Los niños... la mayor riqueza de un país

Si hay carencia afectiva y la dieta es insuficiente, ello llevará a una detención del crecimiento y generará niños de peso y estatura por debajo de lo normal, piel arrugada y lo más grave es que no habrá desarrollo intelectual. Tendremos niños indiferentes, tristes, que no sabrán sonreír.

Muchas cosas que hemos menester, tienen espera. El niño no. Él está haciendo ahora mismo sus huesos …. creando su sangre y ensayando sus sentidos. A él no se le puede responder “mañana”….Él se llama : “Ahora”. Gabriela Mistral

Sin lugar a dudas, la mayor riqueza de un país no son precisamente sus yacimientos petrolíferos. Debemos tomar conciencia que la máxima riqueza que poseemos son nuestros niños, y es en ellos que debe estar centrada nuestra atención y nuestra mayor inversión.

Uno de los parámetros de lo que hacemos por nuestro país es lo que hacemos por nuestros niños (ciudadanos del futuro) pensando en que serán hombres y mujeres que deberán construir un futuro mejor.

El cuidado del niño empieza en el momento de su concepción y aún antes: la futura mamá debe estar preparada física y psíquicamente para el trascendental momento de la maternidad, pues su hijo debe nacer en un ambiente cálido y debe ser acogido con mucho amor.

Su alimentación en los primeros meses debiera ser preferentemente leche materna, no solo por ser el alimento ideal, sino también por la importancia que el amamantar significa en la relación madre/hijo.

Es fundamental que en toda la etapa de crecimiento y desarrollo siga recibiendo alimentación adecuada y equilibrada. Tendremos así niños saludables física y psíquicamente. Serán, con absoluta seguridad, niños alegres, con buena disposición para el juego y las actividades escolares.

Si en cambio hay carencia afectiva y la dieta es insuficiente, ello llevará a una detención del crecimiento y ello generará niños de peso y estatura por debajo de lo normal, piel arrugada y lo más grave es que no habrá desarrollo intelectual. Tendremos niños indiferentes, tristes, que no sabrán sonreír. Aunque el ingreso calórico sea normal, una alimentación inadecuada puede ser causa de una gran desnutrición , puesto que en la etapa de crecimiento y desarrollo, el niño debe consumir cierta cantidad de aminoácidos esenciales (proteínas) y vitaminas, de lo contrario su desarrollo será insuficiente y será más susceptible a las infecciones.

En los países subdesarrollados, la desnutrición suele producirse después del destete (generalmente con la llegada de otro hijo) pues se suspende la provisión de proteínas que el niño recibía hasta ese momento con la leche materna , para ceder ese privilegio al hermanito. Al no ser reemplazada la fuente de proteínas tan importante por otras fuentes proteicas debido a las condiciones socioeconómicas) la alimentación se reduce a azúcares y grasas que aunque tengan equivalente calórico, no tienen equivalente plástico, y las necesidades proteicas del niño son mucho mayores que las del adulto.

Solo una parte de la población mundial ingiere una dosis proteica diaria suficiente… y en este momento en nuestro país se ha reducido mucho la población adecuadamente alimentada. Y hay gente que sufre” hambre crónico”, siendo el hambre la expresión más aguda del subdesarrollo. Enormes cantidades de argentinos de los medios rurales carece de agua potable y de cloacas centralizadas.

Estas circunstancias favorecen indudablemente los procesos infecciosos, que se suman a los estados de desnutrición de cuya existencia son testigos permanentes nuestros hospitales de niños. Muchas veces, a pesar del esfuerzo de médicos y enfermeras, los niños llegan al hospital demasiado tarde o los recursos con los que se cuenta son insuficientes. También se dan casos en que los niños salen del hospital en buen estado general, pero al retornar a su medio, debido al hacinamiento, la falta de higiene y la mala alimentación, el problema se repite poco tiempo después.

La desnutrición no es un problema de aparición reciente en nuestro país ni en otras partes del planeta y siendo muchos los factores que llevan a ese estado, debemos combatir las causas antes que los niños lleguen a los hospitales.

En América Latina existen en la actualidad (¡cómo es posible!) millones de niños abandonados. La violencia, no necesariamente física, la falta de cariño, sumado a la mala alimentación son expresión de maltrato.

Esta situación tremendamente alarmante requiere, por supuesto, un enfoque que abarque no solo el niño sino también su familia. En nuestro país, potencialmente tan rico, debiéramos trabajar en todos los niveles para que no existan niños abandonados y para erradicar definitivamente la desnutrición y simultáneamente la delincuencia.

La fórmula es muy sencilla : Amor + Alimento+ Educación.

* La autora es médica.

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