mesa que conduce a nivel interpartidario.

Ya tuvo Cornejo oportunidad de mostrar su carácter como conductor cuando frenó la partida de dos diputadas nacionales por Mendoza al espacio liderado por Martín Lousteau, que en la Cámara baja conduce el cordobés Rodrigo de Loredo. Y, justo es reconocerlo, gran participación tuvo el ex gobernador mendocino en la posterior solución de esa crisis dentro del radicalismo de modo de frenar el riesgo rupturista que generó entre varios legisladores jóvenes, entre otras cosas, la continuidad de Negri al frente del bloque.

Como muchos radicales, Cornejo anhela que un referente de su partido compita por la presidencia de la Nación en 2023. Pero siempre bajo el paraguas protector de la coalición, en una elección primaria que lo determine con el voto de la ciudadanía.

El mendocino sigue defendiendo la integridad de Juntos por el Cambio como espacio contenedor de partidos y dirigentes que pueden disentir, pero sobre matices y no sobre principios republicanos e institucionales, como suele repetir en las entrevistas que concede.

Nada asegura en este momento que Cornejo sea presidenciable dentro de un año. Esa posibilidad aparece hoy lejana. Sabido es que volver a probar suerte en Mendoza no deja de ser una opción para él si la carrera nacional no le abre más caminos, aunque su mandato de seis años como senador nacional le asegura un lugar para mostrarse. Pero nadie duda entre sus pares de su capacidad como armador y estratega político, una virtud que no todos poseen y que puede convertirlo en pieza indispensable para la oposición de cara a 2023.

Y un párrafo para Omar De Marchi, otro mendocino bien anotado ya en la escena nacional, aunque sin el protagonismo y liderazgo de Cornejo. Si bien su mayor ambición es volver a intentar llegar a la gobernación y que con ese propósito trabajará en estos dos años, está bien posicionado en el Congreso y es una de las voces importantes del macrismo.

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