El problema
Se supone que Javier Milei será presidente hasta el 10 de diciembre de 2031 si es reelecto en 2027. Ha declarado que se retirará de la Política y no volverá a la función pública. También dice que en agosto de 2026 la inflación anual será del 0%. Suponiendo también que todo este panorama futuro será real ¿quién será presidente a partir de 2031?
Algunos contestarán que preocuparse por el gobierno de 2031, a seis años vista, es un absurdo. Pero en esta Argentina que tanto nos ha costado y tanto se la ha dañado en cien años, ¿es tan así?
Hoy tenemos una Libertad Avanza con un único líder, Javier Milei. No hay nadie que se esté preparando para remplazar a Milei en 2031 ni el presidente ha señalado a nadie en tal sentido. Al menos esto es lo que se sabe.
El Peronismo a partir de 1946 y el Kirchnerismo desde 2003, junto a Raúl Alfonsín en 1989 que nos llevó al 5,000% anual de inflación y Antonio De La Rúa en 1991 después de un breve y lamentable gobierno, más los militares desde 1966 a 1973 y 1976 a 1983, han destruido a este país, dejándonos en 2023 con un 300% de inflación anual y un potencial de 17.000%.
Con estos datos de la realidad, sin subjetivismo alguno ni parcialidad política, es razonable afirmar que excluyendo a los militares que han vuelto a sus cuarteles para quedarse allí para siempre, más cuando los integrantes de sus cuadros eran niños en la época de la dictadura habiendo transcurrido ya 42 años, ni radicales y mucho menos peronistas y menos aún kirchneristas, destructores del país, pueden volver a gobernar desde 2031 en adelante. No se trata de proscribirlos ni de considerarlos terminados sino de impedirles por las urnas que retornen al gobierno y al poder.
Fundamentos de esta propuesta
Para fundamentar lo que sostengo, volvamos a los números, fieles y leales testigos de la realidad inobjetable.
Mientras el mundo se desarrollaba durante el siglo XX Argentina llevada por el peronismo, radicalismo y kirchnerismo se dirigía a la peor crisis de su historia, culminando en 2023 con el gobierno del incapaz total Alberto Fernández y la delincuente Cristina Fernández, condenada y en prisión domiciliaria por un Órgano Judicial lento y moroso, que se negó a calificar sus delitos en asociación ilícita como lo solicitó el Fiscal Luciani. Este seudo gobierno dejó al país destruido tal como lo he demostrado párrafos arriba en forma irrefutable.
Milei en dos años ha obtenido todos los éxitos conocidos y debido a la enormidad del descalabro kirchnerista ha logrado la proeza de bajar la inflación al 31% anual, todavía mundialmente de gran magnitud. Esta es la causa de que aun subsistan los efectos inerciales del descalabro vivido.
El kirchnerismo quiere volver al gobierno y al poder para hacer todo lo contrario a lo hecho por Milei, o sea volver al 17.000%. ¡Esto es inaceptable y altamente preocupante!
Es importante mostrar en qué contexto internacional está Argentina en materia inflacionaria y qué reformas se requieren para su normalización total. Porque el mundo ha superado con creces el desastre populista que nos arruinó la vida y la historia. La inflación en los países vecinos y en el mundo es un tema del pasado que no puede retornar. Esto lo pretende Milei para Argentina.
Algunos ejemplos de porcentajes de inflación anual: Chile 3,5%; Uruguay 3,65%; Paraguay 3,1%; Perú 1,8%; Brasil 4,26%; Bolivia 20,4%; EEUU 2,7%; Rusia 5,8%; China 1,2%; España 2,6%.
Reformas y objetivos
Esto demuestra cabalmente que nuestros vecinos y el mundo están en las antípodas del peronismo y kirchnerismo. Pero se necesitan además reformas estructurales imprescindibles para lograr la plena normalización del país.
Laboral: el presente y pasado laboral argentino ha sido, junto a la inflación, causa de destrucción. Falsamente el populismo imputa a esta reforma, un intento inhumano de cercenar los derechos de los trabajadores. Todo lo contrario. Se trata de afirmarlos mediante una estabilización integral macroeconómica. Si las grandes y pequeñas empresas logran plena actividad y producción, necesitarán más trabajadores y el pleno empleo para satisfacer la abrumadora demanda de bienes y servicios alimentada por el crecimiento permanente del país. Se terminará definitivamente con la industria del juicio y quedarán asegurados los derechos del trabajador y la seguridad de sus empleos.
Impositiva: el achicamiento del Estado reducirá sensiblemente la cantidad de impuestos y su magnitud, permitiendo que la cantidad de dinero reducida se reencause a la inversión y productividad y el aumento patrimonial de los habitantes.
Jubilatoria: la ecuación actual de 1,5 trabajador activo por cada 1 jubilado, causa de la pauperización de los retirados y ancianos, quedará reemplazada por la de 4 activos por cada 1 jubilado y así esta clase recibirá lo que legítimamente le corresponde para lograr la vida digna que merece.
Toda esta ímproba tarea necesita un gobierno honesto y eficaz que la asegure a partir de 2031. Pongamos en ello todo el esfuerzo necesario.
* El autor es Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales.