20 de junio de 2026 - 00:00

Que sea himno y no tango

Hablo de construir una nueva cancha de fútbol para el Club Independiente Rivadavia. La sede actual del club está obsoleta y una nueva que representara el triunfo de un grupo humano: deportistas, dirigentes técnicos, hinchas, le haría mucho bien a Mendoza. No voy a enumerar los logros de un grupo humano, inteligente, sensato, trabajador.

La esencia del tango es el dolor por el bien perdido. Cuando la amargura se hizo poesía, canción, música, tuvimos en patrimonio artístico moderno que solo el jazz norteamericano equipara. Ningún otro lo país lo hizo. Pero hoy, cuando la tragedia nos asalta a cada paso, no queremos -no debemos- cultivar el fracaso. Tenemos la oportunidad de cantar himnos triunfales: no le hagamos el juego a los codiciosos y sobre todo digamos no al amargo (que muchas veces parece típico de este lugar).

Amarga es aquella persona incapaz de alegrarse con el otro. Una forma patética de la envidia y el egoísmo, que, increíblemente puede darse en personas destacadas, que deberían ser agradecidas.

Se las reconoce porque cuando todos la están pasando bien y aplaudiendo, él muestra un semblante torvo y ya está maquinando una objeción. Hoy, repito, tenemos la oportunidad de reconocer, aplaudir y agradecer, logros de otros que nos hacen bien a todos -y a todas-. No importa la camiseta, no importa si no nos interesa el fútbol. Seamos alegres y vivos. No dejemos pasar la oportunidad de hacer algo importante para vencer al amargo.

Hablo de construir una nueva cancha de fútbol para el Club Independiente Rivadavia. No voy a enumerar los logros de un grupo humano, inteligente, sensato, trabajador y con ese necesario toque de gracia y de oportunismo. Afortunados, se decía cuando se hablaba en términos mitológicos: la diosa Fortuna los había tocado.

Hoy decimos que a la suerte hay que ayudarla con trabajo, esfuerzo, decencia, corazón, entrega.

La sede actual del club está obsoleta y una nueva que representara el triunfo de un grupo humano: deportistas, dirigentes técnicos, hinchas, le haría mucho bien a Mendoza.

¿Dónde construirla? En el espacio existente entre el borde sur del Parque San Martín, el Zanjón Frías y el Cerro de la Gloria.

La provincia cedería al club la propiedad efectiva de ese sitio y en cambio recibiría las instalaciones existentes. Sería una forma concreta de recuperar y ampliar el Parque sumando un predio e instalaciones para la recreación de niños pequeños y deporte social y escolar.

El club debería llevar a cabo la construcción en un plazo razonable, tal vez no más de cuatro años.

El terreno señalado es de propiedad de la Provincia. Forma parte de las más de 1.000 ha que el Gobierno de Mendoza compró a particulares a fines del s. XIX. Sobre 220 ha se construyó el Parque diseñado por Carlos Thays. Puede reconocerse el trazado que abarcaba hasta el Hipódromo (ya en el departamento de Godoy Cruz).

Más de 100 ha fueron cedidas al Ejército. Desde mediados del s. XX se instaló la UNCuyo.

Los logros del equipo de fútbol del Club Independiente Rivadavia de Mendoza justifican una acción histórica como la propuesta.

Baste señalar que el puntaje obtenido en la Libertadores lo pone al mismo nivel del mejor equipo brasileño. No perdamos la oportunidad de hacer cosas grandes para toda la comunidad que tiene en el Parque GSM su paseo favorito, justamente ahora, cuando la temática ambiental nos interpela y exige respuestas concretas y premiar así un ideal apasionado e inteligente.

* La autora es profesora universitaria jubilada.

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