Los vapores de la olla electoral del radicalismo

El intendente de Las Heras protagonizó un "casi lanzamiento" anoche en una salón de eventos de El Challao.
El intendente de Las Heras protagonizó un "casi lanzamiento" anoche en una salón de eventos de El Challao.

Alfredo Cornejo pone la tapa a las aspiraciones de los intendentes que pretenden ser candidatos a gobernador, porque no ha definido si volverá o no en 2023. Pero en el seno del oficialismo están apareciendo síntomas de ansiedad.

La olla a presión del radicalismo mendocino soltó un poco de vapor esta semana gracias a una cena de lanzamiento de candidatura a gobernador que protagonizó el intendente de Las Heras, Daniel Orozco.

El inesperado evento provocó algunos cruces en el oficialismo. Hubo quienes levantaron la bandera de la corrección política y no se privaron de sostener que era inoportuno dar ese gesto, por la crisis que se vive. En represalia, desde el entorno de Orozco se animaron a disparar alguna velada crítica a la gestión provincial, luego de que un ministro de Rodolfo Suárez cuestionara la “cena de los líderes” del lasherino.

A pesar de que las repercusiones fueron diversas, Orozco estaba feliz con la idea que tuvo, más allá de que un par de días después, en un curioso repliegue, reconoció que su candidatura estaba condicionada a la decisión de Alfredo Cornejo, quien todavía no define si volverá a disputar la gobernación el año que viene o finalmente buscará su lugar en alguno de los equipos de Juntos por el Cambio que darán la pelea a nivel nacional.

Lo cierto es que las dos manifestaciones de Orozco, tanto aquella en la que el intendente blanqueó en un banquete su deseo de ser candidato a gobernador, como la posterior en la que retrocedió, marcaron el estado de las cosas en la UCR mendocina.

Es un hecho evidente desde hace rato que hay varios radicales que quieren ser candidatos a gobernador, pero Cornejo les pone la tapa a todos. Ninguno de esos posibles créditos oficialistas tiene la imagen del senador nacional en las encuestas. Según Martha Reale, hasta hace unos meses, la imagen positiva de Cornejo era de casi el 50% y solo era superado por el gobernador Suárez. Los intendentes que quieren ir por la gobernación medían bastante menos. Por caso, Orozco, tenía poco más de la mitad de imagen positiva (27%).

No se sabe por ahora cómo puede haber impactado en el conjunto de la política la crisis económica de los últimas semanas, aunque Reale advierte que hay mucho malhumor social. Más allá de esta percepción, salvo Cornejo, la esperanza de los que se anotan para 2023 es que el elegido crecerá en la consideración general a partir de que sea bendecido como el candidato del conjunto. Pero hasta tanto Cornejo no se defina, la olla seguirá acumulando presión.

Todavía hoy no se sabe ni siquiera cuándo se pronunciará Cornejo sobre el asunto que tiene en vilo a todos. Hay quienes creen que ocurrirá entre noviembre y diciembre, en medio del mundial de fútbol. Otros piensan que recién pasará hacia enero o febrero, después de que se aclare el panorama de candidaturas de Juntos por el Cambio a nivel nacional, que hoy parece ser el principal objetivo del ex gobernador.

“Tenemos que esperar para ver en qué momento podemos preguntarle a Cornejo si quiere ser candidato a gobernador o no”, advierten muy cerca suyo, con total conciencia del desafío para las ansiedades del conjunto.

Orozco, en cambio, no aguantó y saltó el cepo. Aunque Cornejo no lo haya dicho, su entorno está convencido de que el ex gobernador no volverá a ser candidato en la provincia. También predica una suerte de teoría sociológica que dice que nadie va a mirar a Las Heras para buscar al sucesor de Suárez si el intendente no patalea. Por eso, Orozco patalea.

Y no está solo. Julio Cobos, mentor de Orozco, alimenta espíritus rebeldes con el mensaje de que no hay que rendirse ante lo que quiera hacer Cornejo en el futuro.

En contraste, con recato de monjes, los hoy presuntos rivales del lasherino por la gobernación, Tadeo García Zalazar y Ulpiano Suárez, se ciñen al reglamento de cuidar la gestión en sus municipios y no hablar de candidaturas para 2023.

Ellos dos, junto a Orozco y Marcelino Iglesias, participaron en junio de una discreta cena con el propio Cornejo en la residencia oficial de La Puntilla en la que precisamente, dicen, se acordó no hablar de candidaturas.

La reunión se realizó con el aval del gobernador Suárez, quien por esos días estaba en Canadá, adonde había viajado para participar de la feria minera y promover el proyecto Potasio Río Colorado.

Hubo otra reunión más amplia, con Suárez, el vicegobernador Mario Abed y el resto de los intendentes. Ocurrió hace 10 días y en ella se analizó la realidad nacional y local. Tampoco se discutió de candidaturas, aseguran.

Pero la cena social de Orozco trastocó el escenario. “El pacto se fue al carajo”, reconoció un radical. Sin embargo, unos días antes de ese evento en El Challao, otro acto más silencioso también había sacudido la olla oficialista. Tal como contó Los Andes en la sección “Política en off”, ocurrió en el comité de la UCR el 26 de julio y tuvo a Cornejo como principal expositor. La sugestiva charla era sobre propuestas de gobierno para 2023 y se hizo mientras en la calle se hacía una marcha docente de reclamo salarial.

En estos días hubo quienes recordaron esa reunión y advirtieron que la regla de no agitar las elecciones del año que viene en el contexto actual debería correr para todo el mundo.

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