Los números ya demuestran que muchos gobernadores no mienten ni exageran cuando golpean puertas en despachos de la Casa Rosada o del Palacio de Hacienda preocupados por sus números provinciales.
El adelanto dispuesto desde la Casa Rosada tiene como principal objetivo asegurar el respaldo de las provincias a los nuevos capítulos de reforma estructural que el Gobierno pretende instalar para debatir y aprobar durante el año legislativo en curso.
Los números ya demuestran que muchos gobernadores no mienten ni exageran cuando golpean puertas en despachos de la Casa Rosada o del Palacio de Hacienda preocupados por sus números provinciales.
En el caso de Mendoza el gobierno ya venía anticipando que con los cálculos previstos no quedaba otra alternativa que pedir un adelanto coparticipable a la Nación sin que ello suponga demostrar enojos ni mucho menos. Todo dentro de lo que se estimaba si se tiene en cuenta que Mendoza sería una de las provincias más ordenadas con sus cuentas y que en la lista de reclamos fue una más entre las doce que resultaron atendidas en esta oportunidad.
Pero el gesto solidario nacional posee dos caras. Además de reconocer los problemas que la crisis ocasiona, claramente, el adelanto dispuesto desde la Casa Rosada tiene como principal objetivo asegurar el respaldo de las provincias a los nuevos capítulos de reforma estructural que el Gobierno pretende instalar para debatir y aprobar durante el año legislativo en curso.
Y hay otra urgencia. El oficialismo necesita desde la semana que comienza mañana reinstalar su agenda parlamentaria para intentar dejar atrás los casos que lo vinculan con la Justicia, como el de la criptomoneda $Libra y en especial el muy mediático escándalo en el que se encuentra inmerso el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al que Milei pretendería mantener en funciones a cualquier costo.
Ya señalábamos en esta misma columna la semana pasada que la gira por las provincias emprendida por el ministro del Interior, Diego Santilli, entre otras prioridades tenía el propósito de medir el nivel de repercusión política de los mencionados hechos entre los gobernadores afines, que son socios políticos de La Libertad Avanza para asegurar el respaldo que aún necesita desde las bancas parlamentarias.
Ese era el nivel de daños que debía evaluar el gobierno nacional: mantener la sintonía fina. El resto, como anticipos coparticipables, Adelantos del Tesoro Nacional, agilización de obras públicas, etc, resultaba totalmente negociable. Una cosa es el mano a mano entre Nación y gobernadores y otra la sumatoria de votos en Diputados y el Senado para evitar sorpresas y evitar que se trabe el plan de gobierno. O, por lo menos, que su continuidad no requiera tanto sudor como al principio, cuando el oficialismo penaba por ser inexperta minoría.
Según versiones porteñas, en el oficialismo nacional creen que el envión político-legislativo conseguido a partir de las sesiones extraordinarias de febrero podrán mantenerlo durante varios meses, que son los que necesitaría el gobierno de Milei para aprobar las prioridades que tiene en carpeta en materia de reformas. Entre los escándalos y el enojo que produjo en la oposición kirchnerista el discurso de apertura de sesiones que dio Milei, marzo fue un mes prácticamente sin actividad parlamentaria, razón por la cual pretenden que por lo menos los próximos cuatro meses resulten intensos y provechosos en cuanto a propuestas aprobadas.
El adelanto dispuesto por el gobierno nacional ascendería hasta 400.000 millones de pesos, a distribuir a modo de adelanto coparticipable, con intereses, entre 12 provincias, entre las que, lógicamente, se encuentra Mendoza. De todos modos, en lo institucional hay un gesto a tener en cuenta, ya que los anticipos también se harán extensivos a jurisdicciones que en el plano político se encuentran totalmente enfrentadas con el mileísmo, como Tierra del Fuego y La Rioja. Llamativo si se usa la mirada de la “grieta”, pero totalmente acomodado al plano institucional si hubo un pedido en consecuencia desde ambas jurisdicciones o si fue el propio gobierno nacional el que advirtió que hacía falta una asistencia, o un atraso evidente o prolongado, más allá de las enemistades partidarias.
¿Habrá estado, también en territorios adversos, la mano política del ministro Santilli? Es probable. Pero además puede tratarse de la admisión nacional de que el coparticipable es un tema pendiente que se agrava en tiempos de recaudación en baja y de “vacas flacas” desde el punto de vista del bolsillo del contribuyente, en todas sus categorías. Gobernantes aliados u oponentes con descontentos sociales en alza no son favorables por igual, ya que, en definitiva, la mayor crítica social recae siempre sobre el gobierno nacional de turno. Confidentes del poder nacional admiten por lo bajo que, prácticamente, ninguna provincia se encuentra bien con sus cuentas. Y la distribución por coparticipación que automáticamente se reparte entre las provincias el mes pasado bajó más de 11% con respecto a febrero. Dato esclarecedor de por qué los gobernadores viven con el paraguas en mano.
En ese contexto de caída de la recaudación, y más allá del anticipo que dará la Nación, durante los feriados recientes se supo que la Provincia recurrirá otra vez a la toma de deuda para refinanciar compromisos y salir a enfrentar vencimientos de capital. Es sabido que el funcionamiento ordenado del Estado provincial es algo que cuida celosamente el gobernador Cornejo y por ello la nueva reingeniería en números para afrontar un tiempo tan complicado en materia de números puede resultar lógica, razonable.
Por último, queda claro una vez más que el radicalismo mendocino rinde tributo a la unidad sellada con La Libertad Avanza no sólo en el plano electoral, sino también en el derrotero estratégico del gobierno nacional. Así lo hizo desde el arranque de Milei, a fines de 2023, y lo está ratificando, como hemos señalado, de cara al año legislativo que ya corre y que requiere de dichas adhesiones más allá, como indicamos, del buen número de diputados y senadores que sumó el oficialismo con su triunfo de octubre.
Aunque la metáfora del paraguas en mano a la que aludíamos sirve también para imaginar que si los números no repuntan cada uno tendrá como prioridad guarecer sus intereses.
* El autor es periodista. [email protected]