Tal vez fue coincidencia; si no, astuta estrategia. Pero Mauricio Macri juntó a sus dirigentes de todo el país en momentos de nueva tensión en el gobierno nacional.
La mayor parte de la dirigencia mendocina del macrismo dio el presente en la convocatoria de Buenos Aires. Esa buena concurrencia es demostrativa de la expectativa que existe luego de una errada estrategia que le significó una durísima derrota electoral reciente.
Tal vez fue coincidencia; si no, astuta estrategia. Pero Mauricio Macri juntó a sus dirigentes de todo el país en momentos de nueva tensión en el gobierno nacional.
La reunión generó mucha trascendencia, aunque desde el mismo partido algunos consideran que lo dicho en el encuentro de Parque Norte tuvo, en realidad, mucho más valor hacia adentro, es decir, entre la gran mayoría de los participantes del encuentro, que fueron dirigentes y actuales funcionarios o legisladores de lo que es aún el macrismo.
Se impondría la idea de un cambio de estrategia electoral pensando en que muchas elecciones a nivel provincial volverían a ser desdobladas de las nacionales. Eso le da la posibilidad al Prode pensar en una interesante cantidad de candidatos de distrito, mayormente intendentes, con chances de triunfo. Contar con alrededor de 70 postulaciones en el país le asegura al partido de Macri una especie de base de sustentación muy interesante. Y muchos creen que ese número se puede lograr.
Apostar a un armado fuerte a partir de los distritos de cada provincia constituye una estrategia aceptable si lo que se mira es la consolidación de un espacio. Es, por ejemplo, lo que le permitió mantener firmeza partidaria al radicalismo pese a atravesar una época sin grandes referentes propios capaces de liderar a nivel nacional. Así, la UCR acompañó y le dio estabilidad a Cambiemos, justamente a favor de la presidencia de Mauricio Macri, y siguió siendo un espacio poderoso en lo que fue Juntos por el Cambio para el calendario desdoblado de 2023.
Por supuesto que en ese gran armado que piensa el macrismo no faltarán los gobernadores que tiene el Pro. Los tres (Torres, Frigerio y Jorge Macri, jefe de Gobierno de CABA) tienen la posibilidad de reelección. El diagnóstico partidario habla de un escenario muy favorable en Entre Ríos y más disputado en Chubut. En cuanto a la capital del país, el desafío es vital para el Pro por tratarse del distrito fundacional del macrismo y porque la embestida libertaria, a partir del gran triunfo logrado en mayo del año pasado en las legislativas porteñas, demostró que el reinado capitalino de dos décadas puede tambalear en 2027.
Debe recordarse que el gobernador Frigerio, junto con los radicales Cornejo y Zdero, formó parte de un acuerdo pleno con el mileísmo en las elecciones del año pasado. Será cuestión de ver cómo sigue esa amalgama si, como parece, la tendencia en el Pro ahora pasa a ser de apoyo en lo nacional, pero con identidad propia en provincias y distritos municipales. Es probable que para ello tanto en Entre Ríos como en Chubut y CABA se recurra una vez más al desdoblamiento de las elecciones. También habría que esperar qué alcances tiene la prometida reforma electoral que promueve el gobierno de Javier Milei, aunque la potestad de los gobernadores sobre las fechas para votar en sus respectivas provincias es clara en ese sentido.
Lógicamente, la mayor curiosidad pasa por saber qué piensan Macri y sus laderos y estrategas con respecto a la candidatura presidencial. El ex primer mandatario ha dejado trascender que en principio no tiene intenciones de volver a postularse, sino, como decíamos al principio, de promover una candidatura propia que permita que su partido mantenga lugar en la consideración pública y sea una alternativa de centroderecha en el marco de las reformas originadas en el mileísmo.
Sin embargo, nadie se atreve aún a dar por caída una postulación del ex presidente en el más alto nivel. Están los que consideran que es un paso que dependerá mucho de la situación del país más adelante, de la coyuntura nacional. Sí admiten en el campamento macrista que seguir apoyando al Gobierno no exime de reconocer que existen muchos problemas en la economía de la mayoría de los argentinos, es decir, con la experiencia del día a día. Por eso aparece la voz de los dirigentes que sugieren mantener de ahora en más una distancia prudente en virtud del inocultable escenario de caída del empleo, inflación en ascenso desde hace varios meses y casos de corrupción que golpean a las puertas del poder, de un poder que llegó para erradicar lo más nefasto “de la casta”.
En ese sentido fue bastante enigmático el presidente del macrismo en esta provincia, Gabriel Pradines: “Cuando se ordene la macroeconomía, nuestro partido tendrá mucho para dar”. Cuando se ordene…; cuándo será, sería la pregunta. Además, el Pro ya fue sostén de La Libertad Avanza desde el arranque de su gobierno, cuando el elenco de Milei se encontraba en absoluta minoría.
La mayor parte de la dirigencia mendocina del macrismo dio el presente en la convocatoria de Buenos Aires. Esa buena concurrencia es demostrativa de la expectativa que existe luego de una errada estrategia que le significó una durísima derrota electoral reciente y la pérdida de presencia en la próxima conformación de la Legislatura. Además, varios de los actuales integrantes del Pro local participaron del fugaz armado de Omar De Marchi para pelearle el poder a Cornejo en 2023.
El muy buen triunfo en las elecciones de febrero en Luján premió la gestión del intendente Allasino, que en el plano político se proyecta claramente más allá de su departamento. Si bien de ese éxito territorial participaron, en astuta alianza, el cornejismo y el mileísmo, luego del relanzamiento reciente en Parque Norte, en el macrismo local también se esperanzan con volver a sentar presencia y sentir, por qué no, que también tiene qué ofrecer en el próximo tiempo electoral. Será cuestión de limpiar y reacomodar la casa “amarilla”.
* El autor es periodista. [email protected]