Por las dudas, control de daños

La nueva visita a la provincia del ministro del Interior, Diego Santilli, no sólo confirmó el muy buen diálogo que se viene dando entre el gobierno nacional y el mendocino. También fue una amable forma de evaluar el impacto que entre los referentes provinciales cercanos a la Nación tuvo en los últimos días todo lo relacionado con los viajes del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

El fallo de la justicia estadounidense sobre YPF, sin ninguna duda histórico y de enorme trascendencia política y económica, cayó, además, como un bálsamo para el gobierno nacional, golpeado por escándalos e investigaciones judiciales de inevitable repercusión en un contexto socioeconómico bastante preocupante, que puede convertir a este 2026 en un sendero de trascendencia a la hora de comenzar a evaluar los aprontes electorales próximos.

Lo del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, marcado tanto por la presencia de su esposa en la comitiva oficial del último viaje del presidente a Nueva York, como por la ostentosa contratación de vuelos privados para vacacionar en febrero con su familia, afectó la imagen de un gobierno que hizo de la prolijidad en el manejo de los recursos una de las principales consignas de gestión. Hasta el presidente Milei se desdijo de enfáticas prédicas anteriores con su actual y fuerte respaldo al jefe de Gabinete.

Es en vano intentar comparar, como pretenden algunos, estas irregularidades con la sangría que produjeron en el país mecanismos organizados de latrocinio y corrupción atribuidos a gestiones anteriores, que ya tienen veredictos lapidarios en el ámbito de la Justicia y lo seguirán teniendo. Pero la ética es una, aunque una vez violados sus principios se está a tiempo de corregir el mal camino elegido. Nunca es recomendable defender una irregularidad, más allá de que en este caso el jefe de los ministros esté ejerciendo su legítima defensa.

Santilli otra vez

La nueva visita a la provincia del ministro del Interior, Diego Santilli, no sólo confirmó el muy buen diálogo que se viene dando entre el gobierno nacional y el mendocino, tal como lo dijo el funcionario nacional a los periodistas. También fue, cómo no pensar en ello, una amable forma de evaluar el impacto que entre los referentes provinciales cercanos a la Nación tuvo en los últimos días todo lo relacionado con los viajes del jefe de Gabinete.

Como señalábamos al comienzo al Ejecutivo nacional le resulta imperioso superar el trance de Manuel Adorni, al que el presidente ha decidido sostener, porque se aproxima el tiempo de debate parlamentario de muchas más reformas que piensa encarar este año el mileísmo y que necesitan del habitual respaldo de los aliados políticos más afines. Lo confirmó el propio Cornejo al postear que recibió al ministro político de Milei para repasar la agenda parlamentaria del largo año de sesiones ordinarias. “Desde Mendoza acompañamos este proceso entendiendo la necesidad de avanzar en reformas que den previsibilidad, ordenen reglas y generen condiciones para la inversión y el crecimiento. El trabajo coordinado entre Nación y provincias es clave para consolidar el rumbo”, señaló el Gobernador.

Del mismo modo, Cornejo también hizo alusión a una actualización de información (según dijo) de las obras nacionales inconclusas. Téngase en cuenta que ese fue un reclamo insistente de la actual administración mendocina, que demostró tener eco en la Nación más que antes, justamente, a partir de la asunción del actual ministro de Interior.

Tampoco pasó inadvertido para las autoridades nacionales en su momento el enfático reclamo de Cornejo sobre el reparto de coparticipación federal, que se produjo en los discursos que pronunció en el marco de los festejos vendimiales últimos. Aunque ese válido pedido fue atemperado con la transferencia de fondos pendientes del año pasado, por 7 mil millones de pesos en ATN (Adelantos del Tesoro Nacional), lo que colocó a nuestra provincia entre las más beneficiadas del país en cuanto a transferencia de recursos adeudados. Una postergada medalla a la lealtad.

Santilli fue públicamente muy elogioso con Mendoza y sus autoridades. ¿Lo será también con otros? Seguramente. Sin embargo, endulzó los oídos de la administración de Cornejo al decir que el nuestro “es el lugar donde menos reclamos tengo. Se ve que los mendocinos hacen las cosas bien”. Y fue entonces cuando valoró el vínculo con el gobierno de Milei y que también en este ámbito se apliquen políticas de Estado.

En realidad, siempre es bueno reiterar que Alfredo Cornejo viene haciendo alarde de su política de equilibrio fiscal desde que asumió por primera vez, a fines de 2015, y que su crítica a los problemas de la macroeconomía en tiempos del kirchnerismo fue constante, habiéndola considerado siempre condicionante para cualquier administración de provincia medianamente ordenada. Con el actual rumbo se encuentra identificado y sus diferencias, cuando aparecen, van orientadas en otra dirección.

Además, resulta inocultable cierta comodidad con la que se relacionan Cornejo y Santilli, seguramente provenientes de los tiempos de Cambiemos y Juntos por el Cambio, con aceitado vínculo, teniendo en cuenta que, en mayor o menor medida, ambos ejercen liderazgo en sus respectivos ámbitos de acción.

No sólo hay una muy superior relación con la Nación si se la compara con ministros de Interior anteriores de la actual gestión. También la ventaja de hablar muy parecido en términos estrictamente políticos, seguramente garantizando de parte del radicalismo mendocino y su influencia en el Congreso votos que el mileísmo parlamentario siempre requiere desde las bancas, más allá de que el triunfo electoral de octubre redundó en un número de legisladores poco imaginable meses atrás.

Una relación sólida que también debería mantenerse en el ámbito local, fundamentalmente pensando en el período legislativo que arrancará en mayo, con una conformación mayoritaria para el oficialismo provincial, pero que requerirá por parte del cornejismo reciprocidad para que el interbloque de radicales, libertarios y petristas no sufra fisuras a la hora de las grandes decisiones que interesan al Ejecutivo.

En síntesis, control de daños por los hechos ocurridos, para poder seguir el recorrido que conduzca a una serie de aprobaciones legislativas que le permitan insistir al presidente Milei con que su gobierno “es y será” el más reformista de la historia argentina.

* El autor es periodista. [email protected]

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